sábado 28 de enero de 2012

Cisma en Austria y peligro de expansión

Comentario: Jl Ventrice: Si no volvemos pronto a la tradición de la Iglesia y dejamos de discutir sobre el Concio Vaticano II, que se ve sigue siendo muy mal interpretado, la Iglesia Católica se fragmentara en mil pedazos y con iniciativas como la de estos sacerdotes verdaderos herejes servidores de satanas" Si no hay consagracion sacerdotal la Eucaristía pasara a ser solo pan y vino y asi se habra logrado el mayor anhelo de satanás y sus servidores hereticos y ateos. Destruir la Misa y finalmente la Iglesia y la Civilitas Católica" Atención esto no es una tontera es algo muy serio. Volvamos pronto a la tradición y excomulgemos a todos los herejes heterodoxos, pues de lo contrario el mal terrible se desatara sobre la Iglesia, un cisma jamas visto acompañado de ateos y blasfemos que ayudaran y apoyaran a los nuevos herejes, surgidos del seno del maldito Concilio Vaticano II, si digo maldito pues desde que surgio no hubo mas que problemas, apostasía y blasfemias cada vez mayores. Ellos lños progresistas buscan destruir definitivamente la Misa como comenzaron hace mas de 40 años atras, para finalmente destruir a la Santa Madre Iglesia. Cristo ven en ayuda de l Papa y de la Iglesia fiel que conserva los tesoros de la tradición.


Los obispos refieren a Roma sobre el peligro de cisma tras las iniciativas de desobediencia capitaneadas por el sacerdote Helmut Schüller

GUIDO HORST
ROMA




La tarde del lunes 23 de enero, en Vaticano tuvo lugar una reunión entre importantes representantes de la Conferencia Episcopal Austriaca y representantes de los dicasterios romanos a propósito de la iniciativa capitaneada por el sacerdote Helmut Schüller. Se trata de un grupo de casi trescientos clérigos que no solo instiga a desobedecer a la Iglesia católica romana con algunas tesis que rayan en la herejía, sino que ahora pretende constituirse como red internacional abierta a sacerdotes de otras nacionalidades y continentes. Para el Papa Benedicto y para la Curia romana, ha llegado el momento de dejar de asistir inertes a este movimiento que quiere separarse de Roma. Como ha sostenido el mismo Schüller en las entrevistas que ha concedido, hay grupos de sacerdotes en diversas naciones, como Alemania, Francia y Australia, que están esperando para unirse a esta iniciativa.


Los obispos austriacos, en la reunión del Vaticano, fueron representados por Christoph Schönborn, Cardenal Arzobispo de Viena, Alois Kothgasser, Arzobispo de Salzburgo, y por los obispos de Graz y Sankt Pölten, Egon Kapellari y Klaus Küng. Por parte de la Curia estaban presentes el Secretario de Estado Vaticano, el de la Congregación para la Doctrina de la Fe, además de los de la Congregación para los Obispos y la Congregación para el Clero. El objetivo por parte del Vaticano era entre otras cosas, evaluar atentamente, por medio de preguntas específicas y profundas, la entidad de la apostasía que se perfila y que podría terminar convirtiéndose en cisma de la Iglesia.


De todos modos, las propuestas realizadas por la “Pfarrer-Initiative” (Iniciativa de los párrocos) de Schüller en junio de 2011 tienen un "potencial explosivo". El "Llamamiento a la desobediencia" que ha sido traducido en 10 lenguas textualmente dice: "La negativa de Roma de dar inicio a una reforma de la Iglesia, necesaria desde hace algún tiempo, y la inactividad de nuestros obispos no solo nos permiten, sino que nos obligan, a seguir los dictados de nuestra conciencia poniéndonos en marcha de manera autónoma".


Haciendo un llamamiento a las conciencias, como desgraciadamente se acostumbra a decir cada vez más a menudo dentro de la Iglesia, la "Iniciativa de los párrocos" no sólo pretende demostrar que sostiene posiciones de disentimiento respecto al Papa y los obispos, sino probablemente, también servirse de este eslogan cada vez más de moda, y todavía mas de su naturaleza de declarada disidencia. De hecho, en el "Llamamiento a la desobediencia" se puede leer relacionado con los sacerdotes que han sido suspendidos y viven en concubinato: "Además nos sentimos solidarios con los colegas que, a causa de su matrimonio, ya no pueden ejercitar su servicio, y también con aquellos, a pesar de tener una relación, siguen ofreciendo su servicio como sacerdotes. Ambos grupos, con su decisión, están siguiendo los dictados de su conciencia, como hacemos nosotros con nuestra protesta".

Para algunas cabeceras periodísticas austriacas Helmut Schüller, exvicario general del cardenal arzobispo Schönborn y Presidente de Cáritas Austriaca, es una star. Además Schüller goza del beneplácito de los Católicos de la República Alpina hostiles a la Curia de Roma, y de vez en cuando, se añaden algunos grupos de sacerdotes extranjeros.


El arzobispo de Viena ha vacilado en poner en marcha medidas de derecho canónico contra los sacerdotes sublevados, temiendo que , vista la popularidad que Schüller tiene en los medios de comunicación, una toma de posición oficial y por lo tanto pública en el conflicto pudiera degenerar en un cisma evidente, manifiesto y no latente como ha sido hasta este momento. Esto es lo que ha expresado el cardenal de Viena durante la cumbre del Vaticano.


Entre dudas diversas, para el Vaticano, la cuestión ahora se perfila en toda su concreación y queda planteada. En la Curia romana, ya se están haciendo oír algunas voces según las cuales los prelados de la Iglesia no tienen que seguir viéndose obligados a aceptar que bajo el techo de la Iglesia austriaca se insinúe y se esconda a una escala cada vez más amplia un cisma quiescente. Mantener el conflicto fuera del alcance de los medios de comunicación y de la opinión pública no ayuda a la causa, sobre todo teniendo en cuenta que ha iniciado ya hace bastante tiempo. Los fieles necesitan una orientación precisa, incluso porque si se dieran indicaciones bien definidas, estas podrían suponer la definición de muchos creyentes.

El Papa Benedicto está preocupado por la rebelión de los párrocos austriacos. La reunión mantenida el pasado lunes se ha desarrollado en un ambiente rodeado de la máxima discreción. Ni los periódicos ni la oficina de prensa del Vaticano han dado la noticia. Probablemente se quiere evitar dar la impresión de que son siempre Roma y El Vaticano los que toman medidas contra los cabecillas. Cabría desear que los obispos competentes, es decir, los de la República Alpina, proveyesen a definir y aclarar las circunstancias con sus sacerdotes. A pesar de ello, el Cardenal Schönborn a su regreso a Viena ha sentido un cierto alivio. Aunque la "Iniciativa de los Párrocos" mientras tanto, ha anunciado que tiene intenciones de internacionalizarse e instaurar relaciones fuera de las fronteras austriacas, la cuestión ya no es un problema de Austria, a este punto la patata caliente pasa al Vaticano.

El arzobispo de Viena hasta ahora ha guardado claramente las distancias con el llamamiento de la "Iniciativa de los Párrocos" que ha criticado tanto por la forma como por el contenido definiendo el celibato y ratificando la obediencia de los sacerdotes. Pero ni ha dispuesto ni ha anunciado medidas de derecho canónico. En realidad no se trata sólo de obediencia al Papa y los obispos, sino de cuestiones bastante sustanciales como la comprensión de la Eucaristía, de la Ordenación Sacerdotal y de la Iglesia misma que, tras el éxito mediático de Helmut Schüller, oprimen y confunden a los fieles, a este punto, incesantemente. La razón del alejamiento está determinada por la "percepción" que los sacerdotes tienen de su misión y de los principios fundamentales de la Iglesia.

Los autores del "Llamamiento a la desobediencia" nunca han negado que quieran otra iglesia: "En principio no negaremos la Comunión a las personas de buena voluntad, en particular a los divorciados que se han vuelto a casar, a miembros de otras Iglesias cristianas, y en algunos casos, ni siquiera a los católicos que han abandonado la Iglesia", recita el texto.


Y para terminar, se les ha ido la mano: "Evitaremos en la medida de lo posible celebrar los domingos o los festivos más de una misa o recurrir a la ayuda de sacerdotes itinerantes o de otras parroquias. Mejor un servicio de la palabra organizado por nosotros, que la performance de un visitante en la liturgia". El motivo es, como poco, rocambolesco: "En el futuro tomaremos en consideración un servicio de la palabra en el que se distribuya la Comunión entendida como 'Eucaristía sin sacerdote' y la llamaremos precisamente así. De este modo cumplimos nuestra obligación dominical". Como mínimo esta elucubración tendría que haber hecho saltar la alerta roja para los prelados y de manera particular para un dogmático profundo como el Cardenal Schönborn. Si una misa con "Eucaristía sin sacerdote" en términos profanos es una paradoja, en términos religiosos es una herejía.


Los obispos austriacos verdaderamente han guardado las distancias de la iniciativa de Schüller tanto en relación con el contenido como en cuanto a lo que se refiere a la forma, pero están evitando tomar medidas a nivel de derecho canónico. Y sin embargo, a este punto no se trata solo del "Llamamiento a la desobediencia", un hecho jurídico contemplado en el Canon 1373 del Código de Derecho Canónico, sino del cisma definido según el Canon 751 como "rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice". Si este es el estado de cosas, sería –y como- una obligación precisa de los Obispos conferir con los miembros de la "Iniciativa de los Párrocos" y hacer que decidan entre optar por las resoluciones que han presentado o por el ordenamiento de la Iglesia.


Pero los obispos austriacos prefieren abstenerse de un total "showdown" ante los reflectores –como lo ha definido una vez por el portavoz de Schönborn-, por una parte –como se dice en la Plaza de San Esteban de Viena- porque una batalla en los medios de comunicación contra Helmut Schüller no haría que el autor volviera al redil, ni tampoco los simpatizantes de la "Iniciativa de los párrocos", y por otra porque la secularización de Austria, antes un país católico, se encuentra en una fase avanzada, tan avanzada que una medida disciplinaria de los obispos hacia un sacerdote cismático y herético, hay que decirlo, no sería comprendida por la mayor parte de los católicos. En este escenario el cisma quizás es sólo una cuestión de pretensiones y de nimiedades.

viernes 27 de enero de 2012

Reunion plenaria de la Congregación para la Doctrina de la Fe


Uno de los temas a tratar sera la respuesta que el vaticano dará, a los puntos plateados por Monseñor Fellay y la FSSPX. Perdón por la traducción tarzanica del Ingles al Español que hace el Google pero yo no hablo ingles para traducirlo mejor, creo que el espíritu de lo que dice se entiende muy bien, por las dudas también lo publico en ingles, para los que si lo saben leer. Saludos en Cristo Rey y Maria Reina. JL Ventrice.

(www.RemnantNewspaper.com) Una sesión plenaria de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) comenzaron a reunión del martes, 24 de enero. El propósito es, en parte, para deliberar sobre la Sociedad de la respuesta de San Pío X, en relación con el preámbulo propuesto doctrinal del Vaticano. La aceptación de la exposición de motivos fue presentada por el Vaticano como una condición previa a cualquier regularización canónica de la Sociedad. Los miembros de la CDF, que le ayudará a decidir el destino de la Sociedad son las siguientes: el cardenal William Levada, "Los expertos ecuménico" Kurt Koch y cardenales Kasper Walter, el cardenal de Viena Christoph Schönborn (de la Misa del globo fama), junto con el obispo de Ratisbona, Gerhard Müller. En cuanto a esta asamblea, parece que la sociedad tiene tanto la oportunidad de ser ofrecido "plena comunión", como la Fiesta del Té que se ofrece una invitación para unirse al Partido Demócrata.

El 27 de enero, el Papa Benedicto XVI se dirigió a esta sesión plenaria discutir la tradición, el ecumenismo, y el Vaticano II. Aunque la dirección de dicho algunas cosas buenas (incluyendo condenas de irenismo y el indiferentismo), algunas declaraciones son suficientes para dar una pausa tradicionalistas. En primer lugar, afirma el Papa, "Hoy podemos ver buenos frutos, no pocos nacidos de los diálogos ecuménicos ..." La respuesta obvia tradicional de esta declaración es para preguntar: "¿Como" El Papa no menciona ninguna en concreto en su discurso . Dado que el único fruto legítimo de cualquier debate ecuménico es la conversión de los no católicos al catolicismo, ¿dónde está la evidencia de que esto ha provocado a través de ecumenismo?

Se podría argumentar que la reciente entrada en la Iglesia de un gran número de anglicanos lo demuestra. Pero, ¿estos anglicanos convertir por el ecumenismo, oa pesar de ella? El diálogo sin fin con más anglicanos liberales con Walter Kasper y los obispos Inglés parece haber llegado a ninguna parte. De hecho, el Vaticano hizo grandes esfuerzos para rechazar la acusación de ser "la pesca en el estanque anglicano". El Vaticano se limitó a decir que no podía negar la entrada en la Iglesia de aquellos que lo soliciten. ¿Y por qué estos anglicanos particular, solicitará la entrada en la barca de Pedro? Estos fueron los anglicanos tradicionales cada vez más descontentos por el empeoramiento de su denominación liberal está en clave de cuestiones teológicas. Este descontento alcanzó su cenit cuando el Sínodo anglicano de 12 de julio 2010 aprobó la ordenación de mujeres como obispos.

La verdad es que esos anglicanos tradicionales ya, en muchos sentidos, más papista que el liberal "católica" contrapartes. Mientras el Papa se le debe mucho crédito por su generosidad al aceptar estos anglicanos en el redil y salir de su camino para adaptarse a ellos, su conversión no puede ser reclamado como un triunfo del movimiento ecuménico. Irónicamente, dejando su anglicanismo fue motivada precisamente por su comprensión de que el diálogo con el contingente de fanáticos de izquierda en su denominación era inútil y que tenían la autoridad de Pedro para vacunarse contra los peligros de la herejía aprobados democráticamente.

Más tarde, en la dirección, afirma el Papa, "es fundamental en este caso, entre otras cosas, para distinguir entre la Tradición, con mayúscula, y las tradiciones." Lo que el Papa está diciendo, en efecto, es que las leyes disciplinarias de la Iglesia están sujetas a cambios, pero la doctrina de la Iglesia no lo es. Por desgracia, esta misma gran "T" / poco "t" distinción, una vez utilizados por Neo-Católico apologistas hacia los protestantes, ahora es utilizado por el mismo lote en contra de los tradicionalistas. Neo-católicos usan ahora la misma distinción para justificar secamente despedir a todas las prácticas disciplinarias tradicionales durante los últimos dos mil años en favor de las novedades disciplinarias implementadas en los últimos cincuenta años. Según su argumento, el Tridentino la misa, el breviario, ritos y ceremonias no son sino cambiante "Little T" tradiciones. Del mismo modo, esta línea de pensamiento a menudo relega tales Encíclicas Papales, como Quanta Cura (enseñanza contra la libertad religiosa), Mortalium Animos (enseñanza contra el ecumenismo), y Pastor Aeternus (enseñanza contra la colegialidad) como "Little T" tradiciones, así, como lo eran intercambiables "políticas", que fueron buenos para su tiempo, pero ahora que se cuenta como obsoleto y sustituido por el Concilio Vaticano II "políticas" que se aplican a "nuestro tiempo".

En las siguientes oraciones del discurso, el Papa da el ejemplo de los anglicanos de entrada que quería ", preser [e] son ​​dueños de sus tradiciones espirituales, litúrgicas y pastorales, que son coherentes con la fe católica." Por lo tanto, del mismo modo, se podría asumir que la sociedad debe ser capaz de mantener su "t pequeña" espiritual, litúrgica, pastoral y tradiciones "en consonancia con la fe católica." Entonces, ¿cuál es el problema? ¿No debería la sociedad otorgar "plena comunión", sobre esta base? No tan rápido.

El problema es que los tradicionalistas no necesariamente ven las tradiciones católicas espiritual, litúrgica y pastoral de la Iglesia en los últimos dos mil años como variable, opcional, "Little T" tradiciones. Por otra parte, a aceptar esta idea es poner estas prácticas en el mismo nivel que la Misa del Novus Ordo, la Liturgia de las Horas, de Asís I-III, y las "tradiciones espirituales, litúrgicas y pastorales" de grupos como los neo- Camino catecumenal y el movimiento carismático. Para aceptar este punto de vista parece violar el principio de no contradicción. ¿Se puede honestamente en la liturgia del Camino Neocatecumenal y el de San Pío V y decir que ambas liturgias representan teologías idénticos? ¿Dónde está la unidad católica en estos dos ritos que no sea el hecho de que ambos son "aprobados" por parte de Roma?

Por otra parte, las nociones nuevas de la libertad religiosa, el ecumenismo, la colegialidad y también deben ser aceptados por lo menos como "Little T" las tradiciones de nuestro tiempo, que debe haber igualdad si el peso no superior a los otros, nociones anticuadas de estos conceptos que vino antes . Si la enseñanza católica sobre estos temas se puede cambiar, entonces es una admisión de que las declaraciones originales de estas enseñanzas fueron cambiantes y por lo tanto permanecer en el reino de la "t pequeña" tradición.

Por lo tanto, la Iglesia se reduce a un "mínimo común denominador" el catolicismo. Esta idea lleva a distinguir lo que el Vaticano "elementos básicos" La tradición y la novedad que tienen en común, un acuerdo sobre ellos, y luego dejar que todas las partes tradicionales, Liberal, y todo lo demás-se van en sus propias direcciones con respecto a todo, desde la misa de ecumenismo. Uno podría imaginar el Cuerpo Místico de Cristo que consiste en una columna del dogma definido, con los miembros que la guerra entre sí en casi todas las otras materias. Esta no es la unidad prevista por Nuestro Señor.

Por desgracia, el Vaticano parece estar usando la misma exacta enfoque ecuménico hacia la sociedad, ya que utiliza hacia el protestantismo y las religiones no cristianas. Como podemos ver en las debacles de Asís y la declaración conjunta católico-luterana sobre la salvación, esta "unidad en la diversidad" enfoque siempre termina en una gran confusión, el relativismo y la indiferencia, a pesar de los intentos del Vaticano en sutilezas burocráticas para mantener la fachada de la ortodoxia .

En el análisis final, se "permite" ser totalmente católica, mientras que en plena comunión con la Iglesia parece llegar al precio de admitir que las nuevas formas de otros "ser católico", inventado en los últimos cincuenta años son tan legítimos y eficaces como de la Tradición. Así, la misa de San Pío V no es más que un "pequeño t" la tradición, a la par con la Misa Carismática, Misa Folk, rock y la Misa Introduzca el relativismo. Por lo que los burócratas del Vaticano no entienden es que sólo un conjunto de estos "pequeños t" tradiciones encarna plenamente, fomenta y difunde la verdadera fe católica. Una vez que las estructuras oficiales de la Iglesia pueden llegar a admitir que el camino que nuestros antepasados ​​Católica tomó bajo la guía del Espíritu Santo más de dos mil años es superior a la hecha por el hombre las innovaciones de la era moderna, la verdadera restauración de la Iglesia puede comenzar.

www.RemnantNewspaper.com) A plenary session of the Congregation for the Doctrine of the Faith (CDF) began meeting Tuesday, January 24th. The purpose is, in part, to deliberate over the Society of St. Pius X’s response regarding the Vatican’s proposed doctrinal preamble. Acceptance of the preamble was put forward by the Vatican as a precondition to any canonical regularization of the Society. Members of the CDF who will help decide the Society’s fate include: Cardinal William Levada, “Ecumenical Experts” Cardinals Kurt Koch and Walter Kasper, Vienna's Cardinal Christoph Schönborn (of balloon Mass fame), along with Regensburg Bishop Gerhard Müller. Looking at this assembly, it seems the Society has as much a chance of being offered “full communion” as the Tea Party being offered an invitation to join the Democratic Party.

On January 27, Pope Benedict XVI addressed this plenary session discussing Tradition, ecumenism, and Vatican II. Although the address said some good things (including condemnations of irenicism and indifferentism), a few statements are enough to give Traditionalists some pause. First, the Pope states, “We can see today not few good fruits born of the ecumenical dialogues..." The obvious Traditional response to this statement is to ask: “Such as?” The Pope fails to mention any specifically in his address. Since the only legitimate fruit of any ecumenical discussion is the conversion of non-Catholics to Catholicism, where is the evidence that this been brought about through ecumenism?

One could argue that the recent entry into the Church of a large number of Anglicans proves the point. But did these Anglicans convert because of ecumenism or in spite of it? Endless dialogue with more liberal Anglicans under Walter Kasper and the English bishops seems to have gotten nowhere. In fact the Vatican made great pains to reject the accusation that it was “fishing in the Anglican pond.” The Vatican merely said that it could not deny entry into the Church from those who request it. And why were these particular Anglicans requesting entry into the Barque of Peter? These were traditional Anglicans increasingly disaffected by their denomination’s worsening liberal stands on key theological issues. This disaffection reached its zenith when the Anglican Synod of July 12, 2010 endorsed the ordination of women as bishops.

The truth is that these traditional Anglicans were already, in many ways, more Catholic than their liberal “Catholic” counterparts. While the Pope is owed much credit for generously accepting these Anglicans into the fold and going out of his way to accommodate them, their conversion can hardly be claimed as a victory of the ecumenical movement. Ironically, their leaving Anglicanism was motivated precisely by their realization that dialogue with the fanatical leftist contingent in their denomination was futile and that they needed the authority of Peter to inoculate them from the perils of democratically approved heresy.

Later in the address, the Pope states, "It is fundamental here, among other things, to distinguish between Tradition, with a capital letter, and traditions." What the Pope is saying, in effect, is that the disciplinary laws of the Church are subject to change, but the Church’s doctrine is not. Unfortunately, this same big “T”/ little “t” distinction, once used by Neo-Catholic apologists towards Protestants, is now used by the same lot against Traditionalists. Neo-Catholics now use the same distinction to justify curtly dismissing every Traditional disciplinary practice for the last two thousand years in favor of disciplinary novelties implemented in the last fifty years. According to their argument, the Tridentine Mass, breviary, rites and ceremonies are but changeable “little t” traditions. Similarly, this line of thinking often relegates such Papal Encyclicals as Quanta Cura (teaching against religious liberty), Mortalium Animos (teaching against ecumenism), and Pastor Aeternus (teaching against collegiality) as "little t" traditions as well, as they were changeable “policies” which were good for their time, but are now to be disregarded as outdated and replaced with Vatican II “policies” that apply to “our time.”

In the next sentences of the address, the Pope gives the example of the incoming Anglicans who wished to, “preserv[e] their own spiritual traditions, liturgical and pastoral, that are consistent with the Catholic Faith.” Thus, similarly, one would assume that the Society should be able to keep their “little t” spiritual, liturgical, and pastoral traditions “consistent with the Catholic Faith.” So what’s the problem? Shouldn’t the Society be granted “full communion” on this basis? Not so fast.

The problem is that Traditionalists do not necessarily see the Catholic spiritual, liturgical, and pastoral traditions of the Church for the last two thousand years as changeable, optional, “little t” traditions. Furthermore, to accept this notion is to put these practices on the same level as the Novus Ordo Mass, the Liturgy of the Hours, Assisi’s I-III, and the “spiritual, liturgical, and pastoral traditions” of such groups as the Neo-Catechumenal Way and the Charismatic movement. To accept this view seems to violate the principle of non-contradiction. Can one honestly look at the liturgy of the Neo-Catechumenal Way and that of St. Pius V and say that both liturgies represent identical theologies? Where is the Catholic unity in these two rites other than the fact that they are both “approved” by Rome?

Furthermore, novel notions of religious liberty, ecumenism, and collegiality also must be accepted at least as "little t" traditions of our time, which must have equal if not greater weight than those other, old-fashioned notions of these concepts which came before. If the Catholic teaching on these issues can be changed, it is then an admission that the original pronouncements of these teachings were changeable and thus remain in the realm of “little t” tradition.

Thus, the Church is reduced to a "least common denominator" Catholicism. This notion leads to the Vatican distinguishing what "core elements" Tradition and novelty have in common, agreeing on these, and then letting all sides—Traditional, Liberal, and everything in between—go off in their own directions regarding everything from the Mass to ecumenism. One could then imagine the Mystical Body of Christ consisting of a spine of defined dogma with limbs that war with each other on almost every other matter. This is hardly the unity envisioned by Our Lord.

Unfortunately, the Vatican seems to be using the exact same ecumenical approach towards the Society as it uses towards Protestantism and non-Christian religions. As we can see from the Assisi debacles and the Catholic-Lutheran joint declaration on salvation, this "unity in diversity" approach always ends in mass confusion, relativism, and indifferentism, despite Vatican attempts at bureaucratic hair-splitting to keep the façade of orthodoxy.

In the final analysis, being “permitted” to be fully Catholic while in full communion with the Church seems to come at the price of admitting that the other novel ways of “being Catholic” invented over the last fifty years are just as legitimate and efficacious as Tradition. Thus the Mass of Pius V is merely a “little t” tradition, on par with the Charismatic Mass, Folk Mass, and Rock Mass. Enter relativism. For what the Vatican bureaucrats fail to understand is that only one set of these “little t” traditions fully embodies, encourages, and spreads the true Catholic Faith. Once the official structures of the Church can bring themselves to admit the path our Catholic ancestors took under guidance of the Holy Ghost over two thousand years is superior to the man-made innovations of the modern era, the true restoration of the Church can begin.

jueves 26 de enero de 2012

La Liturgia del futuro




En una entrevista concedida a Kath.net, Roberto de Mattei, profesor de la Universidad Europea de Roma y autor del libro “El Concilio Vaticano II: una historia jamás escrita”, afirma al ser preguntado sobre las dos formas del rito romano:

“Ciertamente el Santo Sacrificio es único, pero, en mi opinión, el “Novus Ordo” de Pablo VI es profundamente diverso, en el espíritu y en la forma, del Rito romano antiguo. En este último veo, no el pasado, sino el futuro de la Iglesia. La liturgia tradicional constituye, de hecho, la respuesta más eficaz al desafío del secularismo laicista que nos agrede.

Benedicto XVI ha restituido la plena ciudadanía al Rito romano antiguo. Y yo estoy seguro que conocerá un nuevo desarrollo y esplendor en la Iglesia y en la sociedad. La “reforma de la reforma”, de la que se habla, tiene sentido y valor sólo como “transición” del “Novus ordo” al rito tradicional, y no como pretexto para el abandono de éste último, que debe ser mantenido en su pureza y en su integridad.

De todos modos, el problema de fondo me parece que es el de recuperar una visión teológica y eclesiológica fundada sobre la dimensión de lo trascendente y lo sacro. Lo que supone que es necesario reconquistar los principios fundamentales de la teología católica, comenzando por una adecuada concepción del santo Sacrificio de la Misa.

Es además necesario que la idea del sacrificio infunda en la sociedad la forma, hoy tan abandonada, del espíritu de sacrificio y penitencia. Esta, y no otra, es la “experiencia de lo sagrado”, de la que nuestra sociedad tiene una urgente necesidad. Sin ella es difícil imaginar un retorno a la auténtica Liturgia, que tiene su centro en la adoración debida al único Dios verdadero”.

Hoc Signo

martes 24 de enero de 2012

Destruid la Misa y destruires la Iglesia "Martin Lutero" Hereje.







Fotos Beato Juan Pablo II celebrando pues eso si es una fiesta el "Rito" protestante el camino y otra foto el Cardenal Joseph Ratzinger, tambien celebrando este "Rito"... Fuente EX Orbe
No sé dónde fue ni cuándo tampoco, pero ahí está el beato santosúbito, celebrando more neocatecumenale, con conspicua corte de concelebrantes, cardenales, obispos y presbíteros.

Si esto no es aprobar de facto el neo-rito, que me digan qué fué si no.

Benedicto XVI ha recibido estas y otras herencias / hipotecas de su beato predecesor, hechos consumados que ahora se arreglan como se puede (o se quiere).

A estas alturas, desautorizar o enmendar el rito que el mismo Juan Pablo II celebró supondría corregir y amonestar post eventum, a posteriori, al beato que complacientemente celebró el neo-rito neocatecumenal.

p.s. Para los que no se enteran, insisto: Rechazo con reluctancia displicente y no apruebo el neo-rito, su celebración y/o su aprobación. Pero recalco: Está aprobado de facto y hasta el Papa lo ha celebrado, velis nolis.