Google+ Followers

Google+ Followers

Google+ Followers

lunes, 23 de marzo de 2015

No al compromiso con el mundo, la "iglesia" oficial esta herida de muerte por los herejes modernistas.

Del Blog Adelantelafe.com. Excelente. 
!Viva cristo Rey y Maria Reina! Los tibios seran vomitados por el Señor. Gott mit uns!!!
Vamos a hacer una lista de cosas que siguen empeorando en la Iglesia Católica.
  1. Un obispo progresista recientemente declaró que “la crisis de la vocaciones es crítica”.
  2. Sacerdotes que abusan de niños, sobre todo jóvenes. (El Informe John Jay de los Obispos USA)
  3. Enorme pérdida de dinero por demandas en tribunales.
  4. Diócesis que se declaran en banca rota.
  5. Parroquias que cierran.
  6. Venta de templos y propiedades de la iglesia.
  7. Religiosos con muy pocas vocaciones y cierre de conventos.
  8. Muchos Hospitales católicos ya no obedecen las enseñanzas médicas católicas.
  9. Muchas escuelas “católicas” no enseñan la fe católica íntegra.
  10. Larga lista de universidades y colegios “católicos” que son “Gay friendly”.
  11. La mayor parte de estudiantes de las escuelas católicas no van a misa el domingo.
  12. Disminución grande de matrimonios católicos en parejas jóvenes.
  13. Los católicos más fértiles usan el control de la natalidad.
  14. Los bebés están siendo asesinados por miles por católicos y otros,  por el aborto, medicinas abortivas y el control de la natalidad.
  15. Muchos católicos abandonan la iglesia para afiliarse a iglesias no católicas.
Las estadísticas no pueden mentir. Pero debido a que estos cambios acontecen poco a poco, y que en apariencia todavía hay suficientes sacerdotes y fieles para mantener la misa, la mayor parte de obispos y sacerdotes se mantienen ensimismados rumbo al naufragio.
Por otro lado, ¿qué esta pasando en órdenes y familias católicas tradicionales?
  1. Los seminarios están llenos de jóvenes complacientes por sacrificar todo para ser sacerdotes. (FSSP)
  2. Los religiosos tradicionales están llenos de jóvenes. Monks of the Blessed Virgen Mary of Mt. CarmelMonasterio de Clear Creeklos Frailes y Hermanas Franciscanas de la Inmaculada (hasta que fueran suprimidos por el Papa), lasHermanas benedictinas de Mary Queen de Apóstoles.
  3. Las Familias tradicionales tienen familias grandes.
  4. Muchas familias practican homeschooling y enseñan su propio catolicismo íntegro a los niños.
  5. Cada vez hay más academias escolares Tradicionales.
Así pues, con todo esto, nosotros, los sacerdotes y laicos que vemos esta realidad, tenemos que señalar el problema raíz del fallecimiento de la Iglesia Católica. Pero en vez de ser escuchados y animados, somos perseguidos, quitados o callados por aquellos que tienen autoridad para corregir el problema.
Clama a voz en grito, no te moderes; levanta tu voz como cuerno y denuncia a mi pueblo su rebeldía y a la casa de Jacob sus pecados.” Isaías 58:1
Por tanto no hay que tener miedo a decir la Verdad del Evangelio, no comprometerse con el diablo, y no ceder ante el mundo y la jerarquía progresista. Parece que el mundo entero y la iglesia están contra nosotros.
Tan débil como somos, alguien tiene que ser profeta hoy y quedarse fiel a Jesús y Su Iglesia de 2000 años. Nosotros, los católico tradicionales, tenemos la gran consolación de que seremos recompensados en el Cielo y que, mientras tanto, no importa cómo se pongan las cosas de feas, sabemos que “ las Puertas de Infierno no prevalecerán” contra la Santa Iglesia Católica.
Padre Peter Carota

martes, 17 de marzo de 2015

La Iglesia ante el Signo de los Tiempos.

Del Blog Adelantelafe. 
Un programa que lamentablemente deberemos seguir todos aquellos catolicos que no aceptemos, las falsas enseñanzas y adulteracion de la doctrina que salgan del Sinodo de Octubre de este año. Mas vale quedarnos solos rezando en pequeños grupos de fieles, que seguir una falsa "iglesia oficial", ojala no pase, ojala (Del arabe) Asi Dios lo quiera, que no pase. JL Ventrice.
En nuestro anterior artículo titulado: “¿Cómo debería actuar ante una Iglesia caída en herejía?”[1], algunos de los comentaristas parecería que se sintieron “indignados” con el autor por lo que consideraban era una perspectiva única e inevitable del Apokalypsis según la cual la Iglesia estaría destinada a padecer el peor de los finales posibles. El hombre posee libre albedrío por lo cual esa interpretación brindada en dicho artículo no necesariamente se debe dar. La Iglesia con la ayuda de Dios puede elegir con un poco de buena voluntad de parte de sus miembros jerárquicos otro final más digno y menos cercano.
En dicho artículo sosteníamos que si el papa, los cardenales y la mayoría de los miembros de la Iglesia van por el mal camino (entiéndase dar la comunión a los divorciados y a las personas unidas en relaciones contrarias al derecho natural con todo ello implica: apostasía; cambiar los sacramentos, mandamientos, la ley divina, la doctrina, la moral, la familia católica; adulterar la religión y rendir un culto no grato a Dios, etc.) que si van por el mal camino caerán y sufrirán eternamente y esto el autor lo sabe porque lo ha leído en un libro que así lo asegura (las Sagradas Escrituras) y porque así lo enseñó siempre la Iglesia en su Magisterio, a saber, que el hombre que se empecina en el error moral y teológico se pierde para siempre.
Lo primero que una persona responsable ante la posibilidad de la apostasía o cisma en la Iglesia debería pensar sería: “debemos advertirles para que no vayan por el mal camino, debemos hacer todo lo humanamente posible para que enderecen su dirección”, pero algunos han manifestado en sus comentarios aproximadamente lo siguiente: “No se le ocurra a nadie escribir tales cosas, son terribles, espeluznantes”, “la jerarquía de la Iglesia y la mayoría de los miembros de Ella ir por el mal camino, imposible”. A ellos se les aplica muy bien que teniendo ojos no ven la realidad actual y teniendo oídos no escuchan lo que dice y hace la jerarquía que ha discutido y va a volver a discutir en el Sínodo de la Familia 2015 por iniciativa del papa Francisco si se cumple o no la ley divina.
Lo espeluznante y terrible no es la advertencia que está en el libro (las Sagradas Escrituras) que hemos leído sino el que se intente ir por el mal camino y que tan pocos adviertan a estas personas sobre la posibilidad de la terrible caída de la jerarquía y de gran parte de los miembros de la Iglesia.
Debemos advertir también que en el Sínodo de la Familia 2015 junto a los temas de la comunión de los divorciados y de la comunión de las personas unidas en relaciones contrarias al derecho natural los obispos deberían discutir las posibilidades de que ellos ocasionen un cisma y/o adelante los tiempos apocalípticos.
Un misterio de iniquidad tan grande como es dejar de lado la sana doctrina en lo que es la formación de la célula de la sociedad y cambiar los mandamientos de Dios y la ley de Dios puede adelantar el Apokalypsis o generar un cisma o las dos cosas a la vez, y ello no solamente lo sostenemos nosotros sino que es en gran medida la voz que se escucha en gran parte de los sitios de Internet que no son progresistas y es el convencimiento de muchos comentaristas de Adelante la Fe.
Nuestra interpretación del Apokalypsis en el artículo mencionado y en los anteriores es más o menos la siguiente: si la Iglesia adultera la religión entonces estamos ante la Iglesia de Laodicea a la que Dios le dice: “Conozco tus obras; no eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Por eso, porque eres tibio, te vomitaré de mi boca.” (Ap. 3, 15-16) o como sostiene Castellani: “comenzaré a vomitarte de mi boca” afirmando este último que la expulsión de la Iglesia de lo que es la gracia de Dios y la comunión con Dios no se llevará completamente a cabo.
Luego, viene nuestra interpretación de las dos Mujeres: la buena Mujer sería un grupo de fieles católicos que se separa de la Iglesia adúltera o de la mala Mujer. La imagen de la buena Mujer surge en el Apokalypsis en el momento en que está por dar a luz a Cristo (Ap. 12, 1-2), esto es reconocer quién es Cristo y reconocer el Anticristo que se sentará en el Templo de Dios haciéndose llamar Dios, el Anticristo puede ser un hombre, un conjunto de hombres, un espíritu de Apostasía o las tres cosas juntas. Pero si el espíritu de Apostasía se sienta en el Templo de Dios entonces ya comienzan los últimos tiempos. El Apokalypisis de Daniel sostiene que cesará el sacrificio perpetuo (Dan. 12, 11) y el de San Juan dice que Cristo subirá al cielo (Ap. 12, 5), o sea, no estará más en la Eucaristía, cesará la misa como la conocemos. “A partir del momento en que será abolido el sacrificio perpetuo y será instalada la Abominación de la desolación, pasarán mil doscientos noventa días.” (Dan. 12, 11)
Consideramos en nuestra interpretación de la buena Mujer que se trata de un conjunto de fieles, a ellos no se les da en el Apokalypsis el nombre de Iglesia tal vez para no dar a entender que la Iglesia de los últimos tiempos necesariamente debe estar conformada de un papa, sus cardenales y obispos. Ello no significa que en cierto sentido no sea Iglesia pero el Apokalypsis evita esa expresión. Ese motivo pueden tener también las palabras: “Cuando viniere el Hijo del Hombre ¿pensáis que hallará fe en la tierra?” (Luc., 18, 8) “(…) el hombre del pecado, el hijo de perdición (…) se sentará en el templo de Dios, mostrándose como si fuese Dios.” (2 Tesal., 2, 3-4) “Habrá en el Templo abominación e idolatría.” (Dan., 9, 27)
Continúa la profecía señalando que la buena Mujer huye al desierto y que se le dan dos alas como de águila para huir del Dragón (Ap. 12, 13-14), el desierto puede ser interpretado como la soledad y las dos alas como los dos testigos que serán enviados para que los hombres se conviertan (Ap. 11, 3) y estará la buena Mujer alimentada por la gracia de Dios durante 1.260 días en el desierto (Ap. 12, 14).
Dice el Apokalypsis que el Dragón vomitará detrás de la buena Mujer como un río de agua turbia para que la arrastre (Ap. 12, 15) señalamos que dice “como” no es un río, en las interpretaciones de muchos textos de las Sagradas Escrituras los ríos se relacionan con la buena doctrina, y como un río de agua turbia podría ser una falsa doctrina pero la tierra, señala la profecía, se tragará ese río (Ap. 12, 16), la tierra es símbolo del terreno religioso de donde surgirá la segunda Bestia (Ap. 13, 11). O sea, las religiones del mundo se tragarán ese río de falsa doctrina que viene del Dragón y no llegará a dañar a la buena Mujer.
Luego, trata la revelación de una mala Mujer que relacionamos con la Babilonia y con la Iglesia oficial (no decimos la Iglesia católica, apostólica y romana) será tal vez una Iglesia que conserve sólo el nombre, la ofensa de prostituta siempre se ha aplicado al Pueblo de Israel las “(…) palabras fornicación, adúltera, prostituta, ramería y semejantes, se hallan alrededor de 100 veces en los antiguos Profetas con el significado de idolatría; y aplicadas –mucho de notar- a Jerusalén solamente, jamás a Nínive, Babel o Menfis: Israel es la Esposa, o la Prometida de Dios. Les bastará leer el terrible y casi obsceno capítulo decimosexto de Ezequiel.”[2], después se mencionan además las siete colinas que es Roma (Ap. 17, 9), está la afirmación de que el Anticristo se sentará en el Templo de Dios haciéndose llamar Dios (2 Tesal., 2, 3-4), podrían estas revelaciones ser interpretada muy bien como una Iglesia oficial caída en pecado. Decimos Iglesia oficial y no católica, apostólica y romana porque entendemos que la buena Mujer va en los hechos y en el derecho a ser la continuación de la Iglesia católica, apostólica y romana pero no ya con un papa, sus cardenales y obispos sino reducida a un grupo de fieles como lo señaló el padre Gallois: “(…) no teniendo jefe visible, deberá ser guardada por Dios mismo durante mil doscientos sesenta días, es decir, los tres años y medio de la gran persecución. La soledad significa el abandono y la obligación para la Iglesia de esconderse. Significa también el refugio de la Iglesia en las almas de los fieles, y creemos en las órdenes religiosas.”[3]
Para aquellos que sostienen que el Papa no puede equivocarse en un pronunciamiento ex cátedra ni la Iglesia en su jerarquía caer en apostasía recordamos el misterio de iniquidad que fue la modificación de la misa tridentina del papa Pío V el cual había afirmado ex cátedra en armonía con el Concilio de Trento y la Tradición en la Bula: “Quo Primum Tempore” que el rito latino revestía todas las condiciones de perpe­tuidad (cfr. párrafos V, VI, VII, VIII y XII: “en adelante y por la perpetuidad de los tiempos futuros”, “vale­dera a perpetuidad”, “también a perpetuidad”; “se yergue siempre firme y valida en su vigor”) por lo que ningún Papa podría jamás abrogar lícitamente la Bula de San Pío V, admi­tiendo que pueda hacerlo válidamente sin traicionar el depósi­to de la fe o una ley fundamental de la Iglesia, la misa tridentina fue dejada de lado por el papa Pablo VI y en la actualidad hay dos misas permitidas. Esta es una contradicción en que cayó la Iglesia y es evidente. Hay por ello una manifiesta contradicción en el Magisterio de la Iglesia en el tema del culto y esto es todo un misterio pero no un misterio de santidad quizás se trata de un typo que prefigure el antitypo final del Misterio de la Iniquidad.
Hasta aquí las malas noticias y la advertencia, advertencia que hacemos como intérprete y no como profeta puesto que el Apokalypsis de San Juan es una profecía no necesitamos atribuirnos el don de la profecía para conocer los eventos futuros, es más desconocerlos completamente no sería católico, lo que sucede es que los conocemos como en una bruma y sirviéndonos de la prudencia para tratar de interpretar y de entender. El Apokalypsis es objeto de fe para el católico, debemos creer lo que se nos revela y debemos tener fe en la segunda Venida, lo que no necesitamos creer son todas las interpretaciones salvo las que figuran en el Catecismo como doctrina cierta.
Solicitamos a los lectores que lean de ser posible nuestros escritos anteriores publicados en Adelante la Fe para formarse una más completa idea del asunto “¿Cómo debería actuar ante una Iglesia caída en herejía?”[4], “El partido del Mundo en la Iglesia I”[5], “II”[6] y “III”[7], “Como ovejas sin pastor”[8], etc.
Pero al hombre le es dado el libre albedrío y es posible otro futuro para la Iglesia. El Apokalypsis no condiciona a que la Iglesia fracase tan terriblemente y tan pronto. Dios no nos da el Apokalypsis para que desesperemos sino como libro de esperanza, tampoco dice que las cosas deben suceder de la peor manera para la Iglesia, hay para pensar que existe la posibilidad de que sucedan los hechos de otra manera, pero ello precisa no sólo del auxilio de la gracia de Dios sino del aporte de la buena voluntad de los hombres y esto no es pelagianismo porque si uno se cierra a las posibilidades si elige el mal camino pudiendo elegir el bueno no puede ello atribuírselo a la Voluntad de Dios en el sentido de que Dios lo quiera sino en el que sólo lo permite.
A la Iglesia de Laodicea Dios le exige que se arrepienta, el Señor le dice: “Conozco tus obras; no eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Por eso, porque eres tibio, te vomitaré de mi boca. (…) ¡Reanima tu fervor y arrepiéntete!” (Ap. 3, 15-19) y si se arrepiente las cosas pueden suceder de una manera muy distinta. El Apokalypsis no exige que la Iglesia en su parte jerárquica caiga en apostasía ni que se produzca necesariamente un cisma, la Virgen María en muchas de sus últimas apariciones revela y advierte y, luego, señala un medio para remediar la grave situación que ha dado a conocer y para evitar el castigo.
La otra interpretación de lo que sucederá en los últimos tiempos con la Iglesia es la compartida por gran parte de los intérpretes, especialmente aconsejamos ver los videos en Internet sobre el Apokalypsis del padre Alfredo Sáenz. Pero en dicha interpretación siempre se da un anonadamiento final de la Iglesia, o sea, el anonadamiento de la Iglesia no se puede evitar, es enseñado en el Catecismo, la Iglesia será reducida pero no caerá necesariamente su jerarquía en apostasía ni obligatoriamente se producirá un cisma, se lee: “Y le fue dado que hiciese guerra a los santos y los venciese; y le fue dado poder sobre toda tribu y pueblo y lengua y nación.” (Apoc., 13, 5-7) “(…) aquella asta hacía la guerra contra los santos y prevalecía sobre ellos.” (Dan., 7, 21).
El modernismo que es la suma de todas las herejías y ya es espíritu de apostasía no tiene por qué apropiarse de la Iglesia católica. Los últimos tiempos, los de la segunda Venida, se parecerán en mucho a aquellos tiempos de la primera Venida, el amor se enfriará, los hombres dejarán la Iglesia y la misma quedará reducida a su mínima expresión, a una Iglesia que en algo se asemeja al Cristo de la Cruz. Sufrirán sus fieles persecuciones y martirios, para que ello ocurra pueden pasar décadas si no se cae en apostasía.
El problema es que algunos progresistas previendo el anonadamiento de la Iglesia han descubierto una forma mundana de salvarla con un cierto pelagianismo de por medio. La Iglesia debe adaptarse al mundo dicen, pero al adaptarse al mundo deja de ser la Iglesia de Cristo y vuelve a caer en la posibilidad de la apostasía que señalamos en nuestra interpretación anterior.
Esta decisión que parece políticamente acertada, es desde el punto de vista divino una herejía y una necedad. El papa Francisco reconoce que el libro de Roberto Hugo Benson: “El Señor de Mundo” es casi profético, en esa novela los papas repiten las enseñanzas de siempre y al final del libro la Iglesia es destruida por el Anticristo. Algunos progresistas pueden querer salvar la Iglesia del anonadamiento final haciendo de ella algo tibio como decía el Apokalypsis de la Iglesia de Laodicea, o sea, con solo sentarse sobre los poderes del Mundo (Apoc. 17, 3). Ello que parece políticamente acertado porque haría a la Iglesia más rica y poderosa como señala Dios a la Iglesia de Laodicea es un error vital de enormes proporciones, Dios le dice a la Iglesia de Laodicea: “Conozco tus obras; no eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Por eso, porque eres tibio, te vomitaré de mi boca. Tú andas diciendo: Soy rico, estoy lleno de bienes y no me falta nada. Y no sabes que eres desdichado, digno de compasión, pobre ciego y desnudo. Por eso, te aconsejo: cómprame oro purificado en el fuego para enriquecerte, vestidos blancos para revestirte y cubrir tu vergonzosa desnudez y un colirio para ungir tus ojos y recobrar la vista. Yo corrijo y reprendo a los que amo ¡Reanima tu fervor y arrepiéntete! Yo estoy junto a la puerta y llamo: si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos.” (Ap. 3, 15-20).
El que trata de estar a la vez con Dios y con el mundo es un tibio porque nadie puede tener dos amos y el demonio es el príncipe de este mundo. Luego, el querer estar con el mundo hace a corto plazo a la Iglesia aparentemente rica en fama y bienes por eso Dios le dice: “Tú andas diciendo: Soy rico, estoy lleno de bienes y no me falta nada. Y no sabes que eres desdichado, digno de compasión, pobre ciego y desnudo.” (Ap. 3, 16-17).
Por último, estas advertencias las hacemos como intérpretes de las profecías no como profetas. Repetimos solamente las palabras de Dios para que se arrepientan quienes están tratando de discutir su Ley como si fuera humana y cambiar las palabras de Cristo. Así, acortan los tiempos de salvación y dan a la Iglesia un final indigno de su rica y bella historia. Tenemos esperanzas en que las advertencias pueden ser escuchadas si las realizan distintos autores y por medio de ellas y de la mano de algún buen sacerdote tal vez lleguen a los cardenales y al Sínodo; los miembros del Sínodo deberían preguntarse: “estamos dispuestos a discutir la ley de Dios y aceptar las consecuencias que ello podría implicar, a saber, a abrir las puertas al cisma o a la apostasía en la Iglesia”.
Debemos reconocer que la otra parte de nuestro artículo que ha “indignado” a algunos comentaristas es la referida a las conclusiones sobre lo que debe hacer un fiel ante una Iglesia oficial que ha caído en herejía.
Hay falta de comunión entre progresistas y conservadores, pues constituyen casi dos religiones distintas, esto lleva a que una Iglesia transida de progresismo haga muy difícil la práctica religiosa a los católicos conservadores, a los mismos le va a ser muy difícil e ingrato asistir a las misas progresistas y van a sentir una grave incomodidad en ellas, como si estuvieran asistiendo a las misas de otra religión y en cierto sentido es así, al respecto aconsejamos leer nuestro artículo: “Hágase Tu Voluntad, así en la tierra como en el Cielo”[9].
Decía el comentarista Pedro en el artículo anterior[10]: “¿No hay herejía? El miércoles 25 de febrero de 2015, misa de 8 de la semana recién pasada en la parroquia Inmaculada Concepción de Vitacura, Santiago de Chile, la insulsa predica la hizo un Diacono, quien pidió por la Libertad, la Igualdad y la Paz Social; principios masónicos por los que fueron asesinados millares de católicos; el Sacerdote, de edad y con acento español, no utilizó las palabras de la consagración. Impactado, no pude rezar por la herejía. Cristo y María nos salven.” Otras expresiones y preocupaciones semejantes he leído de distintos comentaristas. Y esta vez el progresismo se distribuye desde gran parte de la jerarquía de la Iglesia como un río de doctrina vomitado por la Serpiente (Ap. 12, 15).
Rescato este comentario pues manifiesta la permanencia y el avance dentro de una Iglesia de la “secta” progresista, ella va a generar un ambiente en los templos que incomodará y facilitará la persecución de muchos católicos, la incomodidad va a estar dada porque la religión va a ser distinta y muchos se preguntarán si están dando un culto agradable a Dios y la persecución estará en manos de los sacerdotes progresistas que pondrán a prueba a los fieles tentándolos en sus sermones y en las confesiones con posturas, acciones y palabras contrarias a la fe.
Por lo que asegurábamos en nuestro artículo que si la jerarquía cae en apostasía al fiel le va a ser muy difícil participar de un culto grato a Dios. Una Iglesia transida de progresismo va a ser una religión distinta, adulterada y los católicos van a sentir al participar de sus ceremonias que están cometiendo un pecado, traicionándose a sí mismos en sus creencias y lo que es más grave aún traicionando a Dios y, por otra parte, al no asistir a misa van a sentir que están cometiendo pecado. Es el hecho de pertenecer a la Iglesia de Laodicea, una Iglesia de tibios.
Mientras puedan permanecer en la Iglesia sin tener que rendir un culto no grato a Dios estará bien porque Dios no los vomitará de su boca, pero en el caso contrario su permanencia podría constituir un pecado de herejía. Dejo en este tema para que cada uno lo consulte con su conciencia (sindéresis), con Dios en sus oraciones, con las Sagradas Escrituras y con el Magisterio perenne de la Iglesia pero la decisión será difícil. Nos dice nuestro Señor: “Porque aparecerán falsos mesías y falsos profetas que harán milagros y prodigios asombrosos, capaces de engañar, si fuera posible, a los mismos elegidos. Por eso los prevengo.” (Mt. 24, 24)
Pero hay un Dios interesado en que los hombres sepan a qué atenerse en materia de religión y hay un demonio interesado en que los hombres hagan el mal a conciencia para que se condenen por lo que a este último no le conviene una situación religiosa en la cual los hombres puedan salvarse por error invencible sobre sus decisiones religiosas así que muy posiblemente lo que está bien y lo que está mal será muy claro a los ojos de los hombres en el momento de llevar a cabo sus acciones vamos a tener que ir viendo como dijimos en el artículo anterior y si nos equivocamos corregir pronto nuestra conducta; en las profecías los signos revelados se hacen cada vez más evidentes a medida que se encuentra próximo su cumplimiento.
Este último párrafo debe entenderse con mucho cuidado pues como señalamos los últimos tiempos se parecerán a los primeros y a la generación adúltera no le fue dado otro signo que el de Jonás. Se puede leer: “Esta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás. Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación.” (Lc. 11, 29-30) En ese sentido, nos advierte el P. Alfonso Gálvez de no pedir otros signos que los que están previstos en el Apokalypsis, por lo que el presente escrito debería ser leído teniendo presente la guía certera de la homilía que nos ofreciera el P. Alfonso Gálvez: “¡Hay tantos que no  quieren ver la verdad! La Iglesia está invadida de modernismo.”[11]
Último artículo de la serie.
Alberto Ramón Althaus