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viernes, 16 de junio de 2017

5 consejos matrimoniales del beato Carlos de Austria y su novia, Zita

Hay una razón por la que la Iglesia eligió la fecha de su boda para ser el día de la fiesta del beato Carlos

Tradicionalmente, la Iglesia celebra la vida de un santo o santa cada año en la fecha de su muerte, en el día que señala su entrada en el paraíso. Sin embargo, no es el caso del beato Carlos de Austria.
En vez de su fallecimiento, la Iglesia escogió una fecha de su vida que tenía gran significado y preparó el camino hacia su santidad: su aniversario de boda.
El beato Carlos, además de ser el último emperador de Austria (y gobernante del Imperio Austrohúngaro) y un líder que trabajó incansablemente por la paz durante la Primera Guerra Mundial, también fue un padre de familia y un leal marido para su esposa Zita. Estuvieron casados 11 años antes de la muerte prematura de Carlos en 1922 y juntos criaron a 8 hijos.
Ser el líder de un imperio en tiempos de guerra sin duda entraña muchas dificultades, pero en medio de la tormenta Carlos nunca olvidó la importancia de su matrimonio. De hecho, su matrimonio con Zita proporcionó a sus hijos y súbditos un modelo digno de admiración e imitación.
Aquí reunimos cinco consejos matrimoniales basados en la vida del beato Carlos de Austria y la Sierva de Dios Zita, para que nos inspiren y ayuden a las parejas casadas a vivir conforme a sus votos “hasta que la muerte nos separe”.
1) Recuerda que el objetivo principal del matrimonio es llevar a tu cónyuge al paraíso.
El día antes de su boda real, Carlos dijo a Zita: “Ahora, ayudémonos mutuamente a llegar al paraíso”. Es fácil olvidar que el matrimonio, por encima de todo, es un sacramento. Esto significa que Dios otorga a las parejas casadas gracias especiales por cumplir con su estado en la vida, con el objetivo en el destino último, el cielo. Dios desea nuestra felicidad y podemos alcanzarla reconociendo la función que tenemos en ayudar a nuestro cónyuge a llevar una vida santa. Sin duda, no es algo sencillo, pero con Dios todo es posible.
2) Confía tu matrimonio a Dios y a la Santísima Madre.
Carlos y Zita sabían que si querían “ayudarse mutuamente a llegar al paraíso”, necesitarían de toda la ayuda que pudieran recibir. Además de casarse por una ceremonia católica, la pareja tenía un grabado especial en el interior de sus anillos de boda. La inscripción, en latín, leía: “Sub tuum praesidium confugimus, sancta Dei Genitrix” (“Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios”). Se trata de una antigua oración que expresaba su deseo de depositar su matrimonio bajo el atento cuidado de la Santísima Virgen María.
Además, antes de irse de luna de miel, la pareja real hizo una peregrinación al santuario mariano de Mariazell, dedicado a Nuestra Señora Magna Mater Austriae (Gran Madre de Austria). El matrimonio puede ser muy difícil a veces, así que las parejas no deberían temer pedir ayuda a Dios y Su Madre.
3) Después de la boda, ya no existe el ‘yo’, sino el ‘nosotros’.
A menudo en los matrimonios surge la tentación de vivir vidas separadas, donde tanto la mujer como el marido tienen “sus trabajos” particulares. Se toman las decisiones de forma separada y los cónyuges no se “inmiscuyen” en los asuntos del otro. Carlos y Zita, por el contrario, se consideraban más como un equipo. Zita estaba muy interesada en la ocupación de su marido y no temía expresar sus ideas. Acompañaba con frecuencia a Carlos en sus viajes políticos, además de desempeñar un papel activo en las preocupaciones sociales del imperio.
Además de trabajar juntos como una pareja real, Carlos y Zita educaban activamente a sus hijos en las verdades de la fe. No era simplemente una “tarea de Zita” el enseñar a los hijos a rezar, sino que Carlos también imbuía en sus hijos el amor a Dios y les enseñaba personalmente sus oraciones. Se tomaban en serio la idea bíblica de “ser una misma carne” en todos los ámbitos.
4) Aviva continuamente la llama del amor.
Ser un emperador durante la Primera Guerra Mundial suponía que Carlos tenía que viajar y tomar decisiones militares de vital importancia. Era algo doloroso para Carlos, ya que le obligaba a mantenerse alejado de su esposa y su familia. Carlos decidió instalar una línea telefónica desde sus cuarteles militares hasta el palacio imperial con el propósito de poder llamar a Zita varias veces al día. Llamaba al palacio simplemente para charlar con Zita y para ver qué tal les iba a los niños. Carlos entendía que incluso con sus muchas responsabilidades, su matrimonio y su familia merecían la más alta de las prioridades. Sabía que un matrimonio fracasaría si no se le nutría con oportunidades para mantener viva la llama del amor.
5) Ama al otro con un amor eterno que supere cualquier prueba.
Las parejas recién casadas a menudo se sorprenden por lo rápido que se gasta el entusiasmo inicial del amor y se encuentran que no “sienten” el mismo amor hacia su pareja. Esta carencia de un “sentimiento” puede desalentar a la pareja, en especial en mitad de un mal trago. Carlos y Zita, sin embargo, no dejaron de amarse incluso cuando surgían dificultades. Después de afrontar la humillación de ser exiliado de su propio país, Carlos y Zita se mantuvieron más unidos que nunca. Poco después tuvieron que encarar una prueba mucho más grande de su amor, cuando Carlos contrajo una neumonía que lo llevó rápidamente a su lecho de muerte.
Las últimas palabras de Carlos a su esposa fueron: “Mi amor hacia ti es interminable”. Zita, durante los próximos 67 años, vistió de negro en señal de duelo. Nunca dejó de amarle hasta su propia muerte, cuando se reunió con él en el paraíso. Su amor era más que un “sentimiento”, era una elección activa de amarse mutuamente “hasta que la muerte nos separe” y más allá.

viernes, 12 de mayo de 2017

PARA SANTIFICAR EL DOMINGO Y LOS DÍAS DE PRECEPTO



CUANDO NO SE PUEDE ASISTIR A LA SANTA MISA

Sabemos que el tercer mandamiento, santificarás las fiestas, nos manda honrar a Dios con obras de culto en los días de fiesta, es decir, los Domingos y otras Festividades establecidas por la Iglesia.
 En concreto, la Santa Iglesia nos preceptúa asistir devotamente al Santo Sacrificio de la Misa en esos días.
 Ante la imposibilidad de concurrir al Santo Sacrificio, para cumplir con el precepto deberemos pasar con Dios un tiempo equivalente a la duración de una Misa.
 Si no se lo posee de modo permanente, es conveniente armar un pequeño oratorio, con un Crucifijo, algunas Imágenes sagradas (de Nuestra Señora, de San José y de algún otro Santo), adornadas con candelas y con flores, si el tiempo litúrgico lo permite.
 Leer pausadamente las partes del Común y del Propio de la Santa Misa, como se detalla a continuación.
 Es aconsejable detenerse a meditar un corto tiempo cada plegaria.

LA ANTE-MISA o MISA DE LOS CATECÚMENOS

El sacerdote ingresa al Santuario:
 Resultado de imagen para Partes del santo sacrificio de la misa
1

La preparación

 
Las preces al pie del Altar tienen por finalidad purificar el alma, tanto del Sacerdote como de los fieles, y hacerlos entrar en oración.

Estas preces comienzan por la Señal de la Cruz y el versículo “Me acercaré al Altar de Dios, al Dios que llena de alegría mi juventud”, del Salmo 42, por el cual ponemos toda nuestra confianza en Dios. Este Salmo se omite en las Misas de Difuntos y en el Tiempo litúrgico de Pasión.

2
 
Inmediatamente después del Salmo 42, el sacerdote, profunda y humildemente inclinado delante de Dios, confiesa que es hombre frágil y pecador, recitando el Confiteor.

Siguiendo el ejemplo del Sacerdote, todos y cada uno de los asistentes se confiesan pecadores delante de Dios y de los hombres, recitando la misma fórmula de confesión.

3

El Confíteor es un Sacramental que perdona los pecados veniales de quienes lo rezan con verdadero dolor de sus pecados:

Confiteor Deo omnipotenti, Beatæ Mariæ semper Virgini, Beato Michaeli Archangelo, Beato Ioanni Baptistæ, Sanctis Apostolis Petro et Paulo, omnibus Sanctis, et tibi Pater; quia peccavi nimis cogitatione, verbo et opere; mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa. Ideo precor Beatam Mariam semper Virginem, Beatum Michaelem Archangelum, Beatum Ioannem Baptistam, Sanctos Apostolos Petrum et Paulum, omnes Sanctos, et te Pater, orare pro me ad Dominum, Deum nostrum.

Quien se hallare en pecado mortal, es necesario que haga un acto de contrición lo más perfecto posible, con la intención de confesarse en cuanto pueda.

Al llegar al Altar, lo primero que hace el sacerdote es besarlo, como señal de respeto y de amor a Jesucristo, representado por el Ara, así como para venerar las reliquias de los Santos, que se encuentran en ella, y pedir una vez más el perdón de los pecados en consideración a los méritos de los Santos.

4

Al beso del Altar sigue el Introito, que quiere decir entrada. Se trata de un canto procesional, que antiguamente era más largo y se entonaba cuando el oficiante con sus ministros se dirigían al Altar para celebrar los divinos misterios.

Ver el Introito propio del día de hoy.

5

Se reza del lado de la Epístola del Altar. El Sacerdote, al empezar el Introito, hace la Señal de la Cruz sobre sí mismo.

En las Misas de Difuntos, en lugar de signarse a sí mismo, da la bendición sobre el Misal para significar que va a implorar, como gracia especial, la misericordia de Dios sobre las Almas de los Fieles Difuntos.

6

El Introito tiene un profundo sentido litúrgico, porque en él se anuncia y comenta brevemente el Misterio o la Fiesta que el Santo Sacrificio solemniza.

Debemos leerlo, procurando que nuestra alma se llene de los sentimientos que él expresa.

Después del Introito siguen los Kyrie, palabras griegas que quieren decir Señor, ten piedad y Cristo, ten piedad.

El Kyrie de la Misa se reza en el centro del Altar, y consta de nueve invocaciones: las tres primeras se dirigen a Dios Padre, las tres segundas a Dios Hijo y las últimas a Dios Espíritu Santo.

7

Kyrie, eleison – Kyrie, eleison -Kyrie, eleison

Christe, eleison – Christe, eleison – Christe, eleison

Kyrie, eleison – Kyrie, eleison – Kyrie, eleison

Cuando tiene lugar, inmediatamente después del Kyrie sigue el Gloria in excelsis Deo, cántico de alabanza a la Santísima Trinidad, continuación y ampliación del Canto de los Ángeles el día de Navidad.

8

Gloria in excelsis Deo, et in terra pax hominibus bonæ voluntatis. Laudamus Te, Benedicimus Te, Adoramus Te, Glorificamus Te. Gratias agimus tibi propter magnam gloriam tuam, Domine Deus, Rex cælestis, Deus Pater omnipotens. Domine fili unigenite, Iesu Christe, Domine Deus, Agnus Dei, Filius Patris, Qui tollis peccata mundi, miserere nobis. Qui tollis peccata mundi, suscipe deprecationem nostram. Qui sedes ad dexteram Patris, miserere nobis. Quoniam tu solus sanctus, Tu solus Dominus, Tu solus Altissimus, Iesu Christe, Cum Sancto Spiritu in gloria Dei Patris. Amen.

Se lo omite en las Misas de Difuntos, durante el Adviento, Septuagésima, Cuaresma y en las ferias durante el año.

Después del Gloria, el sacerdote besa el Altar, se vuelve hacia los fieles, dice con las manos extendidas Dominus vobiscum

9

Va hacia el Misal, dice Oremus, y reza la oración llamada Colecta, que significa reunida, porque ella compendia y resume todos los votos y deseos de los fieles.

Ver texto de la Colecta en el propio del día.

Generalmente se distinguen cuatro partes en ella: La invocación a Dios; la referencia al Misterio o Santo del día; la petición con relación al Misterio o Santo cuya fiesta se celebra; y la conclusión, que en distintas formas, recuerda siempre la mediación poderosa de Jesucristo Nuestro Redentor.

10

++++

LA ANTE-MISA

La instrucción

Sigue la lectura de un trozo de la Sagrada Escritura, cuyo objeto es suministrar a los fieles el alimento sólido y necesario de la Palabra de Dios.

Ver texto de la Epístola en el propio del día.

Esta lectura se le llama Epístola porque los pasajes de la Biblia más leídos en este momento son las Epístolas o Cartas de San Pablo.

A la Epístola le sigue el rezo del Gradual.

Consta de una Antífona y de un Versículo.

Su finalidad es mover a devoción a los fieles comentando con palabras de la Sagrada Escritura la lectura de la Epístola.

A continuación se reza el Aleluya, palabra hebrea que significa alabad a Dios.

11

Se reza siempre después del Gradual, excepto durante la Septuagésima y la Cuaresma, en que se reemplaza por el Tracto.

Se llama Canto Aleluyático al versículo que casi siempre acompaña al Aleluya.

Durante la Pascua se cambia el Gradual por el doble Aleluya.

Ver texto del Gradual (Tracto) y del Aleluya en el propio del día.

Algunas Fiestas tienen una Secuencia, es decir, una prolongación del Aleluya, una especie de himno sagrado en que se canta el misterio que se celebra.

Solamente seis Misas en el año eclesiástico tienen Secuencia: la de Pascua de resurrección, la de Pentecostés, la de Corpus Christi, las dos de los Dolores de María, y la de Difuntos.

Ver texto de la Secuencia en el propio del día.

El sacerdote se dispone por la oración al anuncio del Santo Evangelio

12

La lectura del Evangelio es la parte más importante de la Ante-Misa, porque en él es Jesucristo mismo quien nos habla; de allí los honores que nuestra Madre la Santa Iglesia tributa al Libro de los Evangelios.

Ver texto del Evangelio en el propio del día.

13

Generalmente, después del Evangelio tiene lugar la predicación: el sermón u homilía.

La predicación tiene tres ventajas para los fieles: les da a conocer el verdadero sentido del Evangelio; les hace conocer la Tradición, contenida en los escritos de los Padres de la Iglesia; y les permite encontrar en el Evangelio una regla clara y precisa para todas las circunstancias de su vida.

Aconsejamos leer o escuchar un sermón adaptado al Domingo o Fiesta del día.

La Ante-Misa se termina con el Credo. Es la respuesta a la Palabra Divina, escuchada en la Epístola, en el Evangelio y en el Sermón; al tiempo que es una plegaria pidiendo a Dios aumente nuestra fe para asistir debidamente a la Misa Sacrificial.

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Credo in unum Deum, Patrem omnipotentem, Factorem caeli et terræ, visibilium omnium et invisibilium. Et in unum Dominum Iesum Christum, Filium Dei unigenitum, et ex Patre natum ante omnia sæcula, Deum de Deo, Lumen de Lumine, Deum verum de Deo vero, genitum, non factum, consubstantialem Patri: per quem omnia facta sunt; qui propter nos homines et propter nostram salutem descendit de cælis, et incarnatus est de Spiritu Sancto ex Maria Virgine et homo factus est, crucifixus etiam pro nobis sub Pontio Pilato, passus et sepultus est, et resurrexit tertia die secundum Scripturas, et ascendit in cælum, sedet ad dexteram Patris, et iterum venturus est cum gloria, iudicare vivos et mortuos; cuius regni non erit finis. Et in Spíritum Sanctum, Dominum et vivificantem, qui ex Patre Filioque procedit, qui cum Patre et Filio simul adoratur et conglorificatur, qui locutus est per Prophetas. Et unam sanctam catholicam et apostolicam Ecclesiam. Confiteor unum Baptisma in remissionem peccatorum. Et expecto resurrectionem mortuorum, et vitam venturi saeculi. Amen.

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LA MISA SACRIFICIAL

Por la Antífona llamada Ofertorio, comienza la Misa de los Fieles.

Es un texto tomado de los Salmos; y al igual que el Introito, el Gradual y el Verso de la Comunión, es un piadoso comentario del misterio o fiesta que se celebra.

Ver texto del Ofertorio en el propio del día.

Seguidamente, el sacerdote ofrece la Sagrada Víctima.

Primero eleva la Hostia en la Patena mientras reza la oración Suscipe, Sancte Pater:

15Recibe, oh Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, esta Hostia inmaculada, que yo indigno siervo tuyo ofrezco a Ti, que eres mi Dios vivo y verdadero, por mis innumerables pecados, ofensas y negligencias, y por todos los que están presentes; y también por todos los fieles cristianos vivos y difuntos; para que a mí y a ellos sea de provecho para la salvación y para la vida eterna. Amén.

Después de haber ofrecido la Hostia, el sacerdote pone vino en el Cáliz y mezcla con él unas gotas de agua que bendice previamente con la siguiente oración:

Oh Dios, que maravillosamente formaste la dignidad de la naturaleza humana, y más maravillosamente la reformaste, concédenos por el misterio de mezclar esta agua y vino, que seamos participantes de la divinidad de Aquél que se dignó participar de nuestra humanidad, Jesucristo Hijo tuyo y Señor nuestro: Que como Dios, vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos. Amén.

Después de esto el sacerdote ofrece el Cáliz diciendo la oración Offerimus Tibi:

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Te ofrecemos, Señor, el Cáliz de la salud, implorando tu clemencia: para que suba con suave fragancia hasta la presencia de tu divina Majestad, por nuestra salvación y por la del mundo entero. Amén.

Siguen otras ceremonias y oraciones, entre ellas el Lavabo.

17

Después de la cuales el sacerdote reza en voz baja la oración llamada Secreta, que al igual que la Colecta y la Postcomunión es una de las oraciones principales del Propio de la Misa.

Esta oración es precedida por el Orate, frates

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Ver texto de la Secreta en el propio del día.

Esta oración se dice en voz baja porque acercándose el momento solemne del Sacrificio, la Iglesia ha entrado ya en un profundo recogimiento y su voz no es percibida sino de Dios.

Casi todas las oraciones llamadas Secretas, se reducen a pedir a Dios que se digne recibir favorablemente los dones que están sobre el Altar, y que por su bondad y gracia nos ponga en estado de serle nosotros mismos presentados como una hostia agradable a sus divinos ojos.

Empieza la segunda parte de la Misa Sacrificial con el Prefacio, magnífico himno de acción de gracias que sirve de introducción al Canon.

Tres partes podemos distinguir en el Prefacio: la introducción, el cuerpo y el Sanctus.

El cuerpo del Prefacio es la parte variable del mismo en la que se hace mención de los diferentes misterios del Año Litúrgico, tomándolos como un motivo especial de alabanza y de acción de gracias.

Lee el texto del Prefacio correspondiente en el propio del día.

Actualmente el Misal Romano tiene quince Prefacios: Navidad, Epifanía, Cuaresma, Pasión, Pascua, Ascensión, Pentecostés, Santísima Trinidad (que se usa en todos los domingos libres), Cristo Rey, Sagrado Corazón, Santísima Virgen, San José, Apóstoles, Difuntos, y uno Común.

El Prefacio termina con el Sanctus, que es el himno del Cielo, en que se alaban la grandeza y poder:

Sanctus, Sanctus, Sanctus Dominus Deus Sabaoth. Pleni sunt cæli el terra gloria tua. Hosanna in excelsis. Benedictus qui venit in Nomine Domini. Hosanna in excelsis.

19

Se toca la campanilla a la hora del Sanctus para indicar que el Sacerdote entra en la parte más solemne y sagrada del Sacrificio.

Inmediatamente después del Sanctus comienza el Canon, palabra que viene del griego y significa Regla, norma fija y casi invariable que debe seguirse para ofrecer el Santo Sacrificio.

Se le ha llamado también la Acción, esto es, el Misterio de la Acción Santísima.

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La primera parte del Canon comprende cinco oraciones que nos preparan a la Consagración.

Aprovechemos el Memento de los vivos para insertar nuestras intenciones.

Al pronunciar la oración Han igitur, el sacerdote extiende sus manos sobre la Hostia y el Cáliz, como en otro tiempo lo hacía el Sumo Sacerdote sobre la víctima que era inmolada en expiación de los pecados del pueblo. Jesucristo se sustituye en lugar nuestro, tomando sobre Sí el peso de nuestros pecados y lavándolos en su Sangre

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Sigue la doble Consagración, que es el momento más solemne del Santo Sacrificio.

Esta acción en la Santa Misa tiene un carácter presente y real, no solamente conmemorativo e histórico.

Por las palabras de la Consagración, que el Sacerdote dice en Persona de Cristo, toda la substancia del pan se convierte en toda la substancia del Cuerpo de Cristo.

En la Hostia consagrada está verdadera, real y substancialmente presente Jesucristo, con su Cuerpo, Alma, Sangre y Divinidad.

Del pan, después de la Consagración, quedan únicamente las especies o apariencias: color, forma, tamaño, sabor, olor y peso.

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Después de la Consagración el sacerdote se arrodilla para adorar a Cristo presente en el Altar; y después eleva la Hostia para que los fieles la vean y adoren; finalmente, la deposita sobre el corporal y vuelve a adorarla.

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Procede inmediatamente a la Consagración del vino, que está en el Cáliz. Por ella se obra la transubstanciación del vino, y en el Cáliz está la Sangre de Jesús, Sangre que ha sellado la Nueva y Eterna Alianza entre Dios y los hombres.

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Junto con su Sangre Preciosísima está su Cuerpo, Alma y Divinidad. Al igual que con la Hostia Santa, el sacerdote adora la Preciosísima Sangre, eleva el Cáliz para que los fieles hagan otro tanto, y lo deposita sobre el Altar, adorando nuevamente el precio de nuestra Redención.

En la doble Consagración del pan y del vino está la esencia del Sacrificio de la Misa. Jesús acaba de inmolarse sacramentalmente en el Altar, renovando incruentamente su Sacrificio de la Cruz.

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Siguen otras cinco oraciones muy hermosas por las cuales se ofrece la divina Víctima.

Aprovechemos el Memento de los difuntos para rezar por el descanso eterno del alma de nuestros difuntos y por la de aquellos por los que nos han pedido que recemos.

Concluye el Canon por una magnífica Doxología, el Per Ipsum…

Por Él mismo, y con Él mismo, y en Él mismo, a Ti, Dios Padre todopoderoso, en unidad del Espíritu Santo te sea dada toda honra y gloria, por los siglos de los siglos. Amén.

Comienza ahora la preparación para la Comunión.

La primera oración escogida por la Iglesia es el Pater Noster, oración perfecta que encierra en sí todas las peticiones que podemos hacer a Dios en la Comunión.

Sigue al Pater Noster la oración Líbera nos…, que es el desarrollo de la última petición del Pater Noster:

Te rogamos, Señor, nos libres de todos los males pasados, presentes y venideros; y por la intercesión de la bienaventurada y gloriosa siempre Virgen Madre de Dios, María, con tus bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo, y Andrés, y todos los Santos danos propicio la paz en nuestros días, para que ayudados con el auxilio de tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado, y seguros de toda perturbación.

Llegamos a la triple invocación Agnus Dei, en la que con fervorosa insistencia pedimos al Señor tenga misericordia de nosotros y nos conceda la Paz que encierra todos los dones.

26

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, miserere nobis

Agnus Dei qui tollis peccata mundi, miserere nobis

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, dona nobis pacem

27

En las Misas de Difuntos se repite el pedido del eterno descanso para las Almas de los difuntos.

Siguen las tres oraciones preparatorias a la Comunión.

La primera oración está inspirada en el discurso de Nuestro Señor después de la Cena; se pide en ella la paz, aquella paz que Cristo dejó a sus Apóstoles y que no es otra sino la paz de la conciencia.

Esta oración no se dice en las Misas de Difuntos.

28

En la segunda oración se recuerda el misterio de la Encarnación y el de la Redención, y se pide que se realicen en nosotros los efectos de estos misterios por medio de la Comunión.

En la tercera oración se pide que la Comunión se convierta para nosotros en una verdadera protección para nuestro cuerpo y para nuestra alma y suplicamos también a Dios nos libre de comulgar en pecado.

Domine, non sum dignus, ut intres sib tectum meum ; sed tantum dic verbo, et sanabitur anima mea

30

La Comunión, unida al Santo Sacrificio del Altar, produce en el cristiano un aumento de bendiciones y de gracias eucarísticas.

31

Hacer una Comunión Espiritual

La Comunión Espiritual consiste en desear con fe y con amor recibir a Nuestro Señor en el Sacramento de la Eucaristía.

Se diferencia de la Comunión Sacramental en que en esta última se recibe la Hostia consagrada, es decir, el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo.

En cambio, la Comunión Espiritual es un acto de deseo de recibir la Sagrada Eucaristía.

Fórmula de San Alfonso María de Ligorio

Creo, Jesús mío, que estáis realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Os amo sobre todas las cosas y deseo recibiros en mi alma. Pero como ahora no puedo recibiros sacramentado, venid a lo menos espiritualmente a mi corazón.

(Pausa en silencio para adoración)

Como si ya os hubiese recibido, os abrazo y me uno todo a Vos. No permitáis, Señor, que jamás me separe de Vos. Amén.

32

A la Comunión sigue la Communio o Antífona de la Comunión, que forma parte de la Acción de Gracias.

Ver texto de la Antífona Communio en el propio del día.

33

A ella se agrega la Post Comunión, la oración prescrita por la Iglesia como parte principal de la Acción de Gracias, y que forma parte del Propio de la Misa.

Va introducida como siempre por el Dominus vobiscum

34

Ver texto de la Oración Post Communio en el propio del día.

33

Después de la Post Comunión sigue la conclusión de la Misa que consta de tres partes: despedida, bendición y último evangelio.

El sacerdote, terminada la Post Comunión, vuelve al medio del Altar lo besa y vuelto hacia la Asamblea la saluda por última vez con el Dominus vobiscum y, una vez recibida la respuesta acostumbrada, dice Ite, Missa est.

Se dice como despedida solamente en las Misas en que se reza el Gloria in excelsis; en las que no lo tienen, la despedida es Benedicamus Domino (Bendigamos al Señor).

35

La respuesta de la Asamblea es la misma, Deo gratias.

En las Misas de Difuntos se dice, en vez de la despedida, Requiescant in pace (descansen en paz)”. Y los fieles responden: Amen.

Terminada la despedida, el sacerdote reza una última oración, en la cual pide a la Santísima Trinidad acepte con agrado el Sacrificio que acaba de ofrecerse y a la vez, por medio de esta oración, invita a los asistentes a que examinen su conciencia sobre la manera con que han participado en el Sacrificio.

Luego bendice a los presentes diciendo: Os bendiga Dios Todopoderoso, Padre e Hijo y Espíritu Santo.

36

En la Bendición de Dios se cifra la gracia del Santo Sacrificio. Debemos recibirla con muy grande espíritu de fe.

Pidamos a nuestro Ángel de la Guarda nos alcance esta bendición.

37

La Santa Misa termina con la lectura del Último Evangelio, que expresa la idea de la grandeza y excelsitud de Jesucristo.

En algunos casos, se toma como Último Evangelio el de la Misa de la cual se hace conmemoración.

38

Terminado el Último Evangelio, el sacerdote, arrodillado en la última grada del Altar, reza las Preces pidiendo la libertad y triunfo de la Iglesia y la conversión de los pecadores.

39

Salve, Regina, Mater misericordiae;
Vita dulcendo et spes nostra, salve.
Ad te clamamus, exules, filii Evae.
Ad te suspiramus, gementes et flentes
in hac lacrimarum valle.
Eia ergo advocata nostra,
illos tuos misericordes oculos ad nos converte.
Et Iesum, benedictus fructus ventris tui,
nobis post hoc exsilium ostende.
O clemens,
O pia,
O dulcis Virgo Maria.

jueves, 16 de marzo de 2017

Triduo a San Jose Patriarca de la Iglesia

Por la señal...
Señor mío Jesucristo...
V. Benditos y alabados sean los dulcísimos nombres de Jesús, María y José.
R. Amén.
ORACIÓN INICIAL PARA TODOS LOS DÍAS
A Vos recurrimos, bondadoso Patriarca, y con todo el fervor de nuestro afligido corazón os pedimos que, desde el trono de gloria en que os colocaron vuestras virtudes y merecimientos, escuchéis propicio nuestras súplicas y tengáis piedad de nosotros.
Humildemente confesamos que nuestras tribulaciones son pena de nuestras culpas; por eso con dolor de corazón, pedimos a Dios perdón de todas ellas. Alcanzádnoslo, amoroso San José, y por el amor que profesasteis a vuestro Jesús y María y por la autoridad que sobre ellos ejercitasteis acá en la tierra, interceded ahora por nosotros en el cielo escuchando nuestras peticiones y presentándolas Vos mismo a vuestra Esposa inmaculada y a vuestro Divino Hijo para que sean favorablemente despachadas, para mayor gloria de Dios y santificación de nuestras almas. Amén.
Acordaos, ¡oh castísimo esposo de la Virgen María y amable protector mío San José!, que jamás se ha oído decir que ninguno haya invocado vuestra protección e implorado vuestro auxilio sin haber sido consolado. Lleno, pues, de confianza en vuestro poder, ya que ejercisteis con Jesús el cargo de Padre, vengo a vuestra presencia y me encomiendo a Vos con todo fervor. No desechéis mis súplicas, antes bien, acogedlas y dignaos acceder a ellas piadosamente. Amén.
DÍAS
1 | 2 | 3
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Gloriosísimo Patriarca San José, castísimo Esposo de la Madre de Dios; a vuestro amparo acudimos, no desatendáis nuestras súplicas y libradnos de todos los peligros.
V. Bendito Patriarca San José, rogad por nosotros.
R. Para que seamos dignos de la gracia que imploramos.
Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, unid vuestros ruegos a los de vuestro castísimo Esposo y por los maternales cuidados que prodigasteis al Niño Jesús, interceded y rogad por nosotros para que seamos dignos de alcanzar la gracia que hemos pedido.
Sacratísimo Corazón de Jesús, oíd benigno las súplicas de María, llena de gracia, y de José, varón justo, para que por su intercesión logremos el favor solicitado, si ha de ser a mayor honra y gloria vuestra y bien de nuestras almas. Vos que vivís y reináis por todos los siglos de los siglos. Amén.
DÍA PRIMERO
Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.
Aquí nos tenéis en vuestra gloriosa presencia, dulce protector nuestro San José, implorando vuestro eficaz patrocinio. Dirigid, oh gran Santo, una mirada amorosa sobre nosotros, miserables hijos de Eva, y alcanzadnos con la gracia que os hemos pedido y las Virtudes de la humildad, pureza y obediencia, la dicha de morir asistidos de Jesús, de vuestra Esposa y de Vos, para bendeciros y alabaros en el cielo eternamente. Amén.
Pídase la gracia que se desea. Rezar siete Padrenuestros y Avemarías en memoria de los siete dolores y gozos de San José. Terminar con la oración final para todos los días.
__________
DÍA SEGUNDO
Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.
A vuestros pies nos postramos con el más humilde afecto, ¡oh incomparable protector nuestro San José!, confiando en vuestro eficaz patrocinio. Dirigid, ¡oh gran Santo!, una mirada amorosa sobre nosotros, miserables pecadores hijos de Eva, y alcanzadnos la gracia que os hemos pedido juntamente con las tres virtudes de tierna piedad, gratitud a los divinos beneficios y firme confianza en Dios, que tanto y con tanto fruto practicasteis Vos mismo, a fin de que enriquecidos con ellas, podamos expirar dulcemente en los brazos de Jesús y María, y alabarlos después en vuestra compañía en el cielo, por toda la eternidad. Amén.
Pídase la gracia que se desea. Rezar siete Padrenuestros y Avemarías en memoria de los siete dolores y gozos de San José. Terminar con la oración final para todos los días.
__________
DÍA TERCERO
Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.
Postrados ante Vos, insigne protector nuestro San José, acudimos también hoy en demanda de vuestro eficaz patrocinio. Dirigid, ¡oh gran Santo!, una mirada amorosa sobre nosotros, miserables hijos de Eva, y presentad nuestras súplicas al Padre Eterno, cuyas veces hicisteis en la tierra tutelando a su Divino Hijo; ofrecedlas también al Espíritu Santo, de quien fuisteis representante como Esposo de María; presentadlas, en fin, al Hijo para que sean benignamente atendidas por la Santísima Trinidad, objeto de todo nuestro amor, ahora y siempre, por todos los siglos. Amén.
Pídase la gracia que se desea. Rezar siete Padrenuestros y Avemarías en memoria de los siete dolores y gozos de San José. Terminar con la oración final para todos los días.

lunes, 13 de marzo de 2017

Letanias a los Santos Herejes por el Hermano Teofilacto Hereticus S.J.

Esta oración tan particular escrita por Teofilacto, me la encontré como un comentario a un artículo de infocatólica.

Letanía de los testigos del Evangelio
San Martín Lutero, ruega por nosotros.
Santa Catalina von Bora, ruega por nosotros.
San Juan Calvino, ruega por nosotros.
Santa Idellete de Bure, ruega por nosotros.
San Ulrico Zwinglio, ruega por nosotros.
Santa Ana Reinhart, ruega por nosotros.
San Enrique VIII, ruega por nosotros.
Santa Ana Bolena, ruega por nosotros.
San Juan Knox, ruega por nosotros.
San Juan Wycliff, ruega por nosotros.
San Juan Hus, ruega por nosotros.
Santos y santas herejes, rogad por nosotros.
De la ortodoxia, líbranos, Señor.
De la falta de misericordina, líbranos, Señor.
De la rigidez, líbranos, Señor.
Oremos:
Oh Dios todopoderoso, que te complaces en las sorpresas de tu Espíritu, haz que por los méritos de estos santos testigos del Evangelio, nos libremos de la rigidez de la ortodoxia y llevemos la misericordia a los pecadores para que se mantengan en su pecado y sientan tu perdón incondicional. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

sábado, 25 de febrero de 2017

FSSPX: El acuerdo con Roma. ¿Suicidio o esperanza?



En los últimos días ha surgido el rumor, que hasta donde podemos saber  tiene un alto grado de verosimilitud, de que la Fraternidad San Pío X habría adquirido ya en Roma, o estaría a punto de hacerlo, la sede de la futura prelatura personal que se ve en la fotografía, para lo cual habría mediado el propio vaticano a través de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei.
Se confirme finalmente o no esta adquisición, lo que parece indudable es que hay una gran expectación ante lo que parece un cercano acuerdo que supondría una noticia de gran alcance en todo el mundo eclesial.
Personalmente, tengo una gran esperanza e ilusión porque así se produzca. Tuve el honor y el privilegio de poder conocer en persona a Mons. Lefebvre en el año 1989 en Econe, y me dejó una imborrable impresión. Creo que con la concesión de la prelatura personal se haría un acto de justicia hacia su persona y su obra, como recientemente señaló también Mons. Schneider, el cual dijo estar convencido de que la obra que fundó Monseñor Lefebvre ha formado parte del Plan de la Providencia para salvaguardar la Fe.
Por supuesto no es dogma de fe ni necesario el tener que estar totalmente de acuerdo con todo lo que él hizo o dijo, y como en toda obra también humana habrá habido sus aciertos y desaciertos (más de lo primero que de lo segundo en mi opinión), pero creo que la gran mayoría de los que nos movemos en ambientes “tradicionales” coincidimos en tener un profundo respeto por su figura y pues un ansia de que sea rehabilitada de forma oficial con este reconocimiento de justicia y derecho.
Se suceden continuamente cada vez con más fulgor análisis a favor y en contra de este posible acuerdo, contemplando múltiples puntos de vistas: canónicos, de prudencia, estratégicos, pero con frecuencia se olvida el que para mí es el más importante, el argumento de la salvación de las almas, el de los fieles.
No tiene sentido alguno reabrir ahora debates caducos, pero sí hemos de conceder que los fieles, los simples fieles de a pie que nunca antes han tenido contacto con el tradicionalismo, serían los grandes beneficiados de esta operación. Ellos no tienen que ser especialistas en derecho canónico ni tener conocimiento como para determinar lo que es el estado de necesidad, si las suspensiones a divinis son válidas o no y toda esa cuestión canónica que acompaña a la FSSPX, en cuyo debate no pretendo entrar aquí y que pienso es absurdo siquiera replantear en este momento histórico.
Creo que no merece la pena argumentar que la FSSPX tendría una INMEDIATA entrada de muchísimos fieles y sacerdotes que les da un cierto resquemor su situación canónica “irregular”, y ello conllevaría como efecto inmediato el que MUCHAS más personas tendrán la posibilidad de acceder a los sacramentos tradicionales  y la sana doctrina, pudiendo así salvar más almas que si se siguiera reducido al grupo de fieles habituales. Pienso en cuántos pobres sacerdotes diocesanos hay que viven martirizados por sus obispos y que podrían integrarse en la prelatura.
Si lo vemos desde un punto de vista puramente humano es indiscutible que podría parecer un suicidio, pero si lo vemos desde un plano sobrenatural habría que tener ese valor que tiene el guerrero que se lanza al campo de batalla sin saber sin morirá o no, pero confiando en su comandante que los guiará a la victoria. La Fraternidad San Pedro, a la que se le vaticinaba sería destruida al poco, lleva ya 25 años en liza, y sin obispos, lo cual es un detalle a tener en cuenta.
Se está argumentando mucho que hay miedo a que este acuerdo silencie a la FSSPX, como de hecho ocurre de facto con otros grupos regularizados. Yo, a decir verdad, no tengo miedo de eso porque la repercusión sería poca. Hace 25 años, cuando no había internet, la FSSPX representaba casi la única organización que tenía poder estructural y económico para difundir ideas mediante libros, audios, conferencias. Hoy todo esto se ha relativizado por completo gracias a internet, y pienso que hace ya años que el verdadero peso crítico no lo lleva ni la FSSPX  ni absolutamente nadie similar o de la órbita, sino las páginas webs de laicos muchas de ellas con ayuda de sacerdotes a título individual.
Es momento de unidad, momento de ilusión y sobre todo momento de orar al Espíritu Santo para que nos ilumine a todos en este combate.
Francisco ha traído una gran desolación, pero –y he aquí los caminos insondables del Señor- está consiguiendo unir a muchas personas que están abriendo los ojos y que, olvidando viejas rencillas, empiezan a ver a quienes consideraban enemigos hasta hace poco, como hermanos de batalla.
Recemos por ello.
Miguel Ángel Yáñez
Blogs Adelante la Fe.
In the last days the rumor has arisen, which, as far as we can tell, has a high degree of verisimilitude, that the Pius X Fraternity would have already acquired or would be in Rome the seat of the future personal prelature which See in the photograph, for which the Vatican itself would have mediated through the Pontifical Commission Ecclesia Dei.
Whether or not this acquisition is finally confirmed, what seems to be undoubtedly is that there is a great expectation before what seems a close agreement that would suppose a powerful news in the whole ecclesial world.

Personally, I have great hope and enthusiasm for this to happen. I had the honor and the privilege of being able to meet Monsignor Lefebvre in person in 1989 at Econe, and he left me an indelible impression. I believe that the granting of the personal prelature would be an act of justice towards his person and his work, as Monsignor Schneider also pointed out recently, who said he was convinced that the work that Monsignor Lefebvre founded was part of the Plan of the Providence to safeguard the Faith.

Of course it is not a dogma of faith nor necessary to have to be totally in agreement with everything he did or said, and as in every human work there will have been his successes and failures (more of the first than of the second in my opinion ), But I believe that the great majority of those who move in "traditional" environments agree to have a deep respect for their figure and therefore an eagerness to be officially rehabilitated with this recognition of justice and law.

There is a continuous succession of more and more brilliant analyzes for and against this possible agreement, contemplating multiple points of view: canonical, prudential, strategic, but often the one that is most important to me is forgotten, the argument of Salvation of souls, that of the faithful.

There is no point in reopening expired debates, but we must grant that the faithful, the simple faithful on foot who have never had contact with traditionalism, would be the great beneficiaries of this operation. They do not have to be specialists in canon law nor have knowledge to determine what is the state of necessity, whether suspensions to divinis are valid or not and all that canonical question that accompanies the SSPX, in whose debate I do not intend to enter here And that I think it is absurd to even rethink in this historical moment.

I think it is not worthwhile to argue that the SSPX would have an IMMEDIATE entry of many faithful and priests that gives them a certain resentment of their "irregular" canonical situation, and this would entail as an immediate effect that MANY more people will have the possibility to access the Sacraments and sound doctrine, thus saving more souls than if it were still reduced to the group of habitual faithful. I think of how many poor diocesan priests there are who live martyred by their bishops and who could be integrated into the prelature.

If we see it from a purely human point of view it is indisputable that it might seem a suicide, but if we see it from a supernatural plane it would have to have that value that has the warrior who throws himself to the battlefield without knowing without dying or not, but Trusting their commander to guide them to victory. The Fraternity San Pedro, which was predicted to be destroyed shortly, has been in jail for 25 years, and without bishops, which is a detail to take into account.

Much is being argued that there is fear that this agreement will silence the FSSPX, as indeed it actually happens with other regularized groups. I, in truth, I am not afraid of that because the repercusion would be little. Twenty-five years ago, when there was no internet, the SSPX represented almost the only organization that had the structural and economic power to spread ideas through books, audios, conferences. Today all this has become completely relativized thanks to the internet, and I think that for years now the real critical weight is not carried by the FSSPX or absolutely anyone similar or orbit, but the websites of lay people many of them with the help of Priests individually.

It is a moment of unity, a moment of illusion and above all a moment of praying to the Holy Spirit to enlighten us all in this battle.

Francis has brought a great desolation, but - and here are the unfathomable paths of the Lord - is getting to unite many people who are opening their eyes and, forgetting old quarrels, begin to see those whom they considered enemies until recently, as brothers of battle.
Comentario Jose Luis Ventrice.
Suicidio, con el Antipapa Francisco, nos metemos en la jaula de los leones, por mas linda que sea la Sede Romana. Hoy no es tiempo de medias tintas con un hereje en el trono de Pedro. La verdad en este punto estoy algo decepcionado.
Hoy seria el tiempo de criticar, mas que de callar, por mas bueno que sea el acuerdo. No se puede pactar con el diablo. No soy sede vacante, ni voy a dejar la Fraternidad si se firma el acuerdo... Pero la verdad me duele y temo por todos nuestros sacerdotes y por nos fieles, que finalmente quedaremos sin pastores.
Pues es verdad que abra muchos sacerdotes y religiosos de buena voluntad que quieran entrar en la Fraternidad pero tambien habrá infiltrados que al poco de entrar pedirán rezar la Misa Nueva u otras cosas y ahí vendrán las intervenciones los problemas... Y hay de nos. Ojala este equivocado y Dios permita esto para el bien y la purificación de la Iglesia. Pero tengo mis dudas.
Suicide, with the Antipapa Francisco, we put ourselves in the cage of the lions, however beautiful the Roman Headquarters. Today is not half-time with a heretic on the throne of Peter. The truth at this point I am somewhat disappointed.
Today would be the time to criticize, rather than to silence, however good the agreement. You can not make a deal with the devil. I am not a vacant host, nor will I leave the Fraternity if the agreement is signed ... But the truth hurts and I fear for all our priests and for us faithful, that finally we will be without shepherds.
It is true that he opens many priests and religious of goodwill who want to enter the fraternity but there will also be infiltrators who shortly to enter will ask to pray the New Mass or other things and there will come the interventions the problems ... And there are us. I hope this is wrong and God allows this for the good and the purification of the Church. But I have my doubts.