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miércoles, 22 de octubre de 2014

El fallo de la Revolución de Octubre.

La "Revolución de Octubre" del Sínodo falló, y con ello puso fin a la primera parte de la bergogliano pontificado. 
¿Cómo será la segunda parte de su pontificado? El discurso de clausura realizado este sábado por Bergoglio, no marca un fin en la disputa, sino el comienzo de uno de los años más dramáticos de la historia de la Iglesia confundida  por las falsas enseñanzas, por los medios masonicos y bolcheviques, que atizan a Bergoglio y sus canes de la masonería. La Orden de los Jesuitas, que una vez sirvio opara recuperar a Europa de la herejia y evangelizar amplias zonas del mundo, hoy en dia es una orden raquítica, lleva de viejos carcamanes como Bergoglio, salvo honrosas excepciones. La Orden deberia ser suprimida, junto con ramas de los franciscanos y otras que ya son un verdadero criadero de parasitos, que no tienen fe y odia la Iglesia de la cual viven pero no creen.
En primer lugar,  y como era de esperar del taimado jesuita, el Papa Bergoglio descargó sobre el "Cardenal" hereja Kasper (y amigos) la derrota, después de usarla como ariete para romper la resistencia de los Cardenales ortodoxos (Que igualmente son una minoría, importante pero minoría).
La mayoría rechazó la revolución" que Kasper  el hereje - que a instancias de Bergoglio y animado por el jesuita taimado - ha sugerido, a continuación, el Papa , al verse perdido en este combate, se ha distanciado de su perro faldero, señalando a su tesis como la de  "benefactores destructivos, que en nombre de la misericordia engañosa unen las heridas y les curan sin antes medicarle ; que trata los síntomas y no las causas y raíces ". Lástima que en estos absurdos heréticos de Kasper ya han hecho mucho daño y traumáticamente dividen a la iglesia y dejan perplejos a los fieles que siempre siguieron la palabra, ha debilitado al papado, los chupamedias y obsecuentes, como por ejemplo el Opus DEI, que se dice conservador pero que a la hora de decir y proclamar la verdad con valentía, han preferido callar y entregar a los pocos que han levantado la voz a la hoguera del modernismo salvaje, los medios de comunicación masionicos y el lobby gay, siguen metiendo presión y fomentan toda clase de falsas noticias, para sembrar la desunión y el desaliento. Como nota curiosa cabe señalar que los medio de comunicación que antes destrozaron y martirizaron al Pontificado de Benedicto XVI u otros medios catolicos que todo el dia recordaban a Juan Pablo II como si Benedicto XVI, fuese una sombra como si no existiera... Hoy esos "medios catolicos" Ejemplo Radio Maria Argentina, bien que se callan y por ejemplo el Director de radio Maria Italia que oso criticar al misericordioso Papa Bergoglio tuvo que renunciar inmediatamente. Lo que queda bien claro, es que Bergoglio, no es ni bueno, ni misericordioso, este Sinodo, le sirve al taimado jesuita,para medir fuerzas, conocer a sus oponente y durante este año, intentara purgarlos y reemplazarlos por amigos masones como el que ya estan enquistado en la Iglesia, no solo amigos masones, sino obispos putoides, que aceptaran toda tesis pues lo único que les importa es tener sus machitos... Otros se dejaran comprar para seguir viviendo como "príncipes del Renacimiento" y no como Príncipes de la Iglesia. 
Otro     problema es que se esta santificando y beatificando a todos los papas del pos Concilio Pastoral Vaticano II... Solo quedan  Juan Pablo I, asesinado por la misma masonería satánica que esta en el Vaticano, a la que el se había atrevido a enfrentar, tocando intereses económicos, y  de un dia para otro gozaba de excelente salud y murió misteriosamente... Y queda el Papa emerito Benedicto XVI, que jamas sera beatificado, ni santificado pues cometió el grave error de favorecer tímidamente, diría muy tímidamente a los sectores tradicionalistas de la Iglesia. Ahora me pregunto, ningun catolico serio se pregunta por que se santifica o beatifica tan rápidamente a Papas como Juan XXIII o Pablo VI... Que milagros hicieron, a demás de abrir las puertas al humo de satanás... Que ejemplo de vida llevaron,  se sospecha que el Papa Montini era gay y rosa cruz... una rama de la masonería... En fin el pontificado de Bergoglio en lo que por ahora va, es el peor, el mas heretico y el mas negativo en toda la historia de la iglesia Católica, pues el que supuestamente debería defender la ortodoxia de la fe, esta haciendo lo posible y lo imposible por destruirla... O no dijo Ustedes los que siguen al pie de la letra las palabras...


Mateo 5:18
Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la ley hasta que toda se cumpla.
Marcos 13:31
El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.
Lucas 21:33
El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.


Atengámonos mas que nunca los fieles catolicos a la palabra y no sigamos, ni escuchemos, ni hablemos, ni ayudemos mas económicamente a ningun Cardenal, Obispo, sacerdote, orden Religiosa o Colegio Católico que enseñe la mentira y venda pescado podrido. Si se corta el flujo de dinero, que es lo que le importa a esos cerdos que votan contra la palabra de Dios, ahi se acaba todo. Yo por mi parte, si en algun sermón dominical escucho al defensa de esos antivalores en las homilías, me levanto o me voy o mejor seria hacer lio y abuchear al falso párroco, lo mismo los curitas que bendicen uniones gay profanando los templos los fieles deberían dejar de ir a esos templos profanados.
Por ultimo no se confíen, el jesuita taimado no esta vencido, se repliega apra luego atacar con ams fuerza. Joseph Aloisius Ventris.

S E RMonseñor Gadecki sobre el Sínodo Nefando.

Mons. Gadecki: «si yo no hubiera hablado, las cosas habrían podido acabar peor todavía»


De Infocatolica:

Monseñor Stanisław Gądecki, obispo de Poznań, Polonia, y presidente del episcopado de su país, cree que fue decisiva su crítica decidida a a la «Relatio post disceptationem» del Sínodo sobre la familia, publicada el lunes de la semana pasada. El prelado polaco denunció un que el texto suponía un claro alejamiento de las enseñanzas de San Juan Pablo II al respecto, además de dar una visión poco clara sobre el objetivo mismo del Sínodo. El prelado cree que si él y otros no hubieran hablado, «las cosas habrían podido acabar peor»
20/10/14 11:06 PM | Imprimir | Enviar
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(VI/InfoCatólica) Entrevistado por la radio polaca ayer,Mons. Gądecki insistió en que muchos de los padres sinodales compartían sus sentimientos y que consideraban aquel texto de trabajo intermedio «fuertemente ideologizado, porque veía más el lado sociológico que el lado teológico», pero sobre todo porque «algunas de sus tesis parecían invertir la enseñanza de la Iglesia».
«Tengo la impresión de que si yo no hubiera hablado, las cosas habrían podido acabar peor todavía. Considero que era necesario decir algo, porque las voces que llegaban de familias eran temerosas; para que no se confirmara la convicción de que estábamos por abandonar las enseñanzas de la Iglesia, había que decir algo».

Los círculos menores hicieron un trabajo serio

«Por fortuna –añadió el prelado polaco–, los círculos menores desempeñaron un trabajo más serio, analizando palabra por palabra, y lo que acabó en el tercer texto es mucho más serio, gracias a Dios».

Todos han olvidado la Familiaris consortio

El presidente de los obispos polacos considera que en el Sínodo que acaba de concluir «no hubo nada revolucionario». La exhortación de Juan Pablo II de 1981, “Familiaris consortio”, «había ya descrito todo mucho antes». Solo que «todos la han olvidado y ahora se tiene como la impresión de que la Iglesia se ha vuelto misericordiosa, como si no lo hubiera sido antes. Que se haya vuelto iluminada, como si antes no lo hubiera sido».
«Puras ilusiones, que nacen de la miopía, del hecho de que vemos las últimas dos semanas para exclamar: “Esto no existía”. En cambio, todo esto ya existía. No se puede dar la impresión de que durante dos milenios en la Iglesia no ha habido misericordia, como si la misericordia hubiera surgido ahora inesperadamente. La misericordia tiene sentido solo si tiene que ver con la verdad», declaró el arzobispo Stanisław Gądecki a la Radio pública polaca.

domingo, 19 de octubre de 2014

Es creible el diario la República y la prensa impía...Siempre hicieron leña del Papa Benedicto XVI

Benedicto XVI se negó a operar contra Francisco durante el sínodo

Así lo confirmó el diario italiano La Reppublica al afirmar que numerosos cardenales se acercaron al papa emérito para pedirle su apoyo contra la política de apertura del Sumo Pontífice. (Usurpador del Trono de Pedro)
El papa emérito Benedicto XVI rechazó con firmeza las presiones de los cardenales conservadores que le pidieron maniobrar contra la política de apertura del papa Francisco en el sínodo sobre la familia, reveló este domingo el diario La Repubblica.
Desde su dimisión en febrero de 2013, Joseph Ratzinger reside en un antiguo monasterio en el Vaticano, donde recibe a sus allegados y vive dedicado a la oración, la lectura y la escritura.
Según fuentes citadas por el diario italiano, el papa emérito respondió a los cardenales que fueron a verlo en secreto para protestar contra la política de Francisco: "Yo no soy el papa, no se dirijan a mí".
Hay que er si es verdad pues la prensa impia, siempre hizo leña del PapaBenedicto XVI y como saben que muchos catolicos conservadores se aferran a su figura haran lo imposible para enlodarlo, verdaderamente dudo de la veracidad de este articulo de un diario mason y comunista como la Republica de Italia... Y acá Infobae... Por Dios no la prensa impia esta haciendo añicos la Iglesia y quien dirige la prensa impía... Se los dejo a su sano entendimiento..  !Viva Cristo Rey y Maria reina!

“LO QUE TENGAS QUE HACER, HAZLO PRONTO” Prof. Antonio Caponetto.

domingo, 19 de octubre de 2014

Afirmaciones

Revista cabildo Digital 



Lamentablemente bien sabemos, que ademas de todo la misericordia de Jorge Bergoglio, 

llamado Papa Francisco "El Usurpador", no llega mas allá de los que sean obsecuentes y 

nieguen a sabiendas o ingenuamente para justificar sus no tan ingenuos pecados y formas 

de vida en nombre de una falsa misericordia. la verdad del Evangelio, o sea la palabra 

viva de Dios, que no cambia, que es inmutable y eterna...

Valientes los catolicos que en estos días defiendan la palabra de Dios con unas y dientes,
 
que resistan los embates de los enemigos de la verdadera fe que ya están con sus 

 antorchas y mazas adentro de la Iglesia, demoliendo e incendiando, cuan turba 

revolucionaria. Mas aun los que son clérigos, religiosos, teólogos, filósofos, catequistas, 

profesores, etc , que sirvieron y aun sirven fielmente a la Iglesia, pues ellos serán las 

primeras victimas de la persecusion de los demoledores que acompañan al Usurpador.

Mateo 5:18
Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la ley hasta que toda se cumpla.
Mateo 24:35
El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.
Josué 23:14,15
He aquí, hoy me voy por el camino de toda la tierra, y vosotros sabéis con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma que ninguna de las buenas palabras que el SEÑOR vuestro Dios habló acerca de vosotros ha faltado; todas os han sido cumplidas, ninguna de ellas ha faltado.…
Salmos 19:7
La ley del SEÑOR es perfecta, que restaura el alma; el testimonio del SEÑOR es seguro, que hace sabio al sencillo.
Isaías 40:8
Sécase la hierba, marchítase la flor, mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.

Y así podría seguir enumerando las citas de la Sagrada escritura, que no son palabras hechas por los hombres, sino palabras inspiradas a los hombres por Dios... Asi que el Papa Usurpador y demoledor, junto con sus Cardenales, Obispos, religiosos, religiosas, teologos, monjes, monjas, frailes, catequistas, monaguillos, mendigos y ricos, pobres y gentiles hombres y mujeres, que sigan falsas enseñanzas y promuevan las falsas doctrinas aprobando la fornicacion, el adulterio, la sodomía, el tortillerismo y toda clase de pecados, blasfemias e injurias que atentan contra el Señor. Sea para ellos anatema de Dios y caigan en el poso del infierno, pues primero esta nuestra obediencia ciega a la palabra de Dios, a la letra tal cual esta sin las falsas interpretaciones de ese viejo granuja, taimado, siervo de la masonería y finalmente perro de Satan, que se  hace llamar Papa Francisco y en nombre del Espíritu Santo que es parte del Dios uno y Trino pues hasta cuando habla en sus ambigüedades ese viejo lobo, vestido de ovejita blanca, parece negar la Santisima Trinidad. Todo su Pontificado es basura, pura demagogia, felicito a Don Antionio Caponetto, que ha dedicado como profesor una vida a defender la verdad y hoy en dia, muchos fieles catolicos le han cerrado sus puertas y le han dado vuelta la cara por defender la verdad... ¿Y que es la verdad?
I. QUÉ ES LA VERDAD Y SUS TIPOS

Hace veinte siglos un procurador romano, llamado Poncio Pilatos, hizo esta pregunta a un Nuestro Señor Jesucristo: “Y...¿qué es la verdad?”. Y esa pregunta quedó sin ser respondida. ¿Por qué? Jesús no quiso contestarla. ¿Por qué?

El término verdad se le suele colocar al lado de otros términos sinónimos: autenticidad, coherencia, honestidad, sinceridad, integridad, transparencia, hombre de una sola pieza.

Y contrapuesto a verdad, tenemos: mentira, hipocresía, fariseísmo, doblez, engaño, duplicidad de vida, fachada, ocultamiento, ambivalencia, inescrúpulo.

Definiremos la verdad en sus tipos:

1. Verdad del ser: ser aquello que uno es, que uno debe ser. Hay verdad del ser cuando yo me comporto como persona inteligente, libre y responsable. Vivo en la verdad de mi ser cuando sé y me comporto con lo que me exige mi origen, mi fin como persona humana, cuando tengo trascendencia y sentido. Cuando uno vive la verdad de su ser vive realizado, feliz, digno y se eleva sobre todo el universo material y animal. Lo contrario a la verdad del ser es la inautenticidad.

2. Verdad del pensar: mi mente está hecha para percibir el ser de las cosas. Cuando mi mente coincide que la verdad de las cosas vivo en la verdad del pensar. Mi mente tiene que respetar la verdad de las cosas: la verdad del trabajo, del dinero, de la sexualidad, del matrimonio, del estudio, de la carrera...¡Cuánta formación necesitamos para descubrir la verdad de las cosas, y pensar así con veracidad de ellas! Lo contrario a la verdad del pensar es el error, que puede ser consciente o inconsciente, voluntario o involuntario.

3. Verdad del hablar: decir lo que mi mente sabe que es verdad, y que lo ha descubierto así, después del estudio, la formación. Mis palabras deben ser vehículo leal de lo que pensamos. Por medio de la palabra hacemos partícipes a los demás de lo que llevamos dentro. La palabra es puente que hace transparente a los demás el corazón y la intimidad de la persona. Lo contrario a la verdad del hablar es la mentira.

4. Verdad del obrar: es la verdad del comportamiento y de la vida. Vivir como se cree, coherencia de vida entre lo que se cree, lo que se predica y lo que se vive. Si vivo esta verdad, seré sincero y cumplidor a mi palabra dada, seré leal y fiel a mis compromisos asumidos, seré equitativo y justo con los demás. Lo contrario a la verdad del obrar es la incoherencia, el fariseísmo, la hipocresía.

II. EXIGENCIAS DE LA VERDAD

Tener una conciencia recta y bien formada es la exigencia para vivir en la verdad, decir la verdad, hacer la verdad en la vida.

La conciencia moral es aquella capacidad que todo ser humano tiene de percibir el bien y el mal, y de inclinar la propia voluntad a hacer el bien y a evitar el mal.

La conciencia es esa voz interior que nos dice (o nos debería decir, si es recta): “Haz el bien, evita el mal”. Ahí está la conciencia. Si yo no cumplo con mis deberes de estado y profesionales, si descuido las tareas encomendadas, si pierdo el tiempo en mi trabajo o me robo algo...la conciencia me debería decir: “Oye, eso no es tuyo...estás perdiendo tiempo...llegaste tarde...no dijiste toda la verdad”.

Si soy una persona honesta y sincera...podré leer en mi corazón estas normas de ley natural, con las que todos nacemos:

- Hay que decir siempre la verdad.
- No hagas a los demás lo que no quieres que a ti te hagan.
- No mates.
- Respeta a tus padres.
- Respeta las cosas ajenas, etc.

No necesito ser cristiano o católico para escuchar esto en mi conciencia. Simplemente si hay hombre honesto, sincero, leal... escucharé, nítida, la voz de mi conciencia.

Pero hay peligros de deformar la conciencia. Y cuando esto pasa, es muy difícil escuchar esos imperativos de ley natural, y es muy difícil vivir en la verdad y decir la verdad. Puedo ponerme máscaras en la conciencia, caretas: soy una cosa y aparento otra; en la vida social soy así, y en la vida persona soy de otra manera, y con mi familia de otra,

Y aquí comienzan los resquebrajamientos y las grietas de nuestra personalidad. No soy sincero, no soy leal, no vivo en la verdad. Me siento mal. Incluso psicológicamente quedo afectado.

Hay que saber quitarnos las caretas, tener la valentía de arrancarnos las máscaras, para que seamos lo que somos y debemos ser.

Hay diversas máscaras o caretas:

a) La conciencia indelicada: admito a sabiendas pequeñas transgresiones a mis deberes profesionales, familiares y personales. “Total, no es nada. Total, a nadie hago el mal. Total, es poca cosa”.

b) La conciencia adormecida: bajo la anestesia de la juerga, la francachela, la superficialiad, el alcohol, el vicio, las mujeres...mi conciencia no reacciona, no escucho su voz. Esta dormida, narcotizada, anestesiada.

c) La conciencia domesticada. Una conciencia para andar por casa. Es conciencia mansa, que ya no produce remordimientos, angustias, desazones interiores ante el mal hecho. La he domesticado: ya no salta, ya no ruge, ya no se lanza...la tengo bien tranquila, con el látigo de la excusa y de las justificaciones.

d) La conciencia deformada: juzga bueno lo que es malo y viceversa.

e) La conciencia farisaica: afán de aparentar exteriormente rectitud moral, estando lleno por dentro de mentiras e hipocresía.

Urge, pues, formar la conciencia, para poder discernir entre lo bueno y lo malo, la verdad de la mentira, pues sólo la conciencia debe ser el faro único que guíe nuestros pasos en la oscuridad. Formar la conciencia. ¿Cómo, con qué medios?

- Hacer balance de mis acciones, para ver si concuerdan a mis principios rectos y sanos.
- El consejo de un amigo formado.
- Tener un guía espiritual.
- para los que somos cristianos católicos, tenemos el gran medio de la confesión.

!Vence le mal con el bien, la mentira con la verdad! 

El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.

Gott mit uns! Por Joseph Aloisius Ventris.

“LO QUE TENGAS QUE HACER, HAZLO PRONTO”

Por Antonio Caponnetto

SIGNIFICADO DE LA TRAICIÓN

Reunidos en el Cenáculo, Jesús y los apóstoles cenan por última vez, celebrando la postrimera Pascua con el Señor de los Cielos en la tierra.
 
Escena conocida si las hay, y plasmada en palabras o en lienzos, en frisos y en poemas por los grandes artistas de signo cristiano.
 
Paradojas del existir en el Evangelio: aunque el centro de aquella reunión era el gozo eucarístico, San Juan nos cuenta que “Jesús se entristeció en el espíritu y protestó exclamando: «en verdad, en verdad os digo, que uno de vosotros me traicionará»” (San Juan, XIII, 21-30).
 
¿Cómo se explicaba aquella tristeza inefable de Dios? Varias respuestas caben. Desde la de San Agustín que,frente el gesto humano y legítimo de la pena divina,vio rodar por el piso los argumentos estoicos sobre la inmutabilidad del sabio, hasta la de Chesterton que sostuvo que —excepto la risa y por ser tan grande, reservada entonces a los tiempos parusíacos— el Redentor no ocultó ninguno de los sentimientos que brotaban de su naturaleza humana.
 
La mejor respuesta,sin embargo,nos sigue pareciendo la de San Juan Crisóstomo.
 
“Cuando una causa urgente —escribe— obliga a separar,antes de recogerse la mies, a algunos de los falsos hermanos, no puede hacerse esto sin que la Iglesia se entristezca”.
 
Hay una pena inmensa en la Iglesia cada vez que los hermanos que la integran caen en falsía, perjurio o deslealtad manifiesta. ¿Cómo no ha de tener esa pena la insondabilidad de un pozo sin fondo visible, cuando entre los hermanos felones se cuentan muchos de los herederos de los apóstoles y el mismísimo sucesor de Pedro?
 
Pero sigue distinguiendo el Crisóstomo. El quebranto de Jesús no lo sufrió en la carne cuanto en el alma y antes en el alma que en la osamenta. Porque en tamaña ocasión de escándalo, como lo es la evidencia de la traición, el Señor se turba por la caridad no por el remordimiento. Por la caridad hacia el buen trigo entreverado con la cizaña, y corriendo el riesgo de verse arrancado con aquélla. El Señor se turba por su propia voluntad misericordiosa, no por debilidad. Nadie lo obliga a afligirse —que nadie tiene imperio sobre Él—; su aflicción es voluntaria y consoladora, para cargar sobre sí las debilidades de quienes no pueden sobrellevar tamaña artería y vileza manifiesta.
 
Es la Revelación de la Tristeza, que nos cantara José María Fernández Unsain:
 
“Mira cómo lo adorna la divina
tristeza con que luce su belleza…
Mira,Señor, ya baja la neblina,
ya muere, ya nos hiere la tristeza”.
 
No queremos ocultar nuestra tribulación ante esta Iglesia traicionada por quien debiendo comportarse como el Vicario del Esposo, emula al oscuro desertor de Keriot. Y no trepida en contemporizar desde Roma con los cultores de las costumbres nefandas o del vicio contra natura. Los mismos que provocaron el derrumbe justiciero de aquellas ciudades edificadas sobre el Valle de Sidim, cuando el Dios de los Ejércitos estalló en justificada cólera.
 
Sólo queremos pedir que nuestra compunción halle sostén en la de Cristo, que para eso nos la ofreció. Que nuestras lágrimas sean un coágulo de cielo en las pupilas, al buen decir de Anzoátegui; asociadas a Aquél que tuvo que llorar ante los muros del lugar sagrado.
 
Sólo queremos recordar, en suma, que hasta la traición ocupa su lugar en la Pedagogía Divina, y por eso está prevista en las Escrituras, como cuando David se angustia por la deslealtad de Aquitófel, y el salmo canta: “el que come el pan conmigo, levantará contra mí su calcañar” (Salmo 40, 10).
 
David es el tipo de Jesús, Aquitófel el de Judas. Los dos traidores, los dos dándose muerte por su propia mano. Pero ante sendos casos —acíbar duro de ingerir y hasta de oler— es la invocada Pedagogía Divina la que resuelve el drama. Así lo juzga el Cardenal Gomá: “Desde ahora os lo digo, antes de que acontezca; a fin de que viéndole víctima de la traición villana, no le tengan por imprevisor a Dios y disminuya su fe; antes, por el contrario, el cumplimiento de la profecía sea un motivo más de credibilidad para ellos. Para que cuando aconteciere, creáis que Yo Soy”.
 
El cumplimiento de las Profecías: el Pastor Insensato, la Fiera de la Tierra, el Preludiador de la Bestia, el Propagandista del Anticristo, la Iglesia de Laodicea. Nada de esto nos quita la Fe ni la Esperanza. Nos la confirman; y anticipan la Felicidad tras la última batalla, que ya es difícil y cruenta, y lo será todavía más.

EL VÉRTIGO DEL TRAIDOR
 
Volvamos a la escena del Cenáculo. Todavía falta un desenlace más conmovedor y más tenso del que ya mentamos.
 
Señalado el traidor por su nombre, Jesús le dice: “Lo que tengas que hacer, hazlo pronto”.
 
También estas perícopas han dado lugar a reflexiones concurrentes. Orígenes se pregunta si no eran palabras dirigidas antes al demonio, que ya había entrado en el Iscariote, que al Iscariote mismo. Puede ser. Pero San Agustín en esto, parece sacarnos más provecho con sus comentarios.
 
El Señor, por lo pronto, está provocando al adversario a la lucha: No te quedes quieto. Sigue cuanto antes con tu maldito propósito. Yo sé bien cuál es el mío y lo cumpliré acabadamente.
 
El fruto de ese “hacer pronto” lo inicuo que planeaba era la misma redención, “lo que no quería se retardase ni evitarse, sino que se apresurase cuanto fuera posible”, prosigue Agustín. La prontitud pedida al felón no es para cooperar con su malicia, ni siquiera para precipitar la caída del pérfido, al que tantas veces había invitado a recapacitar. Sino teniendo en cuenta ante todo la salud de los fieles, la salvación de los leales.
 
Hazlo presto equivale a decir que no se teme a lo que sobrevendrá tras la traición aborrecible. El Redentor vigila, aguarda; oblativamente espera el desenlace.
 
Hazlo presto, comenta Straubinger,es la misma urgencia salvífica ya puesta de manifiesto cuando le dice a los suyos:“un bautismo tengo para bautizarme, ¡y cómo estoy en angustias hasta que sea cumplido!” (San Lucas, 12, 50).
 
Entonces —y aquí llegamos— aterra en principio que quien ocupa hoy la silla petrina parezca ir tan presuroso por el derrotero de la deslealtad a Jesucristo. Y que para andar por tan espinoso sendero, no sólo no reciba plata judaica, sino que sea él quien les pague a los deicidas. Con concesiones doctrinales inauditas, por un lado, que ya habían hecho sus predecesores inmediatos; y con dinero abultado, por otro. Como sucedió en los primeros días de octubre del 2014 con la entrega de cien mil euros a la Fundación Auschwitz-Birkenau, que no es precisamente una de las periferias existenciales, sino de las más abigarradas usinas de la “industria del holocausto” que oportunamente desenmascarara Norman Finkelstein. El Iscariotismo moderno tiene aún este agravante sobre el antiguo: que paga para traicionar, y ningún Campo de Aceldama parece aguardar al contrito.
 
Este hazlo presto que vemos desplegarse ante nuestros ojos,entre indignados y dolientes,debe ser sobrenaturalmente vivido. Mi vida, nadie la toma, quiere decirnos el Señor. Soy Yo quien la ofrece y la inmola gratuitamente. No te detengas. Pero sábelo Iscariote; y que lo sepan contigo tus aquiescentes mitrados y purpurados, que cuanto antes obres la iniquidad, antes completaré la batalla redentora.
 
Dios nos permita la gracia de no quedarnos dormidos mientras sigan arreciando los aires desventurados de la conjura.
 
ERA Y ES DE NOCHE
 
El texto joánico que estamos glosando —capítulo trece,versículos veintiuno a treinta— termina retratándonos a Judas que, una vez identificado como vil por el mismo Salvador, huye del Cenáculo a cumplir su cruento cometido. Y acota el fragmento, no sin hondo simbolismo: “y era de noche”.
 
“La noche sensible —escribió al respecto San Gregorio— es la imagen de la confusa noche que había invadido el alma de Judas. Por la cualidad del tiempo se expresa el fin de la acción. Judas, que no había de implorar el perdón, aprovecha la noche para la perfidia”.
 
Es Iscariotismo es hijo de la sombra y alimento amarescente que se cuece en las tinieblas. La sinonimia noche traición es un tópico cargado de razones. Excepto “la Noche Amable más que la alborada”, que no se hace patente, por desdicha, en la presente negritud o lobreguez que nos llega de Roma.
 
No debe subestimarse ni omitirse esta explosión de Iscariotismo en la Barca, que aunque ya se había manifestado otrora, estalla de manera rotunda con la llegada del Cardenal Bergoglio.
 
“Judas es el prototipo del traidor” —escribió Alberto Caturelli en “La Iglesia Católica y las catacumbas de hoy”—; es decir, de aquel que quebranta, viola y en cierto modo invierte lo que debe cuidar y trasmitir”. La raíz etimológica de traición es la misma que la de palabra tradición; y paradójicamente y por contraste “significa también lo opuesto: no cuidar, no trasmitir fielmente, quebrar la lealtad o fidelidad al depósito recibido […]. A esta infidelidad radical —aunque guarde astutamente todas las apariencias de la fidelidad— llamo Iscariotismo, porque tiene su modelo en Judas Iscariote”.
 
El Iscariote de todos los tiempos y de este tiempo, predica un Anti Verbo, de ese que no custodian los ángeles pero resulta gratísimo a los oídos del mundo, y en plena conformidad con sus crepusculares anhelos. No quiere palabras limpias ni verdades recias ni mucho menos confrontaciones con el siglo o contradicciones con las mayorías. No se nutre de los maestros de la Fe Sapiente sino del discurso estulto de los hábiles; y llama teología de rodillas a la que se labra en estado de genuflexión frente al Maligno.
 
El Iscariote somete a discusión lo indiscutible,cuestiona hasta las verdades inconcusas, ultraja el sentido común, mediatiza el idioma unívoco de lo obvio. La contranatura puede encontrarlo aquiescente, el adulterio presto a una convalidación gradual, la sodomía se torna pasible de bienvenidas eclesiales, el corrupto goza de una hospitalidad especial y repetida, las mujerucas rencorosas e hipócritas se sientan a su mesa, no para recibir severas y afables reconvenciones sino para intercambiar ofrendas.
 
La familia, para el Iscariote, ha dejado de ser sólo la unión ante Dios, de uno con una y para siempre; varón y mujer abiertos a la vida y vasallos del Ordo Amoris. Puede seguir siendo eso, claro; pero también otra cosa y antagónica, invocando una misericordia sin justicia, una flexibilidad sin el límite del Decálogo, y un concepto de Iglesia que recibe a todos, como si fuera una playa nudista, sin el mínimo requisito de la pudicia o del respeto a sus códigos bimilenarios. Si abro las puertas del hospital de campaña es para sanar a los heridos, y por caridad hacia sus cicatrices. No para convalidar sus purulencias o para hacer pasar por cuerpo sano la gangrena que lo carcome.
 
San Clemente de Alejandría lo supo explicar mejor en “El Pedagogo”, cuando remitiéndose al Libro del Éxodo (34, 16), sostiene: “Vendaré la perniquebrada y curaré la enferma, traeré la extraviada y la apacentaré en mi santa montaña”. No dice que la pierna enferma y rota permite caminar del mismo modo que camina aquél con sus piernas sanas.
 
Reconocerán los discursos de Judas porque no contienen voces de vida eterna. Como no las contuvieron cuando el Evangelio registra su primera confrontación con el Señor, en suelo de Betania. El Iscariote reprende a la mujer que derrama “ungüento puro de gran precio” sobre los pies divinos, para enjugarlos después con sus cabellos (San Juan 12, 3). Invoca a los pobres, pero piensa en la bolsa. Tal vez era el perfume de príncipes lo que más lo alteraba. Su olfato plebeyo estaba hecho para el corral, la cochiquera o la boyeriza.
 
Es notable que Santo Tomás, comentando el Evangelio de San Mateo, que registra el ominoso arreglo entre Judas y la Sinagoga para entregarles al Señor, observa que el precio inicial convenido era el de aquel ungüento de nardos que no había podido impedir que se “malgastase” como tributo al Unigénito. Pero al final, cierra el tráfico más inicuo de los siglos con un “Dadme lo que queráis” (San Mateo, 26, 15).
 
¿Hay una Iglesia de Judas?, se preguntó hacia 1970, Bernard Faÿ, cuando el estado de descomposición se hacía evidente.
 
Se respondió en un libro homónimo, “L’Eglise de Judas”, diciendo que sí, aunque sin faltar a la caridad ni a la esperanza. Lo peor,sostenía entonces, es que los Iscariotes ponen cuidado “en mantenerse en la Barca de la Iglesia, en aferrarse a ella aún cuando la profanen, en no descuidar ningún esfuerzo, ningún ardid, ninguna mentira para que los hombres y el clamor falaz de los periódicos les declaren todavía miembros y parte inherente de esta Iglesia, que ellos tienden a arrastrar con ellos en su reniego, de manera que sea consumada la obra de Judas, y que pueda abandonarse, completamente, a las fuerzas del mal, el cuerpo terreno del Cristo profanado”.
 
Sí; era de noche cuando el indigno abandonó el Cenáculo sin comulgar. Sigue pesándonos esa tiniebla y esa fuga. Aterradora vigencia del misterio de iniquidad. Y sin embargo o por lo mismo, en tales circunstancias, la consigna del Señor es que no tengamos miedo. Mucho más marcial todavía: “erguíos y levantad la cabeza porque se acerca vuestra redención” (San Lucas, 21, 28).
 
Nos es imposible imaginarnos la escena sin pensar sensiblemente en la procesión del Cristo de la Buena Muerte, que llevan a pulso, reciamente, los herederos de Millán Astray, en los hondones de la España Eterna.
 
LO QUE ES CATÓLICO HACER

Arribados a este punto —con la congoja propia del hijo ante el padre amado a quien se ve perder la vertical y el quicio— sobrevienen las preguntas, que son múltiples, como múltiples también sus procedencias.
 
Se cuentan por racimos, y cada vez mayores y de pesares más inconsolables, las familias lastimadas, divididas y perplejas por el actual magisterio, que no cesa de traicionar la Verdad, el Bien y la Belleza. Padres que no saben qué decirles a sus hijos, cuando constatan la inverecuncia y la heterodoxia en Roma. Hijos ya grandes y bien formados, que no saben cómo sosegar a los ancianos, atónitos ante cada dislate diario que se propala desde Santa Marta.
 
Es extraño que tamaña desolación coincida con la convocatoria de un largo Sínodo dedicado a la Familia; y que durante el mismo —por expresa permisión de Francisco y de sus kasperianos socios— se esté disponible para resguardar el derecho de los fornicarios, o los “dones” de los invertidos, o los propiciadores de de la perspectiva del género, pero no se atienda al deber de llevar al seno de los hogares católicos el perpetuo sí, sí; no, no que los sustraería de tantas reyertas y les restituiría la paz de saber que la Iglesia ha sido, es y seguirá siendo semper idem.
 
Somos simples laicos bautizados, sin respuestas para todos los interrogantes. Mucho menos para quienes interrogan con arrogancia, soberbia y anónima cuanto cobarde malicia.
 
Somos meros sarmientos de la Vid,que si algún mérito tenemos es el de haber advertido,casi en soledad y varios años antes de que el gran mal sucediera, quién era el hombre particularmente dañino y dable a las herejías al que finalmente eligieron para ocupar la Silla de Pedro. Pero no somos el Cónclave, ni el Paráclito, ni los redactores, aplicadores o intérpretes autorizados de la Bula “Cum ex apostolatus officio” del Papa Paulo IV. No tenemos potestad jurídica ni sacramental para decir más de lo que decimos, y así fuera constatable la tesis de Antonio Socchi, en su inquietante “Non é Francesco”, a nosotros nos toca rogar para que el Espíritu Santo convierta a los desencaminados o ubique a los desubicados.
 
Frente a la dura encrucijada apenas si podemos recordar, para nuestra seguridad, consuelo y esperanza, lo que es católico hacer:
 
- Es católico saber que la infalibilidad ex cathedra no supone impecabilidad de conductas ni de enseñanzas pontificias personales; ni siquiera de enseñanzas religiosas o morales. Ergo, si desde el sitial de Pedro se enseñara el error; si se heretizan proposiciones intangibles o se debilita la inconmovilidad de la Fe y de las costumbres, hay obligación de protestarlo, de confrontarlo y de suspender la ligazón de la obediencia. Porque nunca es legítimo seguir al que me lleva al error. El súbdito, en estos hirientes casos, está facultado a resistir con fundamento, respeto, responsabilidad y seriedad.
 
- Es católico ilustrarse con la historia de la Iglesia y con las consideraciones de teólogos santos que han alcanzado los altares. No sólo para que la crónica de las tempestades nos ratifique en la certeza de la ininundabilidad de la Barca, sino para constatar que, a muchos de esos teólogos, no causaba escándalo alguno afirmar lo que afirmamos. El admirado Medioevo conoció un florilegio de esos doctos varones de sapiencialiedad teológica, a quienes nunca se les hubiera ocurrido la desviación papolátrica moderna, construyendo el dogma peligroso y absurdo de la omni-inerrancia de todo pontífice y de toda palabra suya.
 
- Es católico saber que “el humo de Satán ha entrado en el templo de Dios”, constituye sentencia proferida por un Papa. Por quien le siguió esta otra, igualmente grave, según la cual, la Iglesia está “cercada por propias e internas herejías”. De su siguiente sucesor es el lamento rotundo: “Señor, en tu Iglesia, parece que la cizaña prevalece sobre el trigo”. Y hasta es apotegma de Francisco, salido de su boca el 10 de marzo del 2014, que “con Satanás no se puede dialogar”; lección redonda que debería aplicarse a sí mismo y a sus actos. Y que si vemos incumplida ostensiblemente, nos autoriza a la admonición y al grito desde los tejados.
 
- Es católico lo que hizo el Dante, al suponer que un par de Papas podían estar merecidamente en el Infierno, a causa de sus pecados y deberes incumplidos. Siendo Paulo VI, en 1965, cuando termina el Concilio Vaticano II, el que regaló a cada uno de los padres conciliares una espléndida edición de “La Divina Comedia”, amén de ensalzar al preclaro poeta con su diáfano documento “Altissimi Cantus”.
 
- Es católico saber que la Iglesia admite varias semejanzas, y que no cierra sus puertas. Pero entre las semejanzas que eligió Su Divino Fundador, está precisamente la de la puerta estrecha, a la que es preciso esforzarse mucho por ingresar, porque “una vez que el dueño de la casa haya entrado y cerrado la puerta, os quedaréis afuera y empezaréis a golpear la puerta, diciendo: Señor, ábrenos. Y os responderá: No sé de dónde sois” (San Lucas, 13, 24).
 
En uno de los textos patrológicos más cargados de símbolos, el Pastor de Hermas compara a la Iglesia con un gran sauce mimbrero, cuyas ramas son muy resistentes, porque aún cuando arrancadas del árbol madre, parecen secas, vuelven a brotar si se las planta en el suelo y se las mantiene húmedas. Sólo brotan y reverdecen bajo estas condiciones y requisitos. No porque sí.
 
Dios no es un cantor de tangos, enseñaba el Padre Castellani. De esos que, en un arranque de melancolía sensiblera, le dicen a la antigua barragana o al amigote desleal: “está bien; ya que volviste, pasá nomás”. No. Dios es un padre exigente, justísimo y sopesador infalible de premios y de castigos, con la mano de azúcar de su misericordia y la de hiel de su rigor. Por eso, puede arrogarse la decisión de decir “No; no entrarás esta noche. La puerta se ha cerrado para ti”. Eso sí, agrega Castellani. Cuando eso ocurre, Dios no se alegra y puede oírsele cantar esta coplilla gitana:
 
Algún día has de llamar
y no te abriré la puerta
y me sentirás llorar…
 
- Es católico lo que dice el “Catecismo de la Iglesia”, en su párrafo 675: “Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes (cf. Lc 18, 8; Mt 24, 12). La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra (cf. Lc 21, 12; Jn 15, 19-20) desvelará el «misterio de iniquidad» bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad. La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un seudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne (cf. 2 Ts 2, 4-12; 1Ts 5, 2-3;2Jn 7; 1 Jn 2, 18.22)”.
 
¿Por qué callar entonces ante la impostura religiosa? ¿Por qué simularla, omitirla, desterrarla de nuestras homilías, de nuestras conferencias o simples conversaciones? ¿Por qué fingir una hermenéutica de la continuidad si la ruptura se ha hecho patente, atravesándonos el costado como un lanzón artero?
 
- Es católico lo que predicó el ilustre benedictino Dom Prosper Guéranger: “Cuando el pastor se muda en lobo, toca desde luego al rebaño el defenderse. Por regla, la doctrina desciende de los obispos al pueblo fiel y los súbditos no deben juzgar a sus jefes en su fe. Mas hay en el tesoro de la revelación ciertos puntos esenciales de los que, todo cristiano, por el hecho mismo de llevar tal título, tiene el conocimiento necesario y la obligación de guardarlos. El principio no cambia, ya se trate de ciencia o de conducta, de moral o de dogma. Traiciones semejantes a la de Nestorio, son raras en la Iglesia; pero puede suceder que los pastores permanezcan en silencio, por tal o tal causa, en ciertas circunstancias en que la religión se vería comprometida.
“Los verdaderos fieles son aquellos hombres que, en tales ocasiones, sacan de su solo bautismo, la inspiración de una línea de conducta; no los pusilánimes que bajo pretexto engañoso de sumisión a los poderes establecidos, esperan, para correr contra el enemigo u oponerse a sus proyectos, un programa que no es necesario y que no se les debe dar”.
 
- Es católico hacer penitencia, ofrecer sacrificios y pedir perdón por los pecados propios; y pedirlo incluso por aquellos que los cometen teniendo las mayores responsabilidades en la práctica de la vida virtuosa.
 
Sí, Señor; te pedimos perdón por el mal ejemplo que da la mayoría de nuestros pastores, cuando decide estar, servilmente, en comunión de errores y de pusilanimidades con el Obispo de Roma. Los enemigos de la Iglesia encuentran en tamañas inconductas motivos de envalentonamiento para multiplicar su contumaz actitud blasfema y sacrílega. Lo vemos en la patria, y lo vemos en el resto de las naciones. Duele, Señor,tanta ofensa. Perdónanos.
 
- Es católico, a la par, dar gracias por los pastores fieles. Especialmente por aquellos, que con motivo del Sínodo sobre la Familia, han defendido el honor del hogar católico, acechado por la marejada ruin de hipótesis heréticas y de proposiciones abisales. Y que por tan gallarda defensa han sido menoscabados, marginados o destratados por la máxima autoridad eclesial.
 
- Es católico rezar y eso hacemos. A San Pedro, de la mano segura de Francisco Luis Bernárdez:
 
Ya que en la piedra inmortal de tu nombre
quiso el Señor afirmar nuestra vida
y edificar con su mano escondida
la verdadera morada del hombre;

Ya que tan sólo las llaves seguras
que Jesucristo te puso en las manos
pueden abrir a los seres humanos
la bendición de las puertas más puras;

Ya que tu barca es el único leño
que en el naufragio de todas las cosas
flota feliz en las aguas furiosas
para salvar a las almas sin dueño;

Ya que en las olas que el mundo levanta
sobre el dolor de la humana conciencia
sólo es posible esperar con paciencia
en la virtud de tu red sacrosanta;

Pídele a Dios que nos dé con tu llanto
la contrición con que hollaste a la muerte,
antes que el gallo final nos despierte
con el reproche sin fin de su canto;

Que con tu fe que ante nadie se arredra
nos asegure en la tierra cambiante
para que nuestra virtud se levante
con la firmeza de un muro de piedra;

Que nos dispute al abismo del mundo
con el afán de tu red milagrosa
y que en la paz de tu barca gloriosa
tenga lugar nuestro amor vagabundo;

Que nos infunda tu inmensa esperanza
y tu confianza robusta y sencilla
para buscar en tu barca la orilla
que solamente a su bordo se alcanza;

Y que tu barca segura y certera
siga en la noche el mejor derrotero
para llegar por el mar traicionero
a la ribera en que Dios nos espera.