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martes, 3 de marzo de 2015

El Antipapa Bergoglio... Resistid sus enseñanzas y su falsa doctrina de misericordia pues llevara a muchos al infierno


«Más les hubiera no haber conocido el camino de la justicia que, una vez conocido, volverse atrás» (2 Pe 2, 21).
La regla de la fe no es el conocimiento humano, sino la verdad divina.
La Iglesia no se hace históricamente, según vaya evolucionando la mente de los hombres. No existe la verdad gradual. Sólo existe la verdad objetiva.
Muchos están en la Iglesia y no son Iglesia, no la hacen, no la construyen, no ponen los cimientos de la verdad sobre el único fundamento, que es Jesucristo.
Están en la Iglesia y son detestables. Han conocido la verdad, el camino de la justicia, pero se han vuelto atrás. Han mirado a los hombres, a lo que ellos piensan, a como ellos obran, a lo que hablan en sus lenguajes, que son claramente soberbios y orgullosos.
¡Cuántos luchan contra la fe recibida!
¡Cuántos rechazan el Evangelio corrompiéndolo, interpretándolo a su manera!
¡Cuántos resisten a la fe!
«No es en manera alguna igual la situación de aquellos que por el don celeste de la fe se han adherido a la verdad católica y la de aquellos que, llevados de opiniones humanas, siguen una religión falsa; porque los que han recibido la fe bajo el magisterio de la Iglesia no pueden tener causa justa de cambiar o poner en duda esa misma fe» (C. Vaticano I – DS 3014).
No hay causa justa para llamar a Bergoglio como Papa. No se puede. No es una opinión teológica.
Como no hay una causa justa para que los malcasados puedan comulgar o que los homosexuales puedan casarse o que las mujeres accedan al gobierno de la Iglesia. Nadie puede poner en duda o cambiar la fe divina.
La fe católica enseña que un hombre hereje no puede ser Papa. Esta es una verdad objetiva: revelada y dogmática. Está en la sagrada Escritura, transmitida por toda la Tradición y enseñada en el magisterio de la Iglesia.
Por tanto, el que cree tiene que refutar los errores, tiene que enfrentarse a todos los hombres, a todos aquellos que quieren presentar a un hombre hereje como Papa legítimo y verdadero.
Muchos disputan dudando de la fe. Y cometen un gran pecado, porque quieren enseñar sus errores como verdaderos. Quieren probar una mentira: Bergoglio es el papa reinante. Hay que obedecerlo, hay que someterse a él. Hay que seguirlo en todas las cosas.
«Como la palabra imprudente arrastra al error, el silencio indiscreto deja en el error a aquellos que podían haber sido instruidos» (San Gregorio – II Pastor – C. 4; ML 77, 30).
No se puede callar la verdad divina: Bergoglio no es Papa. Ni tampoco es el Obispo de Roma.
Callar esto es dejar en el error a muchos: es condenar almas dentro de la Iglesia.
¡Bergoglio no es Papa!
Esta es una verdad divina, no humana. Es una verdad que está en la Mente de Dios, que no ha nacido de la mente del hombre. Pero nadie, en la Iglesia, quiere esta verdad divina, porque no creen. No tienen fe divina. Tienen su fe humana, científica, histórica, natural, filosófica, teológica, etc…
¡Bergoglio no es Papa!
¿Por qué? Porque es un hereje manifiesto. Es decir, un hombre que no pertenece a la Iglesia católica.
Bergoglio no es sólo un pecador, sino que también es un hereje.
Papas pecadores han habido muchos en la Iglesia, pero ninguno hereje.
Papas pecadores, que están en el infierno, los hay. Pero ninguno de ellos está en el infierno por su herejía, sino por su pecado.
Bergoglio es hereje: no puede ser Papa nunca. Porque no pertenece a la Iglesia Católica.
¡Esta es la verdad objetiva que nadie sigue!
Pedro es una verdad objetiva en la Iglesia. Es un dogma. Nadie puede tocar a Pedro. Nadie puede poner en duda lo que es Pedro ni cambiar su forma de gobierno en la Iglesia.
¡Nadie!
Bergoglio lo ha hecho: ha tocado a Pedro. Ha cambiado su gobierno vertical en la Iglesia. Es decir, ha cometido su pecado de herejía, que es siempre un pecado de infidelidad a la gracia recibida.
Y lo obra porque no pertenece a la Iglesia.
Nadie que pertenezca a la Iglesia obra una herejía. Es imposible. En la Iglesia se puede pecar mucho, pero no se es hereje. Quien está fuera de la Iglesia es por su pecado de herejía. Sólo se puede pecar de herejía fuera de la Iglesia, no dentro.
Quien obra una herejía destruye la verdad, la Iglesia. Nunca la edifica.
Bergoglio está destruyendo el Papado: a Pedro y su gobierno vertical.
¿Cómo es que los católicos no pueden ver esta verdad?
¿Un hereje puede proclamar santos en la Iglesia? No; nunca.
Entonces, ¿por qué llaman muchos católicos a Juan Pablo II como santo? Juan Pablo II es sólo beato. Fue proclamado beato por el Papa legítimo Benedicto XVI.
¿Por qué lo llamáis santo, si es sólo beato?
Bergoglio no es Papa, porque es hereje. Luego, no puede proclamar santos en la Iglesia. NO PUEDE. Consecuencia: Juan Pablo II es beato, no santo.
Pero, como esta cuestión – para muchos que se  dicen católicos- es sólo algo opinable, no es una verdad objetiva, entonces cada cual hace y dice lo que le da la gana en la Iglesia.
¡Toda alma, en la Iglesia, está capacitada para discernir si el hombre que se sienta en la Silla de Pedro es Papa o no es Papa!
Porque Pedro no es una verdad de los hombres, de la historia de la Iglesia, de las circunstancias que vive la Iglesia. Pedro no es una opinión de los hombres. Es una verdad dogmática, objetiva, revelada.
La fe es para el individuo, no para la masa de la gente.
El protestantismo niega esta individualidad de la fe. Bergoglio la niega. Lean en su lumen fidei. Pero muchos, leyendo la herejía, lo siguen llamando Papa u Obispo de Roma.
En la Iglesia se entra por la fe. Y se sale de Ella por la herejía.
En la Iglesia no se fuerza a creer a nadie, pero sí se fuerza a no poner obstáculos a la fe de Cristo.
¡Hay que promover la guerra contra los herejes! Eso es ser Iglesia. Eso es hacer la Iglesia.
El hereje ataca la Iglesia. Ataca la fe en Cristo del Rebaño. Uno no puede estar con los brazos cruzados, como hay muchos católicos.
¡Cuántos, que se llaman tradicionalistas, tienen a Bergoglio como Papa!
¿Qué tradición están siguiendo?
¿Cuál es su Fe en Cristo?
¿Qué es, para ellos, un Papa en la Iglesia? ¿Una opinión teológica, histórica? ¿Una fuerza de la costumbre? ¿Una rutina más que hay que aceptar para estar en la Iglesia?
¡Cuántos sede-vacantistas anulan la Iglesia calumniando a los Papas! ¡Y defienden la tradición y el magisterio de la Iglesia! ¡Pero no son Iglesia! ¡Ni pueden serlo!
Jesús levanta Su Iglesia en Pedro. Y sólo en Pedro. Y nadie puede cambiar esta verdad revelada y dogmática porque no le guste el lenguaje de un Concilio o de un Papa.
Es lo que hacen muchos con todos los Papas después del Concilio Vaticano II.
Es lo que hacen muchos teniendo a Bergoglio como Papa.
Y quien toca una verdad revelada, ya está metido en la herejía. Ya se sale fuera de la Iglesia.
«…el terror de las leyes fue tan provechoso que muchos han llegado a decir: gracias al Señor, que rompió nuestros lazos» (San Agustín – Ad Vincent – Epis. 93, c5; ML 33, 239).
Ya no se excomulga a nadie. Ya no se saca –aplicando las leyes- fuera de la Iglesia a nadie. Y, por eso, vemos lo que vemos: herejes gobernando la Iglesia.
La excomunión rompe el pecado de herejía. Rompe lazos con el demonio. El castigo es lo que salva a las almas.
San Pablo, para creer, primero fue castigado por el Señor:
«Donde resuene el griterío acostumbrado de quienes dice: es libre creer o no creer, ¿a quién hizo Cristo violencia?, reconozcan esos tales que a San Pablo Cristo le obligó primero y después le enseñó» (San Agustín – Ad Bonifacium – Epis. 185 c6; ML 33, 803).
¿Es libre creer o no creer que Bergoglio no es Papa? No; no es libre.
Es un pecado contra la fe argumentar que Bergoglio es Papa. Un gran pecado. Es otro pecado, contra la fe, llamar a Bergoglio Papa. Y es otro pecado, contra la fe, decir que Bergoglio obra como Papa en la Iglesia.
Son tres pecados diferentes, que hacen tres caminos de maldad en la Iglesia.
Quien pone a Bergoglio como Papa, pide la obediencia a un hereje. Está pidiendo una blasfemia contra el Espíritu Santo. Nadie puede obedecer la mente de un hereje. En la Iglesia, toda alma tiene que obedecer la mente del Papa. TODA. Porque esa mente humana está asumida, de manera espiritual y mística, por Cristo. Es el Misterio de la Iglesia en Pedro. Aunque el Papa sea muy pecador, no hay manera que su mente se deslice fuera de la verdad, en la herejía. Y así, con el carisma de Pedro, pueda gobernar siempre la Iglesia en la verdad. Su pecado no impide el carisma, la unión de Cristo con Pedro.
Quien llama a Bergoglio como Papa, está usurpando el nombre de Dios en la Iglesia. No sólo es un pecado contra el segundo mandamiento, que prohíbe usar el Nombre de Dios en vano, sino que es un pecado mucho más grave: no se puede llamar a un hereje como el nombre de Papa. Porque el Papa es el Vicario de Cristo, actúa como Cristo, habla como Cristo, es otro Cristo. Quien ve al Papa, ve al mismo Cristo. Un hereje llamado Papa es un hombre que se hace pasar por Cristo, y no lo es en la realidad. Es un hombre que usurpa, que roba el nombre de Cristo. Y ese robo es un sacrilegio, una simonía y un escándalo para toda la Iglesia.
Quien dice que Bergoglio obra como Papa en la Iglesia está obligando a que las almas obren las mismas obras de ese hombre. Y eso es el pecado de odio. No sólo, en la Iglesia, hay una obediencia a la mente del Papa, sino a sus obras. Y esto es ir en contra de la misma caridad divina. La Iglesia es la obra del Espíritu, no es la obra de los hombres. Es una obra divina, que comienza en Su Cabeza, en el Papa, y que continúa en los demás, que imitan lo que obra el Papa. No se puede imitar las obras de un hereje sin caer en su herejía. No se puede pensar lo que piensa un hereje sin caer en el pecado de herejía. Ni el pensamiento ni la obra de un hereje pertenecen a la Iglesia, porque no son ni la Mente de Cristo ni Su Obra de Redención en su Iglesia. Son otra cosa. Sólo en la verdad se obra el amor; en la mentira, en la falsedad, en el error, en la duda, en la oscuridad, sólo se obra el odio, la maldad, la abominación.
Son tres pecados distintos, que producen tres caminos:
El camino de la herejía: obedeciendo la mente de un hereje.
El camino de la apostasía de la fe: obrando con la voluntad de un hereje.
El camino del cisma: viviendo fuera de la ley de Dios, como el hereje.
Tres cosas son las que se ven en el Vaticano. Tres maldades. Y cada una de ellas es un abismo de pecado; es decir, contienen muchos pecados diferentes.
El pecado de cisma: el gobierno horizontal. Un organismo exterior al Papado, contrario a la autoridad divina del Papa. Impuesto por la autoridad de los hombres. Que conduce a toda la Iglesia, a todo el Rebaño, fuera de la Iglesia. FUERA.
Bergoglio está levantando su nueva iglesia: quien esté en esa nueva estructura no pertenece a la Iglesia. No puede.
Por eso, es tan peligroso ver la cuestión Bergoglio como una opinión en la Iglesia. Eres libre de creer si Bergoglio es Papa o no es Papa. Libre para creer o no creer. En la Iglesia no se da esta libertad, porque Pedro es un dogma, una verdad objetiva. Por lo tanto, cada alma, en la Iglesia, sabe si Bergoglio es o no Papa. Cada alma lo CONOCE.
Pedro no es una verdad histórica: la Iglesia no se merece a Bergoglio como Papa. No es una verdad que venga de la historia de los últimos acontecimientos y que haya que aceptarla como inevitable.
La Iglesia sólo se merece el Papa que Cristo da. Y sólo a ese Papa. Por lo tanto, la Iglesia sólo se merece al Papa Benedicto XVI. Y a nadie más. Porque no hay nadie más. No existe el Papa emérito. Lo emérito está fuera del dogma del Papado. No se puede llamar a Benedicto XVI como Papa emérito. Es un pecado llamarlo así.
Benedicto XVI es el Papa de la Iglesia Católica: el legítimo, el verdadero. Punto y final. Benedicto XVI es el último verdadero Papa. El ULTIMO.
¡Esta es la verdad objetiva que nadie sigue! ¡NADIE!
Todos creen en el lenguaje humano: nos inventamos el nombre de emérito. ¡Qué nombre más bello, más bonito!
Nadie en la Iglesia es libre para creer o no creer.
Nadie en la Iglesia es libre para llamar a Bergoglio como Papa.
La verdad no es libre, sino que obra la libertad cuando es aceptada.
Nunca la verdad es libre. Por eso, la mente del hombre no es libre para pensar lo que quiera. Ha sido creada para la Verdad. Y sólo para la verdad. La voluntad del hombre es la que la puede sacar de esa verdad objetiva
Quien llama a Bergoglio como Papa está pecando. Ya es esclavo de su pecado.
Nadie, en la Iglesia, puede obligar a aceptar una verdad, pero sí todos pueden atacar a aquel que no la acepta.
No aceptar una verdad es destruir la Iglesia. Si eres Iglesia tienes que luchar contra aquellos que la destruyen. Lucha contra Bergoglio y sus matones para ser Iglesia.
No puedes conformarte diciendo lo de todos: Bergoglio es Papa; Juan Pablo II es santo, Benedicto XVI es el Papa emérito, etc..
Para implantar una idea en la Iglesia es necesario vivirla: eso es lo que produce el pecado de cisma. El cisma es siempre una obra fuera de la verdad, ejercida por un poder, avalada por un poder.
Es lo que los Cardenales han puesto en un Cónclave: la vida del cisma. Un hombre, con un poder humano, que está levantando un edifico que no es la Iglesia. Y la gente, -muy pronto-, se conforma con esas obras, con esa vida de ese personaje.
Bergoglio vive su vida de herejía. No sólo tiene la mente de un hereje; no sólo obra con la apostasía de la fe, llevando fuera de la fe a muchos con sus obras humanas, materiales, sociales; sino que vive su vida y otros la imitan sin ningún problema.
Bergoglio vive su humanismo. Y esto es lo que le encanta a muchos católicos: un Papa humano, que se ocupe de los marginados, de los machacados, de los que están en la periferia. Católicos que no ya no saben pensar su fe, sino sólo vivir imitando a los hombres, lo que ven en los otros.
La gente imita a Bergoglio: este es el pecado de cisma. ¿Con qué autoridad lo imitan? Con el poder humano de Bergoglio. Como Bergoglio es el Papa, entonces se puede hacer. Ya no interesa el argumento. No interesa si esa obra se puede o no se puede hacer.
Bergoglio ha bendecido hojas de coca, entonces los Obispos y los sacerdotes también pueden hacer esa clase de bendición. Es la vida lo que se imita siempre al principio.
Que Bergoglio dice que hay que dar de comer a los pobres, ocuparse de los enfermos, de los ancianos, etc… Pues eso es lo que hay que vivir en la Iglesia: la dictadura del proletariado. Si no haces eso, te echan del sacerdocio.
Bergoglio no llega a la gente por su palabra: es un idiota en su mente y un estúpido en su palabra.
Bergoglio llega por su vida. Y sólo por eso. Y arrastra por el poder humano que tiene en su gobierno horizontal. Si no lo tuviera, a Bergoglio nadie le haría caso.
El pecado de cisma lleva al pecado de apostasía de la fe. Si se vive sin ley, en el pecado, entonces se obra siempre el pecado. El alma se va apartando de la Voluntad de Dios. Y quien obra el pecado de apostasía, va pensando en la mentira; medita el error. Y lo pone como verdad, cometiendo así el pecado de herejía.
Tres caminos de maldad se observan ya en el Vaticano. Son los tres caminos propios de la maldad, del demonio: soberbia, orgullo y lujuria. Los tres son un mundo de pecado. Y los tres arrastran a todas las almas, dentro y fuera de la Iglesia.
Son tres maldades, que son tres misterios. Y son la obra del demonio en la Jerarquía. En toda la Jerarquía que ha aceptado a Bergoglio como Papa.
Por eso, la Iglesia remanente es de pocos: pocos fieles y poca Jerarquía.
El trigo y la cizaña se separan: los buenos y los malos se les conoce por sus obras. Ya no permanecen juntos. La verdad divide. Y aquel que no acepte la verdad como es, objetiva, está con los malos, aunque se llame tradicionalista, sedevacantistas, bergogliano, lo que sea…
O se vive la regla de fe o se vive una auténtica utopía en la Iglesia. Es lo que viven muchos: esperando otro Papa. ¡Estáis locos! No hay camino en la Iglesia para un Papa legítimo y verdadero. Si han echado al verdadero, es quedarse ciego ilusionándose con las obras de los hombres en la Iglesia. El Vaticano es ya la Ramera del Apocalipsis. Si quieren seguir en el Vaticano, prostitúyanse con esa Ramera: con la mente de toda la Jerarquía, que obra su ministerio incensando a falsos ídolos.

lunes, 2 de marzo de 2015

Entrevista de Rorate Coeli a SER Monseñor Burke


Cardenal Burke.

Comentario: Como catolico tradicionalista, quisiera escuchar tambien la voz de nuestro Obispo Monseñor Fellay, me entristece , a veces no escuchar de el, ni una sola jota, de todo lo que esta pasando. J. A Ventris.



De Panorama Católico Internacional. Fuentes: Rorate Coeli y Adelante la Fe.

Entrevista al Card. Burke

Autoridades vaticanas amenazan con demandar a los blogueros
Rorate Caeli entrevistó por teléfono al cardenal Raymond Burke con relación a numerosos asuntos. No quedó tema por cubrir en esta entrevista, y su Eminencia nos dedicó tiempo con increíble generosidad. Demostró una gran capacidad intelectual a la vez que gran humildad. Y no se puede menos que reconocer y apreciar su preocupación por los católicos tradicionales.
En esta extensa entrevista, Su eminencia habla de temas de candente actualidad, como las amenazas de autoridades vaticanas a blogueros; el creciente número de sacerdotes que se colocan bajo la autoridad de él; el desmantelamiento de los Franciscanos de la Inmaculada; cómo pueden salvar su alma los católicos tradicionales en este mundo moderno y conseguir que sus hijos reciban los sacramentos según el rito tradicional a pesar de los obispos contrarios a dicha práctica; la confusión diaria que crea el papa Francisco, y muchísimo más.
AUTORIDADES VATICANAS AMENAZAN CON DEMANDAR A BLOGUEROS
Rorate Caeli: Muchas gracias, Su Eminencia, por concedernos una entrevista. Siendo el blog tradicionalista internacional que goza de más audiencia, estamos convencidos de que infundirá mucha esperanza a nuestros lectores y a los católicos tradicionalistas de todo el mundo. Primera pregunta: Hace poco el mundo de la Tradición se vio sacudido por la noticia de la amenaza por parte de dos funcionarios vaticanos a blogueros y periodistas afectos a la Tradición. ¿Le parece bien esa actitud? ¿Cree que vamos a ver más casos parecidos?
Card. Burke: A menos que el bloguero haya incurrido en calumnia ensuciando injustamente el buen nombre de alguien, no creo para nada que los católicos debamos ocuparnos de esos asuntos. Creo que hay que ponerse en contacto con él. Supongo que el bloguero católico actúa de buena fe, y si hay alguien en la jerarquía que se haya molestado, la forma de abordarlo sería dirigirse primero a la persona en cuestión y procurar resolver el asunto. Tanto Nuestro Señor en el Evangelio como San Pablo en la 1ª Epístola a los Corintios nos enseñan a no llevar a nuestras disputas al foro civil, porque como católicos deberíamos ser capaces de resolver esas cuestiones entre nosotros. (cf. Mt. 18,15; 1 Cor. 6,1-6)
 LA CONFUSIÓN GENERADA POR EL PAPA FRANCISCO
Rorate Caeli: Después de ocho años con el papa Benedicto XVI, el clero, los seglares y hasta los medios de difusión estaban acostumbrados a la claridad. Ante la confusión que dimana de las afirmaciones diarias del papa Francisco, el Sínodo, etc., ¿es mejor concentrarse más en los problemas de la Iglesia a nivel local y de parroquia y en la Tradición en vez de pedir orientación a Roma para los asuntos de cada día?
Card. Burke: Sí, a mí me parece que, de hecho, el propio Francisco ha dado a entender eso. Por ejemplo, en su exhortación apostólica Evangelii Gaudiumafirma que no la considera magisterio (nº. 16). En Benedicto XVI teníamos a un maestro consumado que nos daba extensas catequesis sobre los temas más variados. Ahora les digo a los fieles que, si el método de enseñanza del papa Francisco les suscita confusión, lo importante es dirigirse al catecismo y a lo que siempre ha enseñado la Iglesia y enseñar eso; fomentarlo a nivel de parroquia empezando por la propia familia. No podemos desperdiciar energías frustrándonos por algo que consideramos que se nos debería dar y no se nos da. Al contrario, sabemos con seguridad lo que siempre ha enseñado la Iglesia, y tenemos que confiar en ello y centrar nuestra atención en ello.
COMUNIÓN PARA LOS ADÚLTEROS Y ATAQUES A LA DOCTRINA
Rorate Caeli: A propósito de esa enseñanza y de las noticias que nos llegan: hace poco tuvo bastante resonancia la noticia de que Su Eminencia resistirá toda enseñanza heterodoxa sobre el matrimonio, así como que ha afirmado que los católicos deben defenderse, lo cual nos lleva a otra pregunta. ¿Cuál debe ser la reacción de un católico fiel en caso de haber una novedad en la disciplina con relación a la prohibición de dar la Sagrada Comunión a divorciados y adúlteros casados en segundas nupcias?
Card. Burke: Lo que hice fue responder a una pregunta hipotética. Algunos han querido interpretarlo como un ataque al papa Francisco, cuando no lo era ni mucho menos. Fue una pregunta hipotética que se me planteó, y me limité a decir: “No hay autoridad que pueda ordenarnos actuar contra la verdad, y además, cuando la verdad está en peligro tenemos que defenderla.” Eso fue lo que quise decir. Cuando me preguntaron qué pasaría si se promovía ese proyecto, dije: “Pues no tendremos más remedio que resistir. Ese es mi deber.”
Rorate Caeli: ¿Cómo puede defenderse un católico fiel? ¿En su casa? ¿En un blog?
Card Burke:  Creo que tanto en la propia casa como en la vida personal hay que aferrarse a la verdad de la fe tal como se la conoce, no quedarse callado, y dar a conocer al Santo Padre la honda preocupación que se tiene; que no se puede aceptar un cambio en la disciplina de la Iglesia que equivaldría a alterar sus enseñanzas sobre la indisolubilidad del matrimonio. Me parece que es muy importante exponer la falsa dicotomía establecida por algunos que dicen: “Qué va, sólo vamos a cambiar la disciplina, no vamos a tocar la doctrina”. Pero si se altera la disciplina de la Iglesia en lo que se refiere a recibir la Sagrada Comunión por parte de los que viven en adulterio, es indudable que se está alterando la doctrina sobre el adulterio. Afirmar que se puede vivir en adulterio y recibir los sacramentos equivale a decir que en ciertos casos el adulterio es tolerable y hasta bueno. Es una cuestión muy grave, y los católicos tenemos que insistir en que la disciplina eclesiástica no se puede cambiar de una forma que en la práctica debilite nuestra enseñanza con relación a una de las verdades más fundamentales, la relativa al matrimonio y la familia.
LOS OBISPOS DISIDENTES Y EL MOTU PROPRIO SUMMORUM PONTIFICUM
Rorate Caeli: Hablemos de algo que está dentro de su competencia: ¿cómo podemos cumplir la promesa y el mandato de Summorum Pontificum en este momento particular de la historia de la Iglesia? ¿Qué papel cumple el Derecho Canónico para hacer posible que se pueda celebrar la Misa Tradicional en cada parroquia?
Card. Burke: La ley sigue siendo la misma que con Benedicto XVI. No ha cambiado. El documento que regulaba su puesta en práctica lo promulgó la Comisión Pontificia Ecclesia Dei. Todo eso sigue vigente e insta a que cuando un grupo de fieles desee la Misa Tradicional se les proporcione dicha Misa.
Rorate Caeli: Ateniéndonos a Summorum Pontificum, en el caso de familias con niños que nunca hayan conocido el Novus Ordo y cuyo obispo no cumpla lo ordenado por Summorum Pontificum administrándoles la Confirmación según el rito tradicional, ¿deben llevar dichas familias a sus hijos a otra diócesis o a una parroquia de jurisdicción personal como por ejemplo de la Fraternidad de San Pedro para confirmarlos según el rito tradicional?
Card. Burke: Ciertamente tienen derecho a recibir los sacramentos según el rito tradicional, en la Forma Extraordinaria. Si no pueden hacerlo en la propia diócesis, sin duda pueden pedir a su párroco que acredite que el niño está listo para recibir la confirmación, y confirmarlo en otro lugar donde se le permita.
EL DESMANTELAMIENTO DE LOS FRANCISCANOS DE LA INMACULADA
Rorate Caeli: Como sin duda sabrá, nuestro blog ha publicado crónicas desalentadoras y espeluznantes sobre el desmantelamiento de la orden de los Franciscanos de la Inmaculada desde hace cosa de un año. ¿Considera Vuestra Eminencia que el comisionado padre Volpi ha obrado en justicia? ¿Qué piensa de la declaración que ha hecho en los tribunales en la mediación sobre la familia del fundador?
Card. Burke: La verdad es que carezco de información directa para emitir un juicio. Tengo que reconocer que, desde afuera, es evidente que el padre Volpi ha tomado unas medidas muy enérgicas y con mucha celeridad. Al parecer –yo también he leído la noticia–, tuvo que reconocer que la acusación que había hecho contra el padre Stefano Manelli, fundador de los Frailes de la Inmaculada, y sobre sus familiares, en el sentido de haber hecho uso indebido de los bienes temporales de los frailes, era falsa. Desde luego es un asunto muy grave. Muchos frailes se están marchando,  y debería haber una forma de resolver la situación evitando el colapso de la orden. Porque era una orden sólida, con numerosas vocaciones y que ejerce gran cantidad de apostolados. Eso es lo que me preocupa.
Rorate Caeli: Hay informes, y a decir verdad nos llegan noticias directas de ello, de que sacerdotes de la orden huyen o se esconden, tomando esas palabras de la orden actualmente sometida al P. Volpi. También nos llegan noticias de obispos que acogen a sacerdotes de dicha orden que buscan refugio en sus diócesis. ¿Animaría Vuestra Eminencia a esos otros prelados a hacer lo mismo?
Card. Burke: Si hay un sacerdote que desee abandonar su comunidad, y es un buen sacerdote, y no hay motivos para que el obispo lo rechace, a mí me parece que un buen obispo acogería al tal sacerdote y procuraría ayudarlo a incardinarse en su diócesis. Existe un proceso para ello y toma su tiempo. El sacerdote que desea abandonar su comunidad religiosa necesita un obispo que lo acoja. Donde haya un obispo que pueda recibir a dicho sacerdote, yo creo que lo hará gustosamente, porque ayuda a un buen sacerdote a seguir ejerciendo su ministerio.
SACERDOTES TRADICIONALISTAS SOFOCADOS POR OBISPOS DISCONFORMES
Rorate Caeli: ¿Qué cree Vuestra Eminencia que debe hacer un buen sacerdote que es sofocado por su obispo? Sabemos de muchos, aunque no vamos a dar su nombre en público. Algunos no desempeñan misión alguna en este momento, y viven de donativos y de la ayuda de familiares y amigos. otros se ven obligados a integrarse a grupos independientes. ¿Qué aconseja a los sacerdotes que simplemente quieren vivir, predicar y decir Misa como lo hacían todos los sacerdotes antes del Concilio?
Card. Burke: Simplemente los animaría a buscar un obispo receptivo que esté dispuesto a ayudarlos si puede, o bien, si él mismo no pudiera ayudarlos directamente, les ayudara a encontrar otro obispo que les permitiera llevar una vida sacerdotal digna. Eso es todo lo que se puede hacer. Por supuesto, también está el recurso de dirigirse a la Congregación para el Clero. Si el sacerdote considera que se lo ha tratado injustamente, puede solicitar a dicha congregación que intervenga.
Rorate Caeli:  Hay noticias de que para solucionar el problema que acabamos de comentar, podría estar en vías de creación una administración apostólica para los sacerdotes y religiosos tradicionales. Dicha administración podría resolver muchos de los problemas que afrontan para vivir su vocación ateniéndose estrictamente a Summorum Pontificum. ¿Podría Vuestra Eminencia comentar en qué etapa podría estar el proceso de creación de la mencionada administración apostólica?
Card. Burke: Es posible que se haga algo así. No tengo constancia de que se esté haciendo nada en ese sentido. Puede que sí, pero no he oído nada. Desde luego podría ser, y sería una forma de ayudar a esos sacerdotes y a los fieles de estos a seguir en comunión con la Iglesia.
 MÁS SACERDOTES QUE SE ESTÁN COLOCANDO BAJO LA AUTORIDAD DEL CARDENAL BURKE
Rorate Caeli: Con respecto a la siguiente pregunta, es posible que Vuestra Eminencia tenga una predisposición en ese sentido, pero ¿podría teóricamente la Soberana Orden Militar de Malta funcionar como administración apostólica concediendo facultades a los sacerdotes y religiosos tradicionales?
Card. Burke: La Soberana Orden Militar de Malta, los Caballeros de San Juan de Jerusalén, tiene sacerdotes incardinados. Pero los incardinó como orden militar soberana, no como administración apostólica. La orden cuenta con un prelado nombrado por el Santo Padre que participa en el gobierno de la orden. Es claramente el legítimo superior de todos los sacerdotes incardinados en la orden. En este momento estamos estudiando la situación, porque hemos recibido solicitudes de otros sacerdotes que desean incardinarse en la orden. Pero es indudable que ya se ha hecho con anterioridad, y no hay motivo por el que no se pueda volver a hacer,  si bien no en virtud de la fundación de una administración apostólica sino de la propia naturaleza de la orden.
EL CELIBATO SACERDOTAL
Rorate Caeli: Ya teníamos pensado plantear esta pregunta hace unos meses cuando empezamos a hacer el plan de esta entrevista, y ayer precisamente el Papa dijo que el tema de los sacerdotes casados estaba en su agenda. ¿Corre grave peligro con este pontificado el celibato de los sacerdotes de rito latino?
Card. Burke: Sería gravísimo, porque tiene que ver con el ejemplo del propio Cristo, y la Iglesia siempre ha valorado muchísimo que sus sacerdotes imiten el ejemplo de Cristo, también en el celibato. He visto esa noticia, pero no he podido verificarla, aunque por supuesto sería gravísimo. La cuestión ya se planteó en el sínodo de los obispos de finales de los años sesenta, y en dicho sínodo se reafirmó categóricamente la enseñanza de la Iglesia sobre el celibato de los clérigos. No lo llamo disciplina porque es algo que desde los primeros siglos ha sido considerado por la Iglesia como lo más adecuado para los sacerdotes. Es más que una disciplina, y por lo tanto es muy difícil concebir que cambie la norma.
ALIENTO PARA LOS CATÓLICOS TRADICIONALES
Rorate Caeli: ¿Qué podría decir para animar a los católicos tradicionales que se esfuerzan por salvar su alma y la de sus hijos en este mundo moderno, a veces sin ver ninguna ayuda por parte de Roma?
Card. Burke: Con frecuencia, a los que me escriben expresando desaliento por ese motivo o pidiendo orientación en una situación que se les hace muy angustiosa, les digo que en momentos como los actuales en que hay cierta confusión en el gobierno de la Iglesia tenemos que empaparnos más que nunca de la enseñanza constante de la Iglesia, transmitírsela a nuestros hijos y afianzar el conocimiento de esas enseñanzas en nuestras parroquias y familias. Nuestro Señor nos ha asegurado una cosa: no nos dijo que la Iglesia no sería objeto de ataques, ni siquiera internos, pero sí nos ha garantizado que las puertas del Infierno nunca prevalecerán sobre ella. Es decir, que Satanás nunca podrá triunfar sobre la Iglesia a pesar de sus engaños. Debemos tener confianza en ello y tomárnoslo con gran alegría y determinación enseñando la fe o dando testimonio apologético a las almas que no entienden la fe o todavía no pertenecen a la Iglesia. Sabemos que las puertas del Infierno no prevalecerán, pero mientras tanto nuestro camino es el Vía Crucis, el de la Cruz. Y si tenemos que padecer por aquello en que creemos, por lo que sabemos que es verdad, podemos abrazar el sufrimiento sabiendo que al final quien triunfe será Cristo. Será Él quien finalmente venza a todas las fuerzas del mal en el mundo y nos regenerará a nosotros y al mundo restituyéndolo al Padre. Así es como procuro alentar a los fieles católicos. Creo que es importante también que los católicos tradicionalistas devotos se conozcan y apoyen mutuamente, que se ayuden unos a otros a llevar las cargas, como dice la Escritura. Debemos estar preparados para ello y ser conscientes de que puede haber familias que sufran alguna dificultad en este sentido, procurando estar lo más unidos posible.
¿HABRÍA UN CONCILIO VATICANO TERCERO?
Rorate Caeli: Gracias. Sólo nos queda unas pocas preguntas. Algunas noticias sueltas pero de fuentes confiables indican que Francisco está considerando convocar un Concilio Vaticano Tercero. ¿Sabe Vuestra Eminencia algo de ello?
Card. Burke:    No, en absoluto.
PROCEDIMIENTO PARA ELEGIR OBISPOS
Rorate Caeli: En general, con Benedicto XVI los nombramientos episcopales en los Estados Unidos eran de tendencia conservadora. No era así en todas partes. Esto da lugar a un claro distanciamiento entre los sacerdotes y los fieles de la nueva generación que son en buena medida conservadores y apegados al verdadero catecismo, a la moral católica y a una liturgia reverente. ¿Está Vuestra Eminencia en favor de una nueva orientación a la hora de nombrar obispos en EE.UU. y otros países? ¿Le parece acertado el método actual de selección de obispos?
Card. Burke: Yo diría que sí. Requiere consultas, y no sólo a otros obispos y sacerdotes de la diócesis, sino a los fieles seglares. Además, siempre existe la posibilidad de que laicos a nivel individual o grupos de fieles manifiesten a la Congregación para los Obispos o al nuncio. Yo creo que lo más importante es hacer saber al nuncio apostólico que cuando se está pensando en nombrar obispo para una diócesis hay muchos fieles católicos que tienen unas necesidades particulares y expresar dichas necesidades.
MISIÓN ACTUAL EN LA IGLESIA
Rorate Caeli: ¿En qué se está concentrando principalmente Vuestra Eminencia en estos días?
Card. Burke: Me estoy centrando más que nada en la Soberana Orden Militar de Malta. Estoy ayudando al Gran Maestre en el gobierno de la Orden, sobre todo en la esfera espiritual. La Orden tiene una doble misión: la defensa de la fe y la atención a los pobres. Son dos cosas que, francamente, van de la mano. Le estoy ayudando en asuntos relativos la estructura de la Orden a fin de cumplir ambas finalidades con más eficacia, pero también en asuntos que surgen inevitablemente en toda organización católica con respecto a la doctrina y la moral. Y estoy dedicando también tiempo a estudiar y escribir sobre cuestiones importantes para la Iglesia actual.
RESTAURACIÓN DE LA IGLESIA POR PARTE DE LOS TRADICIONALISTAS
Rorate Caeli: ¿Cree que los católicos tradicionalistas asumirán un papel más destacado en el futuro en la restauración de la Iglesia?
Card. Burke: Creo que sí. Cada vez conozco a más familias muy firmemente católicas devotas de la Misa tradicional, y creo que esas familias tendrán cada vez más influencia en los tiempos venideros. Si esas familias influyen en otras, está claro que cada vez el movimiento cobrará más impulso.
Rorate Caeli: ¿Hay algún otro aspecto que no hayamos tratado sobre el que le gustaría añadir algo?
Card. Burke: Simplemente, me gustaría animar a todos a afianzar su devoción por la Sagrada Liturgia, que constituye la máxima expresión de nuestra fe católica, de nuestra vida en Dios, y a que se dediquen de lleno al estudio del catecismo de la Iglesia Católica y la enseñanza de la fe en su hogares y comunidades particulares. La Iglesia ha sufrido terriblemente en las últimas décadas por culpa de una catequesis tan deficiente que los fieles –niños, jóvenes e incluso adultos–, no conocen su fe, y es preciso hablar de ello porque ambas cosas van de la mano. Cuando conocemos bien nuestra fe, tenemos un vivo deseo de dar culto a Dios conforme a ella, y al mismo tiempo el culto a Dios nos infunde más deseos de conocer nuestra fe. Y claro, luego todo se manifiesta en nuestra vida mediante la caridad, sobre todo a beneficio de los que padecen más necesidad.
Rorate Caeli: Esto nos lleva a la última pregunta. Vuestra Eminencia ha mencionado muchas veces a la familia en el hogar. ¿Cree que eran proféticas las palabras de Juan Pablo II cuando hablaba de la Iglesia doméstica?
Card. Burke: Por supuesto que sí. Él decía que la Iglesia nos llega por medio de nuestra familia, y es así ni más ni menos. El propio Cristo llega por medio de una familia. Fueron palabras proféticas en el sentido de que expresó una vez más lo que la Iglesia ha entendido desde el mismo principio. El concepto de Iglesia doméstica es muy antiguo, y se volvió a expresar en el Concilio Vaticano Segundo. Es una terminología muy antigua para referirse a la familia. Fue profético en el sentido de que expresó lo que Dios mismo nos enseña sobre la familia.
Rorate Caeli: No tenemos más preguntas para Vuestra Eminencia. Muchas gracias por habernos dedicado un tiempo y por su excelente servicio a la Santa Madre Iglesia.
[Traducido por J.E.F. Artículo original. Cualquier reproducción de esta traducción debe llevar un enlace a este artículo original en español]
Fuente en español: Adelante la Fe.
Fuente en Inglés: Rorate Caeli