viernes, 30 de diciembre de 2011

Felicitaciones al Arzobispo Antonio Keller de Brasil


Un Obispo del Norte del Brasil fue bien claro, a partir de esta Navidad, solo se dará la comunión a los fieles de rodillas. Un ejemplo de la tan ansiada aplicación de la reforma de la reforma que desea su Santidad el Papa Benedicto XVI. El prelado aun va mas alla, en una carta pastoral a toda su Diócesis, dice que es un grave pecado negar a los fieles que se arrodillan la Santa Comunión, no solo es un grave pecado, sino también un abuso muy grave de aprte de los sacerdotes que se niegan a dar la comunion a los fieles de rodillas. Aunque las Conferencias Episcopales han concedido la oportunidad de recibir de pie la Comunión, que constituyen sólo una posibilidad, permaneciendo en vigor el derecho de los fieles a arrodillarse para recibir la Comunión
El sitio de Salvem Liturgiam! emitió una carta de Su Excelencia el Arzobispo Antonio Keller, obispo de Frederico Westphalen, Brasil, en la distribución de la Sagrada Comunión.

El obispo recuerda la necesidad de que el creyente se encuentra en estado de gracia para recibir el Cuerpo de Cristo y llevó una clara distinción entre el pan común, el alimento del cuerpo, y el pan de la Eucaristía, el Cuerpo, Sangre, Alma y la Divinidad del Señor, alimentar el alma.
El prelado también menciona la obligación de mantener el ayuno en la hora anterior, y recomienda a las condiciones de los gestos y la manera de recibir la Sagrada Eucaristía.
No menos interesante es este párrafo de la carta del Obispo Keller: " La negación de la Santa Comunión a los fieles a causa de la posición de rodillas, debe considerarse como una grave violación de los derechos de una más fundamental de los fieles cristianos , es decir, el de ser ayudado por sus pastores a través de los sacramentos (CIC, canon 213). Incluso en lugares donde la Congregación ha aprobado que pueda recibir de pie la Comunión de acuerdo con los ajustes permitidos por las Conferencias Episcopales ... [ el] congregación ha determinado que los fieles que optan por comulgar de rodillas, no se puede negar la Santa Comunión por este motivo (Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Carta del 1 de julio de 2002, Notitiae (2002) 582-585) . " Fuente: Acción Litúrgica

Ojala se comiencen a repetir estos ejemplos. JL Ventrice.

martes, 27 de diciembre de 2011

La existencia del Diablo




pertenece a la revelación del
Nuevo Testamento
por Fr Ceslas Spicq OP
“El mal en este mundo
es de origen angélico,
y no puede expresarse
en lengua humana ”
León Bloy
Desde comienzos del siglo III, el ritual del bautismo implicaba una fórmula de
abjuración, mantenida en el XX bajo la forma siguiente: «Renuncio a Satanás, a sus
pompas y a sus obras, y me consagro a Jesucristo por siempre jamás» (Tertuliano, De
Corona, 3; cf. Constitución apostólica, VII, 41). Las «pompas» de Satanás son sus
compañeros de rebelión y de castigo: «el Diablo y sus ángeles» (Mateo 25,41). La
iconografía cristiana los ha representado en pinturas y esculturas, especialmente en los
tímpanos y los capiteles de las iglesias, presentándolos como seres deformes, feos,
gesticulantes y atormentados. En el transcurso de los tiempos, la demonología se ha
visto enriquecida por un folklore pastoril y popular considerable que atribuía al Diablo
las intervenciones más diversas, incluso descabelladas, siempre maléficas; de tal modo
que el espíritu crítico del siglo XX y, ante todo, el simple buen sentido han acabado por
rechazar pura y simplemente esta imaginería religiosa. Algunos llegan hasta a pensar
que la existencia del Diablo no forma parte del «depósito de la fe» recibido por los
Apóstoles. Para saber de qué se trata, el mejor medio consiste en releer los textos del
Nuevo Testamento y discernir lo que ellos enseñan sobre el Diablo (término griego que
significa: acusador, maldiciente, calumniador) o Satanás (término hebreo que significa:
adversario, enemigo, acusador). Estas palabras, ¿son restos de tradición judía sin
contenido teológico propiamente dicho, o, por el contrario, expresan —como lo
veremos— una «diabología» densa y singularmente coherente, esencial al contenido de
la Nueva Alianza?
La importancia del Diablo en la historia de la salvación queda ya establecida por
su primera mención en los Evangelios (Mateo 4, 1-11; Lucas 4, 1-13). Inmediatamente
después de su bautismo, Jesús es llevado al desierto para ser «tentado por Satanás»,
cuando queda extenuado por un ayuno de cuarenta días. Es el primer enfrentamiento
entre Satanás y Jesucristo (Marcos 1, 12-13) y una especie de preámbulo a la misión del
Salvador, una lucha singular entre dos seres que reivindican por completo el imperio de
los hombres. He aquí cómo se presentan las cosas. Por los «Relatos de la infancia» de
Jesús y el acontecimiento del bautismo, Satanás sabe que Jesús es un hombre 2
www.traditio-op.org
excepcional, y que Dios lo ha investido de una dignidad sobrenatural. Es,
probablemente, el Mesías, incluso tal vez el propio Hijo de Dios. ¿Cómo asegurarse de
ello, a no ser haciendo que se descubra y emplee de manera desordenada su poder: «Si
eres hijo de Dios»? Satanás se esfuerza en inducir a Jesús al mal, excitando la vanidad
de un taumaturgo que haría milagros con el fin de desplegar su poder y obtener la
admiración de los hombres. La lucha entre el tentador y el tentado se desarrolla en tres
asaltos, de los que Jesús sale siempre vencedor, sin pactar de manera alguna con su
adversario, mientras que éste le propone legarle su poderío sobre el mundo; sin los
riesgos de la lucha, pero a condición de reconocer a Satanás, al igual que un vasallo
respecto de su señor. Claramente, se trataba de convertir a Jesús al mesianismo temporal
y político del judaísmo contemporáneo, compartido en gran parte por los Apóstoles
hasta la iluminación interior de Pentecostés. En el siglo I se esperaba un Mesías rey que
reinase y triunfase sobre los enemigos de Israel, y que asegurase a su pueblo la
prosperidad, la seguridad, la felicidad en este mundo, la supremacía sobre las naciones
paganas. ¿Cómo Jesús no habría de ser tentado de asumir sin esfuerzo este papel
glorioso? Escapaba entonces a la Pasión y a la «contradicción» de parte de los hombres
(Hebreos 12,3). Pero por una parte ello suponía sustraerse a la voluntad de Dios, y por
otra no salvar a los pecadores, ya que «sin efusión de sangre no hay remisión» (Hebreos
9,22). Vencido por Satanás, Cristo traicionaba su vocación. Además, el Señor toma en
serio al Diablo. Lo considera como su antagonista, el adversario por excelencia del
Reino de Dios que de entrada quiere impedirle que cumpla su misión divina, y que
seguirá sugiriendo ideas falsas entre los discípulos. He aquí por qué Jesús tuvo que
revelar por sí mismo a sus Apóstoles este primer ataque del Diablo, que no es una
ficción didáctica sino una realidad histórica. Ataque que estremeció profundamente a la
primitiva Iglesia, admirada de que el Hijo de Dios hecho hombre hubiese sido tentado al
igual que nosotros (Hebreos 2,18; 4,15), es decir para elegir entre su felicidad humana y
la fidelidad a la voluntad de Dios.
Este relato de la «tentación de Jesús» es rico en enseñanzas sobre la naturaleza
del Diablo y, ante todo, sobre su poder, que se opone al de Dios (Hechos 26,18). En
efecto, Satanás le muestra a Cristo «todos los reinos del mundo y su gloria, y le dice:
«Todo esto te daré si postrándote me adoras». (Mateo 4, 8-9). Los hombres están
sometidos a Satanás en razón del pecado (1 Juan 3,8: «Quien comete el pecado es del
Diablo»), están sometidos a Satanás que posee un imperio inmenso (Mateo 12,26;
Apocalipsis 13,2). Así pues, su dominación es universal; tal como se lo expresa en
Romanos 6,16: «os hacéis esclavos de aquel a quien obedecéis» y en 2 Pedro 2,19: «uno
queda esclavo de aquel que le vence». Jesús calificará a Satanás con el título de
«Príncipe de este mundo» (Juan 12,31; 14,30; 16,11) y san Pablo con el de «dios de este
mundo» (2 Corintios 4,4; cf. Efesios 2,2). Más aún, Satanás es el «Príncipe de los
demonios» (Mateo 9,34), es decir, el primero de todos los ángeles caídos. Con el fin de
expresar su autoridad suprema, el Apocalipsis lo representa como un dragón sentado en
un trono (2,13), poseedor de «poder y... gran poderío» (13,2), con la cabeza coronada de
diademas (12,3) y recibiendo la adoración de todos sus súbditos (13,3; 16,2).3
www.traditio-op.org
Por añadidura, desde esta primera aparición en el ministerio de Jesús, el Diablo
es considerado como el tentador por excelencia, exactamente como lo había sido en
figura de serpiente, engañando a Eva con su astucia (Génesis 3,1 y ss.; cf. Corintios
11,3; 1 Timoteo 2,14), y como seguirá haciéndolo con los discípulos del Salvador (1
Corintios 7,5; Apocalipsis 2,10). Siempre se esforzará en «descarriar» a los fieles, en
sustraerlos del Señorío de Cristo para arrastrarlos consigo (1 Timoteo 5,15). Su arma es
siempre la misma, la que ha empleado respecto de Jesús: la astucia (2 Corintios 2,11).
Es un mentiroso (Juan 8,44; cf. Apocalipsis 2,9; 3,9) que adquiere las mejores
apariencias para seducir a sus víctimas. Lobo con piel de oveja (Mateo 7,15), este ángel
de las tinieblas va incluso a disimularse cual ángel de luz (2 Corintios 11,14). He ahí
por qué su actividad es constantemente señalada como engañosa y de extravío para las
naciones o la tierra entera (Apocalipsis 12,9; 20, 2, 7, 10). Por estas razones, se opone
tan radicalmente como la noche al día (cf. 2 Corintios 6,5; Juan 8,44) a Cristo, que es la
Verdad (Juan 14,6; 18,37: 2 Corintios ll,10)y la Luz (Mateo 4,15; Juan 1, 4, 9; 8,12;
9,15; 12,46).
Pero la suprema importancia del relato de la Tentación consiste en oponer a
Jesús y al Diablo, no sólo como dos individualidades cualesquiera, sino como dos
personajes que tienen una soberanía propia y un papel que jugar en la salvación del
mundo. Satanás es considerado desde ahora como el «anticristo», así como Jesús, por su
lado, acaba por apoderarse del reino del Diablo: «El Hijo de Dios se manifestó para
deshacer las obras del Diablo» (1 Juan 3,8). La autoridad de Aquél sobre éste aparece
absoluta; Jesús, al ser de una inocencia perfecta, no ofrece ningún asidero en sí; nada
hay en su persona que pueda servir de base para vencerlo o acusarlo; es, sin pecado
(Hebreos 4,15) ni complicidad alguna con el mal: «el Príncipe de este mundo. En mí no
tiene ningún poder». (Juan 14,30). Además, su poder es muy superior al de su
adversario, expresándose en la orden: «Apártate, Satanás» (Mateo 4,10), ¡vete! Por su
fidelidad a la voluntad de Dios, por su humildad y su paciencia, Jesús triunfa, allí donde
el primer hombre había sucumbido. Ciertamente, no se trata sino de un primer
enfrentamiento, y sobre todo en el Calvario, por la ignominia y las torturas —y no por
la gloria y el éxito— es donde el Salvador destronará al Adversario. Este, hasta el fin de
los tiempos, continuará atacando a los discípulos, pero éstos se agruparán y se
protegerán en una Iglesia contra la que serán vanos los asaltos del infierno (Mateo
16,18).
Tan iluminadora sobre la guerra entablada entre Jesús y Satanás, y el triunfo de
aquél sobre éste, es la respuesta de Jesús a la alegre exaltación de los setenta y dos
discípulos que acuden a dar cuenta al Maestro de los maravillosos logros obtenidos por
ellos durante su misión; han procedido a exorcismos que siempre se revelaron eficaces:
«Señor, hasta los demonios se someten en tu nombre. Él les dijo: "Yo veía a Satanás
caer del cielo como un rayo"» (Lucas 10, 17-18). El Maestro ponderó el poder de los
discípulos —que actuaban «en nombre» de su Señor— y les dio la profunda explicación
de ello. Los setenta y dos habían mencionado la derrota de los demonios menores que se
habían apoderado del cuerpo de los hombres, pero Jesús habla de su jefe supremo: 4
www.traditio-op.org
Satanás; pues éste es el gran vencido. Si las legiones de demonios retroceden y no
pueden resistir, ello es porque su propio jefe ha sido afectado y ha perdido su autoridad.
Hay simultaneidad y coincidencia entre la visión de Cristo y la acción de sus discípulos:
mientras vosotros cazabais los demonios, mientras expulsabais a sus agentes, yo veía
caer a su príncipe.
Uno se pregunta lo que Satán hacía en el cielo, pero no es necesario comprender:
«junto a Dios» como lo que pudiese ser su lugar de residencia. Ya no se trata de la
rebelión inicial de Lucifer y de la caída de los ángeles cómplices (Isaías 14,12; Judas 6),
sino de una «caída» actual y contemporánea. La expresión es metafórica (Apocalipsis
12, 9, 13: Juan 12,31). Caer del cielo supone perder un lugar elevado (Mateo 11,23;
Lucas 10,15). Más aún, según san Pablo, las capas superiores de la atmósfera están
consideradas como el hábitat de los espíritus malvados. Satanás está obligado a ejercer
su poder en el corazón de los hombres «en las alturas» (Efesios 6,12). Por consiguiente,
la «caída» designa la abolición del reino satánico, y es completada por la comparación:
«como un rayo» que, al caer, se extingue y desaparece. La idea, por lo tanto, es la de un
resplandor deslumbrante que se desvanece sin poder brillar de nuevo. Resulta degradada
la majestad del príncipe de las tinieblas que reinaba sobre los hombres. Es de admirar la
tranquila serenidad de Jesús, cuya mirada penetra los cielos, asegurando a los suyos,
que combaten a su lado, la derrota de su adversario. Al mismo tiempo, define él la
naturaleza del apostolado cristiano, que no consiste en palabras, diálogos, intercambios
y contactos, sino ante todo en una lucha con el Diablo: «Porque nuestra lucha no es
contra la carne y la sangre, sino contra los Principados, contra las Potestades, contra los
Dominadores de este mundo tenebroso, contra los Espíritus del Mal» (Efesios 6,12). El
Reino de Dios llega, se aproxima, avanza en la medida en que puede hacer retroceder al
reino de las tinieblas. Todo apóstol es investido de la autoridad de Jesús para abolir el
reino de Satanás. Se trata de una empresa progresiva, porque el logion de Lucas 10, no
se refiere solamente a expulsiones de demonios, sino que da la explicación general de
los resultados purificadores obtenidos por los ministros del Evangelio: Satanás,
desposeído de su imperio, cae de las alturas donde los pecados del hombre lo habían
elevado; su tiranía es quebrada para dar lugar al reino de Dios. Pero si los discípulos
pueden expulsar a los demonios «en nombre de Jesús», ello ocurre porque Cristo en
persona ha vencido a Satanás, y es un Rey victorioso. Los efectos visibles de su poder,
del que sacan partido los suyos, no son sino las consecuencias de un triunfo espiritual en
el mundo invisible.
Jesús, Dios hecho hombre, es superior al Diablo, y limitará a su merced sus
intervenciones maléficas; ora otorga a los discípulos el poder «de pisar sobre serpientes
y escorpiones, y sobre todo poder del enemigo» (Lucas 10,19), ora el de que «el
enemigo» siembre la cizaña en su campo de trigo (Mateo 13,25), o explica con la
parábola del sembrador el que los oyentes hayan escuchado la Palabra de Dios, «viene
Satanás y se lleva la Palabra sembrada en ellos» (Marcos 4,15), con el fin de que ella no
pueda penetrar en su corazón, enraizarse y germinar. A la voracidad del Diablo se debe
el que por todos los medios se ingenie para contrarrestar la obra del Salvador.5
www.traditio-op.org
La última y gran ofensiva de Satanás contra Jesús será la que conduzca a la
condenación y a la muerte del Salvador. Y se realiza de la manera más inmunda: ¡por la
traición de un apóstol! «El diablo había puesto en el corazón a Judas Iscariote, hijo de
Simón, el propósito de entregarle» (Juan 13,2). Así pues, el traidor va a entenderse con
los Grandes Sacerdotes sobre la manera de apoderarse de Jesús. Hacía mucho tiempo
que Judas resistía a la gracia y había abierto al Diablo la puerta de su alma (Juan 6, 70-
11). Poco a poco, éste se ha apoderado de este apóstol infiel; y no es que Judas haya
perdido todo control sobre sí mismo, ya que podría resistir; no se trata de un caso de
posesión, pero Satanás es el instigador de la traición, le impulsa o le conduce a ella, y
finalmente la cumple: «Satanás entró en Judas» (Lucas 22,3; Juan 13,27), quien se
convirtió en un demonio (Juan 6,70).
Habiendo engranado el proceso de la Pasión y casi seguro de su éxito, el Diablo
va a esforzarse por perfeccionarlo atacando a los apóstoles, desorientados e incluso
hasta desalentados por la muerte de su Maestro. Este prevé su desconcierto (Juan 14, 1,
27; 16, 6, 20, 22) y el que su crucifixión pueda escandalizar a los mejores (Mateo 11,6;
24,10; 26, 31, 33; Juan 16,1), pero, sobre todo, sabe que su Pasión será su triunfo sobre
el poder del Diablo; al abolir el reino del pecado, él inaugura la era de la salvación.
Conoce las intenciones de Satanás y las desbarata: «¡Simón, Simón! Mira que Satanás
ha solicitado el poder cribaros como trigo; pero yo he rogado por ti, para que tu fe no
desfallezca. Y tú, cuando te conviertas, confirma a tus hermanos». (Lucas, 22, 31-32).
Satanás es el Adversario por antonomasia. Ha reclamado y obtenido el someter a los
Apóstoles a las peores pruebas. En estas coyunturas, el verbo griego afirma
normalmente un requerimiento coronado por el éxito, por ejemplo el solicitar que se
entregue a alguien. El proyecto del Diablo parece consistir en disponer de los Apóstoles
a su discreción, para arrastrarlos a una defección sin remedio. Pero no la ha obtenido; a
decir verdad, no la ha solicitado, porque este resultado sigue siendo su intención secreta
que no puede exponer a Dios. El objeto de su requerimiento consiste en hacer sufrir y
desorientar a los Apóstoles mediante pruebas tan pesadas que puede darse por
descontada su caída definitiva (ver Job 1, 11-12). Están ellas expresadas por la imagen
de «cribaros», tal como se sacude violentamente el trigo en el tamiz con el fin de
separarlo de la paja, de la arena o de otras impurezas. Desde luego, Satanás no apunta a
esta separación purificadora, sino simplemente al hecho de sacudir en todos los
sentidos, e incluso al de lastimar. Como habrá de observarlo san León (Sermones IV, 3):
«El peligro es común a todos los apóstoles, porque todos ellos son reclamados por
Satanás», con el fin de hacerlos caer de las manos de Jesús en las suyas. Ahora bien,
por su lado, Jesús ha intervenido con omnipotencia, ha rogado por sus Apóstoles y
especialmente por Pedro, no para que éste sea exento de la criba, sino para que su fe no
desfallezca, porque la fe de Pedro implica la salvación de los otros. Y Cristo ha sido
atendido. No sólo la fe de Pedro seguirá siendo indefectible, sino que es él quien
confirmará a sus hermanos en la fe, roca sobre la que se funda la Iglesia (Mateo 16,18),
y a la que la vigilancia del Señor preservará contra las maquinaciones diabólicas.6
www.traditio-op.org
De todos estos textos resulta que Satanás es un malhechor. Aludiendo a la caída
del primer hombre, Jesús había dicho que el Diablo «era homicida desde el principio»
(Juan 8,44), porque mediante el primer pecado suscitado por Satanás «entró la muerte
en el mundo» (Sabiduría 2,24; Hebreos 2,14). San Pedro precisará la agresividad y la
crueldad de este asesino, enemigo de Dios y de los hombres, con la imagen de un «león
rugiente, buscando a quien devorar» (1 Pedro 5,8; cf. Apocalipsis 12,3). El diablo es
como una fiera hambrienta, en busca de una presa a la que aterroriza con sus rugidos.
Ora se ingenia para contrariar los proyectos de los ministros del Evangelio,
multiplicando los obstáculos a su predicación: «quisimos ir a vosotros —yo mismo,
Pablo, lo intenté una y otra vez— pero Satanás nos lo impidió» (1 Tesalonicenses 2,18),
lo que, además, indica que el Diablo no se identifica con el mal que está en nosotros,
sino que puede disponer en una cierta medida de los «acontecimientos»; ora aflige a las
criaturas de Dios en su carne, como «a ésta, que es hija de Abraham, a la que ató
Satanás hace ya dieciocho años» (Lucas 13, 16), o al propio san Pablo, al que «un ángel
de Satanás... abofetea», instalando una astilla en su carne, un sufrimiento físico,
permanente, visible y humillante, perjudicial para su apostolado (2 Corintios 12, 7); ora
pervierte la conciencia de los cristianos que no saben resistírsele (Santiago 4,7) y los
induce a pecar, como a Ananías: «¿cómo es que Satanás llenó tu corazón para mentir al
Espíritu Santo?» (Hechos 5,3). Las intervenciones del Diablo son tan astutas y
maléficas que se aprovecha de la propia virtud para cambiarla en mal. San Pablo pone
en guardia a los corintios casados, acordando que se priven de su cónyuge «por cierto
tiempo, para daros a la oración» (1 Corintios 7,5), pero tienen que unirse nuevamente
«para que Satanás no os tiente por vuestra incontinencia». Poco después, habiéndose
desarrollado en la comunidad un movimiento de insubordinación contra la autoridad de
Pablo, el Apóstol habría tenido el derecho de obrar con severidad, pero comprende él
que una actitud demasiado rigurosa por su parte podría suscitar calumnias, excitar la
acritud, provocar disentimientos entre cristianos, y decide emplear la misericordia «para
que no seamos engañados por Satanás, pues no ignoramos sus propósitos» (2 Corintios
2,11; cf. Efeios 4,27; Apocalipsis 2,24: las profundidades de Satanás).
Pero así como Jesús utiliza los proyectos homicidas del Diablo para realizar la
salvación del mundo, el Apóstol —cual un juez que entregase a un culpable al
verdugo— excomulga a los incestuosos de Corinto, explicando que «sea entregado ese
individuo a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu se salve en el
Día del Señor» (1 Corintios 5,5). Abandonar al pecador a las manos del Diablo supone
excluirlo de la Iglesia y privarlo de protección. A partir de entonces, el desgraciado está
sin defensa ante la maldad de Satanás (1 Timoteo 1,20). Este, cual un verdugo, va a
poder herirle en su carne a placer, por medio de dolencias, de sufrimiento y de
vejaciones corporales que los judíos atribuían a la acción de espíritus malvados (Job
2,7; 2 Corintios 12,7); a ello se debe el que tantas curaciones de enfermedades en los
Evangelios sean expulsiones de demonios. Pero estas «penurias» pueden ser
consideradas por el culpable como un justo castigo, en cualquier caso hacerle
reflexionar y, finalmente, llevarlo a enmendarse; su alma se habrá salvado. Por 7
www.traditio-op.org
consiguiente, en esta coyuntura, ser entregado a las manos de Satanás no es una
punición puramente aflictiva; es, sobre todo, medicinal.
De todos estos elementos resulta que el Diablo se halla a disposición de Dios,
que se sirve de él como el domador de una fiera, y también que se puede discernir un
esbozo de la vida de la Iglesia en el curso de los siglos. Incluso en los períodos en
apariencia más pacíficos, por ejemplo el «milenio», Satanás sigue estando activo e
intenta perturbar el reino de los santos; Dios lo quiere así para santificar a los suyos con
la paciencia: «será Satanás soltado de su prisión y saldrá a seducir a las naciones de los
cuatro extremos de la tierra» (Apocalipsis 20, 7-8; cf. 12,12). Siempre está guerreando
contra la Iglesia militante (Apocalipsis 12,17; 13,4), bien en persona, y entonces es
representado como un Dragón con la cabeza coronada de diademas (Apocalipsis 12,3),
bien a través de los satélites, como la Serpiente (12,9) o la Bestia feroz (13, 1; 14,9;
19,19) que debe de ser el culto blasfematorio de los emperadores, como acertadamente
lo había comprendido san Cipriano al identificar al Emperador como la Bestia (Ad.
Fort. 12). Hay ciudadelas en las que él se instala, como en Pérgamo, «trono de Satanás»
donde se multiplican los cultos idolátricos (2,13), pero nada puede contra los fieles al
nombre de Jesucristo (2,13). La vida del Señor sigue desplegándose en los cristianos al
mismo ritmo que tenía en la tierra, misterio de muerte y de vida, de aparente debilidad y
de victoria absoluta, evocado por el Apocalipsis 12, 7-10: «entonces se entabló una
batalla en el cielo: Miguel y sus Ángeles combatieron con el Dragón. También el
Dragón y sus Ángeles combatieron, pero no prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar
para ellos. Y fue arrojado el gran Dragón, la Serpiente antigua, el llamado Diablo y
Satanás, el seductor del mundo entero;... Ahora ya ha llegado... el reinado de nuestro
Dios y la potestad de su Cristo, porque ha sido arrojado el acusador de nuestros
hermanos, el que los acusaba día y noche delante de nuestro Dios». También aquí, como
siempre, el agresor es vencido; porque no es él el más fuerte (Lucas 11, 21-22): pero lo
que resulta nuevo es que el Diablo aparece no sólo como calumniador, sino como
delator (cf. Zacarías 3, 1-5). En efecto, el pecado le ha conferido una especie de poder
jurídico sobre aquellos a los que ha convertido en sus esclavos. Ahora bien, él se atreve
a denunciar a sus víctimas al tribunal de Dios e incluso, en su malevolencia, ¡exige su
castigo! Vano requerimiento, pues por haber Cristo eliminado el pecado del mundo, los
bautizados han vencido a Satanás «gracias a la sangre del Cordero» (Apocalipsis 12,11).
El demonio no tiene ya ninguna propiedad sobre el alma redimida, ya no puede
perjudicarla ni engañarla; como afirma san Agustín: «Satanás puede ladrar todavía, pero
ya no puede morder». He ahí por qué san Pablo podía escribir a los fieles de Roma: «Y
el Dios de la paz aplastará bien pronto a Satanás bajo vuestros pies» (Romanos 16,20).
Una última serie de textos opone a Satanás a Cristo, al igual que el relato inicial
de la «Tentación», pero subrayando la derrota del enemigo: «ahora el Príncipe de este
mundo será echado fuera. Y yo cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia
mí». (Juan 12, 31-32). Si el Diablo pierde su imperio, el Crucificado conquista el suyo
salvando a los pecadores. Satanás incita a los hombres a matar a Jesús, pero por esa
misma razón provoca su propia perdición y contribuye a la salvación del mundo 8
www.traditio-op.org
(Efesios 2, 1-10). La cruz es una victoria, porque acaba con la tiranía del Diablo sobre
las almas (Apocalipsis 20, 1-3) y constituye a Cristo en «Señor de todos» (Romanos
10,12). Tras haber perdido la batalla, puede decirse de Satanás que «está juzgado», es
decir, condenado (Juan 16,11; 1 Timoteo 3,6). Por cierto que esto no le impide
alimentar un furor impotente, ahora que ha sido arrojado al «Abismo» (Apocalipsis
20,2; cf. Jueces 6) donde está encarcelado. Sus salidas no son ya tan peligrosas sino por
el pasado, sus seducciones han perdido su eficacia...
Sin embargo, habrá un último sobresalto. Al fin de los tiempos, según 2
Tesalonicenses 2, 3-10, hay que esperar la «venida» y la «parusía» de un hombre inicuo,
hombre de pecado, consagrado a la perdición, que encarna a todas las fuerzas del mal, y
cuya función consiste en ser el Adversario de Cristo. Se atribuye él derechos divinos y
«se eleva sobre todo lo que lleva el nombre de Dios o es objeto de culto» (4). Su orgullo
es tal que desea hacerse adorar y llega «hasta el extremo de sentarse él mismo en el
Santuario de Dios y proclamar que él mismo es Dios» (4). Esta manifestación es
acompañada por milagros, por prodigios engañosos y por señales, de tal modo que este
hombre dispone de un temible poder de extravío. Ahora bien, esta parusía «estará
señalada por el influjo de Satanás» (9), el que entonces parece establecer su reino. Y no
es así porque en este momento tiene lugar la parusía gloriosa y soberana del Señor
Jesús, que hará que su adversario perezca «con el soplo de su boca» (8), o sea que lo
arrojará «al estanque de fuego» (10) con todos sus agentes. La historia del mundo se
cierra con este triunfo definitivo del Señor: «ha triunfado» (Apocalipsis 5,5). Sus
discípulos son «los Victoriosos» (2, 7, 11, 17, 26, etc. 17, 26, etc.).
En resumen, Satanás no es en el Nuevo Testamento una representación
simbólica, significante por ejemplo del mal en el mundo. Es un personaje real,
determinado, cuyos rasgos son perfectamente coherentes, los de una criatura espiritual
malvada que reina sobre los hombres. Su imaginería tradicional ha provisto diversas
expresiones de él, a veces deformantes, pero ella tiene origen en los propios textos
sagrados que no confundían en absoluto el significante y el significado y precisaban que
había que comprender al «Diablo» en las representaciones de la Serpiente, el Dragón y
la Bestia, prototipos de los animales más peligrosos.
Más aún, Satanás no es una pieza adicional o secundaria que pudiese ser
eliminada sin perjuicio de la Revelación. Es el elemento esencial del misterio del mal.
Es, primero y ante todo, el Adversario por excelencia, entendámoslo: un anticristo. El
príncipe de este mundo se opone a la Primacía y a la Soberanía absoluta de Jesucristo.
Este es el Salvador y el jefe de toda la economía de la salvación, y Satanás es el tentador
que busca perder a los hombres. Jesús es el liberador, y Satanás arrastra a los pecadores
a la esclavitud. Jesús es la vida, y Satanás es un asesino. Jesús es la verdad, y Satanás es
un mentiroso, algo así como la hipóstasis de la mentira. Jesús es la caridad de Dios,
colmada de benignidad y de misericordia, y Satanás es la maldad misma. Finalmente,
Jesucristo, al disponer de la omnipotencia de Dios, es un rey vencedor, y el Satanás
anticristo es juzgado, condenado, vencido. La fe cristiana no puede proclamar la Señoría 9
www.traditio-op.org
de Cristo sin también estar convencida de la derrota de su enemigo. Afiliarse a
Jesucristo implica el renunciar a Satanás.
Nota biográfica:
Ceslas Spicq, nacido en 1901. Ingresa en la orden dominica en 1920. Profesor de
exegesis del Nuevo Testamento en Saulchoir, y luego en la Universidad de Friburgo
(Suiza). Ha publicado numerosos libros y artículos de exegesis. Citamos: en Vrin,
“Esquisse d´une histoire de l'exégèse latine au Moyen Age”; en Gabalda, “Saint Paul:
Les épîtres pastorales”, “L´Epître aux Hébreux”, “Théologie morale du Nouveau
Testament”, “Agape dans le Nouveau Testament (Analyse des textes”) (3 vol.); en Cerf:
“Vie morale et Trinité sainte”, “Vie chrétienne et pérégrination”, “Dieu et l'homme
selon le Nouveau Testament

a carta valiente del Cardenal Ranjith defendiendo la Misa de Siempre



Excelente articulo, ojala tuviesemos en Roma a mas Eminencias Reverendisimas y verdaderos Príncipes de la Iglesia como el Cardenal Ranjiht, así nuestro Papa Benedicto XVI podría terminar con los abuso reformar el decadente Novus Ordus e ir poco poco volviendo a la liturgia y a la tradición que jamas tendrían que haber sido borradas del mapa como lo intentaron y lo siguen intentando los modernistas-progresistas, que trabajan para el mundo Y NO PARA DIOS. San Miguel Arcángel envíanos mas Príncipes de la Iglesia como este valiente soldado de Cristo.


Fuente: The New Liturgical Movement.

Carta del Cardenal Ranjith dirigida a los participantes de la vigésima asamblea de la Federación Internacional Una Voce:
Quiero expresar en primer lugar, mi agradecimiento a todos ustedes por el celo y el entusiasmo con el que promueven la causa de la restauración de las verdaderas tradiciones litúrgicas de la Iglesia.

Como ustedes saben, es la adoración la que aumenta la fe y su realización heroica en la vida. Es el medio con el que los seres humanos se elevan al nivel de lo trascendente y eterno: el lugar de un encuentro profundo entre Dios y el hombre.

Por esta razón, la Liturgia nunca puede ser creada por el hombre. Porque si adoramos a la manera que queremos y establecemos las normas nosotros mismos, entonces corremos el riesgo de recrear el becerro de oro de Aarón. Tenemos que insistir constantemente en la adoración como la participación en lo que Dios mismo hace, de lo contrario corremos el riesgo de involucrarnos en la idolatría. El simbolismo Litúrgico nos ayuda a elevarnos por encima de lo que es humano a lo que es divino. En este sentido, es mi firme convicción de que el Vetus Ordo representa en gran medida y de la manera más satisfactoria, que llaman mística y trascendente, para el encuentro con Dios en la liturgia. Por lo tanto ha llegado el momento para nosotros de, no sólo renovar la nueva liturgia a través de cambios radicales, sino también de alentar más y más la vuelta del Vetus Ordo, como un camino para una verdadera renovación de la Iglesia, que fue la que los Padres de la Iglesia,sentados en el Concilio Vaticano Segundo, tanto desearon.

La lectura cuidadosa de la Constitución conciliar sobre la Sagrada Liturgia, Sacrosanctum Concilum, muestra que los cambios introducidos en la Liturgia más tarde, nunca estuvo en la mente de los Padres del Concilio.

Por lo tanto ha llegado el momento para que seamos valientes en trabajar por una verdadera reforma de la reforma y también en un retorno a la verdadera liturgia de la Iglesia, que había desarrollado a lo largo de su historia bi-milenaria en un flujo continuo. Deseo y rezo para que suceda.
Que Dios bendiga sus esfuerzos con el éxito.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Feliz Navidad hermanos en Cristo y Maria



Queridos hermanos en Cristo y Maria.

Hoy les quiero desear a todos los lectores de este humilde Blogs, que tengan una Noche Buena, esperando la llegada del Redentor, del Rey de Reyes y el 25 poder celebrar la Solemnidad de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo. Nosotros debemos pedir a Cristo que nos de mas sacerdotes, religiosas y religiosos piadosos, conforme a la tradición milenaria de Nuestra Santa Madre Iglesia, roga el buen Papa Benedicto XVI para que el Señor le de fuerzas para hacer brilla real explendor de la verdad y a nosotros pobres pecadores, nos de la fuerza también para ser testigos, baluartes y fortalezas de Cristo en un mundo sumido en las tinieblas de pecado, del hedonismo, sumido en la mas asquerosa indiferencia de todo lo Sagrado, en el que se han olvidado los valores cristianos, en el que se ha mancillado la familia como celula base de toda sociedad, de todo estado y de la misma Iglesia. Pues la familia es la Iglesia domestica. Destruyendo la familia los enemigos de la fe servidores de satanás, quieren destruir a la Santa Madre Iglesia, verdadera y única rectora, faro del mundo, muy necesario en esta posmodernidad plagada de tempestades, de confusiones, de falsos pastores, de falsas religiones, de falsos profetas, de nuevos y falsos dioses, de nuevas idolatrías, donde ha triunfado el mas puro materialismo, en lo cultural el marxismo derrotado en lo político ha hecho estragos, en la vida cotidiana el hombre se preocupa mas por el placer y la acumulación de bienes materiales, olvidando que esta vida es solo un paso para llegar a la vida eterna.
La lucha por el Reinado Social de Nuestro Señor Jesucristo, ha sido dejada de lado, hasta por muchos que profesamos la Santa fe Catolica, unica y verdadera fe. Hoy negamos a Cristo no una, ni dos , ni tres veces hantes de quie cante el gallo. Vivimos constantemente negando a Cristo y si no le negamos, somos flojos, somos tibios y no reconocemos la verdad, pues la verdad esta en la palabra de Dios, mas no solo en la palabra sino en la rica tradición de la Iglesia, que acumulada durante siglos de tempestades siempre logro triunfar y sortear las adversidades, mas desde el siglo XVIII a estas fechas el hombre ha ido cada vez mas endiosandose y renegando al verdadero Dios al verdadero Rey de Reyes a Nuestro Señor Jesucristo, deismo, ateísmo, panteísmo, socialismo, comunismo, nacioanlismos paganizantes, consumismos, materialismo, relativismo, han hecho apostatar en masa a miles de cristianos, no solo seglares, sino también religiosos, algunos apostatan haciendo se borrar del libro de la vida, pidiendo que se les borre el acta del Bautismo, mas los pobres nop saben que el bautismo es imborrable, por otro lado los lobos disfrazados de corderos tanto religiosos como seglares, que haciéndose pasar por buenos cristianos, luchan por imponer las falsas verdades de este mundo, dentro de la Iglesia, movimientos como la teología de la liberación, nosotros somos Iglesia, feministas, modernistas, progresistas, algunos todavía creyendo en Dios, lo rebajan a un segundo plano, buscando una religión mas humana, menos piadosa, en nombre de la lucha por la libertad, la justicia social, la república y la democracia como forma de gobierno. Una democracia y unas formas de gobierno que niegan y persiguen sutilmente o directamente a la Iglesia de Cristo y que quieren desterrar al mismo Cristo de todo lugar publico, reservándolo a la esfera de lo privado, unos gobiernos que niegan las raíces cristianas de Occidente, estados que permiten en nombre de una falsa libertad y de una falsa tolerancia, de una falsa liberta de expresión, que artistas, filósofos, escritores y pensadores, se mofen públicamente de Nuestro Señor Jesucristo de la Iglesia y de todo lo que hay de sagrado, de las leyes de Dios, y las leyes naturales para apoyar todo tipo de libertinajes y de leyes antinatural, hasta el propio desprecio de la vida humana, el genocidio del aborto, la eutanasia, y cuantos otros males que vendrán... Y los cristianos católicos que... indiferentes, levantamos la voz pero con temor, a perder los pocos despojos y nichos en donde los estados secularizados y bajo la dominio del príncipe de las tinieblas. Hoy predominan la ignorancia, el desprecio por la Jerusalen Celestial, el amor a lo terreno, el apego a los bienes materiales, el gozo de los placeres carnales desordenadamente, la blasfemia como la bandera mas sagradas... En fin el triunfo pleno del socialismo comunismo ateo en la mente de muchos jóvenes y el liberalismo francmason en muchos adultos, jefes de estado y hasta príncipes de la Iglesia.
Muchas cosas nos tientan a apostatar, a dejar la lucha por la verdadera fe y a entregarnos de lleno a un mundo de placeres descontrolados y a la deificacion del hombre. Un mundo materialista, una "Iglesia" antropocentrica.
Finalmente hermanos son pocos los que seguimos luchando contra primero nuestras propias debilidades que nos inclinan hacia el pecado, y luego de poder vencer a duras penas todas las tentaciones que se nos ofrecen, cual el fruto prohibido que el demonio ofreció a Eva y esta a Adan. Debemos a pesar de nuestra flojedad, ser fuertes y convertirnos en soldados de Cristo, luchando por la restauración plena de la tradición católica y de la buena y sana Doctrina. Que Dios nos ampare en esta lucha y la Virgen Maria nos proteja bajo su manto.
La esperanza en la santas promesas de Nuestro Señor Jesucrito Rey del Universo, nos de fuerza para esta lucha titanica, para ser pequeñas velas en medio de la noche oscura. Le deseo a todos una muy Feliz Navidad en la esperanza que no defrauda que es Dios nuestro Redentor y Salvador, al sean el honor y la Gloria por los siglos de los siglos. Feliz Navidad Jose Luis Ventrice.

Carta de Monseñor Fellay a fieles y benefactores.



ADVENIAT REGNUM TUUM

Queridos Amigos y benefactores,

En algunos días celebraremos el dichoso advenimiento de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo. La santa Liturgia del Adviento y del tiempo de Navidad está llena de la fe en la divinidad de Nuestro Señor. Empleando sobre todo el Antiguo Testamento, allí donde se profetiza su venida, ella impregna nuestra inteligencia y nuestro corazón con la grandeza infinita de las prerrogativas y de los derechos del Niño recién nacido.

“¡Aquél que desde toda eternidad nació de un Padre sin madre, nace en el tiempo de una Madre sin padre!” (Profesión de fe del 11° Concilio de Toledo).

Recibiendo su naturaleza humana de la Santísima Virgen María, su Madre, cuya Virginidad Él preservó, demuestra por ese mismo hecho que no perdió nada de su Divinidad. “En la zarza ardiente que veía Moisés y que no se consumía, nosotros reconocemos vuestra laudable e intacta Virginidad.” (antífona de Laudes, 1° de enero). Verdadero Dios, verdadero hombre, la Iglesia se complace de recibir a Jesús Nuestro Salvador honrándolo con el título de Rey.

El Rey de la Paz, Rex Pacificus. Aquí, desearíamos desarrollar un poco esta verdad, que está como en el centro de la crisis que sacude a la Iglesia y que condiciona las relaciones de la fraternidad San Pío X con la Santa Sede.

+

En efecto, nos parece que se puede resumir el fondo del problema actual en una pérdida de la fe en la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo. ¡Oh! Ciertamente muchos proclaman que creen que Jesús es Dios, pero muy pocos están dispuestos a sacar las consecuencias concretas de esta verdad fundamental que brillará ante los ojos del mundo entero en el fin de los tiempos. En ese momento, Él dejará, finalmente, resplandecer su gloria en toda su perfección. La extensión de sus poderes sobre toda creatura será tal que todos los hombres – paganos, cristianos, ateos, descreídos, bandidos y fieles –, todos serán prosternados ante Él, pues a su Nombre toda rodilla se doblará sobre la tierra como en el cielo. (Cf. Filip. 2,20)

Durante el corto momento de su vida terrestre en la que Él se complació en estar entre nosotros, Él ocultó en parte su soberanía. Pero eso sólo fue durante el tiempo de la prueba, el tiempo de cumplir su misión redentora: “Él ha muerto por nuestros pecados” (1 Cor. 15,3).

Pero durante ese tiempo en que ocultó a nuestros ojos todo su poder, Él no perdió nada del mismo. “Todo poder me ha sido dado en el cielo y en la tierra” (Mt. 28,18) es una afirmación que debe tomarse literalmente, Él que crea todas las cosas, por quien todo ha sido creado, sin el cual nada de lo que ha sido hecho ha sido creado. (Cf. Jn 1,3).

El rechazo práctico de la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo se manifiesta a menudo en la historia de los hombres por el rechazo de su Realeza, que ya fue el título y la razón de su condenación: “Jesus Nazarenus, Rex Judaeorum” (Jn 19,19).

Y muy a menudo en la historia, el rechazo de Dios se manifiesta por el rechazo de la sumisión a Nuestro Señor Jesucristo.

Hay que llegar a mitad del siglo XX para asistir a este increíble acontecimiento que permitió ver un concilio que, pretendidamente en nombre de la adaptación a la situación concreta de la sociedad humana en plena decadencia, modificó la proclamación de todas las épocas: “Es necesario que Él reine” (1 Cor 15,25). Se pretende que esta manera de obrar estaría en armonía con los Evangelios, cuando es todo lo contrario.

Los sofistas del liberalismo hicieron decir que el Estado, la sociedad humana –la cual también es una creatura de Dios– debía tratar con igualdad la única verdadera religión y todas las falsas, otorgando de igual modo a cada una el derecho de existir, de desarrollarse sin trabas y de ejercer su culto.

Se pretendió por este medio oponerse a los abusos del Estado totalitario que aplasta injustamente los seres humanos y oprime la conciencia de cada uno. Los mismos francmasones expresaron su alegría por escuchar resonar bajo la cúpula de San Pedro estas tesis que les pertenecen. (Cf. Yves Marsaudon, El ecumenismo visto por un francmasón de Tradición, 1964).

Ciertamente hay algo de verdad en el mal denunciado. Pero el remedio es el que la Iglesia siempre indicó: la tolerancia. El derecho a la libertad religiosa, tal cual fue proclamado en el Concilio Vaticano II, es algo muy distinto. Este es uno de los puntos en los cuales chocamos con la Santa Sede.

Esta libertad religiosa, que pone en pie de igualdad lo verdadero y lo falso, dispensa deliberadamente al Estado y a la sociedad humana de sus deberes de honrar y servir a Dios, su Creador. Abre el camino a todas las licencias en materia religiosa. Es como si, en la Iglesia, se hubiera renunciado a la prerrogativa de ser el único camino de salvación para los hombres. Los que todavía creen en ello ya no lo dicen. Incluso muchos hacen pensar lo contrario. Esta concesión al mundo de hoy se hace a costa de la Realeza de Nuestro Señor Jesucristo.

+

Otra consecuencia, en la misma línea de lo que se acaba de decir, se ve en la práctica del ecumenismo. Bajo pretexto de poder estar más cerca de nuestros “hermanos separados”, no se proclaman más estas verdades, aunque sean salvíficas, porque son difíciles de entender. Incluso de manera deliberada ya no se busca convertirlos. El ecumenismo YA NO QUIERE CONVERTIR MÁS. Se ha desterrado este término, se lo tolera todavía, ¡pero en nombre de la libertad religiosa! ¿Dónde está, pues, la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo? ¿Dónde quedó la dignidad de los católicos? ¡Y son sus jefes los que los convierten en pusilánimes! Como se pudo constatar recientemente en Francia, cuando era necesario censurar obras de teatro blasfemas. Si semejantes ofensa hubieran sido hechas contra los musulmanes, ¡el país habría sido devorado por las llamas! ¡Hoy los cristianos se han vuelto tan flojos que dejan hacer cualquier cosa! ¡Se atenta contra el honor no de un rey de este mundo, sino del Rey de Reyes, del Señor de señores, Nuestro Salvador, de quien hemos recibido todo!

¡Evidentemente deseamos fervientemente la salvación y el retorno al redil de todas estas almas tan caras al Corazón de Nuestro Señor puesto que las rescató al precio de su vida! Pero la manera actual de obrar no tiene nada en común con la preocupación de la unidad de la Iglesia de los siglos pasados. Se pretende que todo el mundo es bueno y, por consiguiente, la perspectiva de que algunos podrían condenarse eternamente causa escándalo. Se predica que el infierno está vacío o casi. Pero la enseñanza de la Iglesia es muy diferente…

+

Un tercer punto de enfrentamiento está también ligado al menoscabo de la autoridad.

Nuestro Señor es la cabeza de la Iglesia. Pero porque quiso que su Iglesia fuera visible, habiendo subido a los cielos, Él dio a su Iglesia una cabeza visible que es su Vicario sobre la tierra, Pedro y sus sucesores… A él solo Nuestro Señor dio el poder de apacentar los corderos y las ovejas, sólo él tiene un poder pleno, soberano, inmediato sobre todos y cada uno de los miembros de la Iglesia. Por eso la Iglesia siempre se proclamó una monarquía, gobernada por uno solo. Ciertamente el carácter humano del gobierno hace comprensible la búsqueda de los consejos y de las opiniones de personas sabias, pero una forma de democracia, introducida en la Iglesia por la colegialidad y por la parodia parlamentaria de las conferencias episcopales, permite toda clase de abusos y entrega a la presión de grupos las disposiciones de derecho divino que determinan que cada diócesis sólo tiene una cabeza, el obispo del lugar.

Hoy la autoridad está seriamente sacudida, no sólo desde fuera, por la contestación de los responsables laicos que reclaman participar en el gobierno, sino también en el interior de la Iglesia, por la introducción de una cantidad de consejos y comisiones que, en la atmósfera de hoy, impiden el ejercicio equitativo de la autoridad delegada por Nuestro Señor Jesucristo.

+

¿No es sobrecogedor constatar cómo, en cada uno de estos escollos, encontramos en definitiva el mismo problema? Para agradar al mundo, o al menos para adaptarse a él, se ha sacrificado de una o de otra manera la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo sobre los fieles cristianos, sobre todos los hombres por los que Él ha derramado su Sangre, sobre todas las naciones cuyos miembros son.

He aquí lo que desgarra la Iglesia. Para salir de esta crisis es necesario “restaurar todas las cosas en Cristo” (Efes. 1,10). En todas partes y en todo darle el primer lugar, a Él que quiere ser todo en todos. Mientras no se quiera abandonar este aire liberal que apesta la Iglesia, ésta seguirá deteriorándose.

A causa de esta dolorosa realidad nuestras relaciones con Roma son difíciles.

Por eso en la Fraternidad hablamos tan a menudo de la Realeza de Nuestro Señor Jesucristo, pues ella es el resumen en la vida práctica del reconocimiento de su Divinidad. Él tiene un derecho absoluto sobre nosotros.

A Él todos los hombres, paganos o católicos, jóvenes o viejos, ricos o pobres, poderosos o débiles, todos, absolutamente todos rendirán cuenta de su vida aquí abajo, -a Él, su soberano Juez y su Dios, del cual han recibido todo. Esperemos que estas líneas muestren cuán actual es la doctrina de la Realeza de Nuestro Señor Jesucristo, cómo el combate por esta Realeza de Nuestro Señor Jesucristo no es anticuado, sino todo lo contrario, muy necesario. Hoy es algo imperioso para sobrevivir.

Que Nuestra Señora, Madre de Jesús, Madre de Dios, escuche nuestras oraciones para la gloria de su Hijo. Que ella nos proteja, que cuide nuestra pequeña Fraternidad en medio de tantos peligros, y que ella sea nuestra guía, nuestra abogada, nuestra victoria contra nosotros mismos y nuestra pusilanimidad. Que ella sea nuestra esperanza, mientras esperamos su triunfo por el que rogamos asiduamente, que ella sea nuestra alegría ya aquí abajo y por toda la eternidad.

Nos cum prole pia, benedicat Virgo Maria.

+ Bernard Fellay

En la fiesta de Santo Tomás Apóstol, 21 de diciembre de 2011

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Respuesta o no respuesta de la FSSPX a Roma.

De Juventudem Argentina
Se esperaba para estos días, y la respuesta de los lefebvrianos al "preámbulo doctrinal" propuesto por las autoridades vaticanas ha llegado hace pocas horas. Solo que, un poco sorprendentemente, la respuesta... no responde. Es decir, no se trata de la respuesta que la comisión Ecclesia Dei se esperaba (positiva, negativa o con solicitud de aclaraciones y cambios en texto del preámbulo en puntos precisos). El texto que ha llegado de la fraternidad ahora será estudiado por la comisión presidida por el cardenal William Levada y por el secretario Guido Pozzo.
Como se recordará, el pasado mes de septiembre la comisión Ecclesia Dei entregó a monseñor Fellay un preámbulo doctrinal, fruto de las conversaciones entre los lefebvrianos y la Santa Sede, pidiéndole que fuera aceptado en vista del reconocimiento canónico de la Franternidad de San Pío X: a pesar de la revocación por parte de Benedicto XVI de las excomuniones a los cuatro obispos que Lefebvre consagró sin mandato pontificio, el grupo tradicionalista todavía se encuentra en una situación irregular desde el punto de vista canónico.
El preámbulo, nunca publicado, no era un texto que pudiera simplemente ser rechazado o aceptado. La Santa Sede había previsto la posibilidad de que los lefebvrianos pidieran aclaraciones y propusieran otras especificaciones. En sustancia, sin embargo, no podía ser cambiado, ya que El Vaticano pedía- en vista de la regularización por medio de la creación de una prelatura personal dependiente del Papa- que la Fraternidad aceptase la "profesión de fe" que debe hacer todo aquel que asume un cargo eclesiástico. Y pedía que se reconociera al magisterio de la Iglesia la última palabra en caso de controversias doctrinales.
Fellay, aunque no hizo público el texto (provisional) del preámbulo, anticipó por lo menos en dos ocasiones públicas- durante una entrevista y en una homilía- las dificultades que para los lefebvrianos implicaba el preámbulo. Diciendo abiertamente que de este modo, tal y como es, este texto no puede ser aceptado. Han sido muchos los que en Roma y fuera de Roma, han considerado las palabras del superior como índice de las dificultades internas de la Fraternidad: la línea de Fellay de hecho ha sido objeto de fuertes críticas y de abierto disentimiento por parte de los superiores de diversos distritos, contrarios al acuerdo con la Santa Sede.
Ahora, un documento ha llegado, pero no es lo que se esperaban en El Vaticano, porque se trata -explican las fuentes- de "documentación" y no de una respuesta. En una palabra, parece que monseñor Fellay quiere tomarse todavía algún tiempo, aplazar la decisión, no pronunciándose en ningún sentido, tampoco pidiendo aclaraciones ni posibles modificaciones en el texto de la Santa Sede.
Se multiplican mientras, los rumores incontrolados a propósito de las discrepancias internas en la Fraternidad. Una newsletter de la página sedevacantista Virgo-Maria.org habla abiertamente de la posibilidad de que Fellay sea "destituido" antes del capítulo que en julio de 2012 renovará los cargos internos de la Fraternidad. Pero esta página es conocida por haber dado en otras ocasiones, información sin fundamento.
A parte de las delirantes afirmaciones contenidas en la carta que habla de la "apostasía" de Roma y del Papa, no se puede negar que en el grupo lefebvriano durante estos años ha crecido un fuerte disentimiento interno contrario al acuerdo con Roma. Ahora habrá que esperar para saber cual será la reacción de la Santa Sede ante la "respuesta que no responde".

ANDREA TORNIELLI

viernes, 16 de diciembre de 2011

El estado de las relaciones FSSPX-Roma, según la FSSPX



De Santa Iglesia Militante Traduc de DICI.

Publicamos la parte relacionada directamente con el tema de las relaciones Roma-FSSPX del sermón de Mons. Bernard Fellay, Superior general de la Fraternidad San Pío X, pronunciado la fiesta de la Inmaculada Concepción, 8 de diciembre de 2011, en Ecône. Puede verse completo en DICI. Estas son las más recientes palabras de esta Fraternidad sobre las conversaciones en curso con la S. Sede Apostólica.

El combate espiritual de la Fraternidad San Pío X

Al saludar a la Santísima Virgen y sus virtudes, aunque no pensamos inmediatamente en ello, la Iglesia nos recuerda que no se trata únicamente de una hermosísima perfección, sino al mismo tiempo de una victoria. Y quien dice victoria, dice igualmente combate y lucha. Si la Fraternidad quiere tender a esta santidad, ha de luchar. Sus miembros han de luchar. Contra sí mismos, desde luego, pero también contra el mundo. Se trata un poco de todo nuestro programa. Ahí descubrimos algo muy misterioso: la época en que vivimos. Por un gran misterio, Dios ha permitido que el espíritu del mundo intente introducirse en la Iglesia. No hay que luchar únicamente contra los enemigos exteriores, sino también contra un espíritu no católico que ha entrado en la Iglesia. Manifiestamente, se ve con claridad que con todos los cambios recientes, la introducción de este espíritu se efectuó en el momento del concilio Vaticano II. Es una tragedia atroz. Este mal es un gran misterio. Pablo VI habló del «humo de Satanás». Es como si el demonio hubiera puesto un pie en el santuario. Es una realidad que nos deja helados, radicalmente lo contrario de lo que es la Iglesia. En el Credo, cantamos que ella es santa y nosotros creemos que lo es. Y resulta que algunos prelados, obispos, cardenales e incluso Papas invitan a hacer lo que la Iglesia siempre ha prohibido, con graves prohibiciones y con amenazas que llegaban hasta la excomunión. Éste es el motivo por el cual Mons. Lefebvre dijo «no puedo». Y si ustedes mismos están aquí es por el mismo motivo: no, no podemos, porque tales cosas ofenden a Dios.

Es un gran misterio, porque al mismo tiempo que vemos estas cosas y que se debe decir «no», hay que seguir diciendo también que la Iglesia tiene las promesas de Dios: «Las puertas del infierno no prevalecerán contra ella» (Lc 16, 18). Por una parte hay que mantener que es la Iglesia de Cristo, la Iglesia fundada por Dios, y por otra vemos muchos elementos que no son de la Iglesia, que son lo contrario de ella y que están en su interior. Demos una imagen concreta que nos ayude a comprender esto: es como una enfermedad que se ha introducido en un cuerpo; tal enfermedad es como un cuerpo extraño, pero ese cuerpo extraño está en el interior. ¿Cómo reaccionan las células que se encuentran en presencia de esos cuerpos extraños? Es evidente: ¡intentan defenderse! Y resulta que ahí, peor aún, los órganos de control nos dicen: «Ustedes no tienen que defenderse». Hay que tragárselo todo y aceptarlo todo. Y desde hace 40 años, pronto 50, estamos en ese estado, pues hasta ahora no vemos un gran cambio.


Las propuestas recientes de Roma

Ustedes se han enterado de que ha habido una propuesta de Roma, propuesta que dice: «Estamos dispuestos a reconocerlos a ustedes». El problema es que sigue habiendo una condición. Esta condición ha podido variar un poco en su formulación, pero en el fondo sigue siendo la misma. Esta condición es: hay que aceptar el Concilio. Podría resumirse la situación actual diciendo: «Sí, ustedes pueden criticar el Concilio, pero con una condición: primero hay que aceptarlo». Y nosotros decimos: «¿Que se puede criticar después?»

Creo que este es un resumen honesto de la situación actual. No es difícil describirles a ustedes nuestra respuesta.

Evidentemente, las fórmulas son cada vez más interesantes y cada vez más próximas a lo que decimos nosotros. Actualmente, estamos llegando a un punto que manifiesta la profundidad del problema. En esa famosa propuesta, se nos dice: «Ustedes se comprometen a reconocer que en los puntos del Concilio que plantean dificultad, el único modo de comprenderlos es entenderlos a la luz de la Tradición continua y perpetua, o sea, a la luz del Magisterio precedente». La luz de la Tradición es el único modo con el que se pueden comprender los puntos dudosos. Van incluso más lejos: «Cualquier proposición e interpretación de estos textos dudosos, que se opusieran al Magisterio perpetuo y continuo de la Iglesia, debe rechazarse…». Es lo que nosotros hemos hecho siempre. Pero hay un diminuto inciso que añade: «…como dice el Nuevo Catecismo»; ahora bien, el Nuevo Catecismo repite lo que dice el Concilio.

Dicho de otro modo, sobre el principio no podemos estar sino de acuerdo. En cambio, la aplicación es completamente opuesta. Ellos pretenden que están aplicando el principio, diciendo: todo lo que se hizo en el Concilio es fiel a la Tradición y está en coherencia con ella, ya se trate del ecumenismo o de la libertad religiosa. Esto les muestra a ustedes la gravedad del problema. Hay un problema en algún lado. No puede ser de otro modo. El problema radica en la comprensión de algunas palabras, y por supuesto éstas son: «Tradición» y «Magisterio». El modo con que ellos comprenden estas palabras es subjetivo. Desde luego, la palabra «tradición» se puede comprender eventualmente en el sentido de «transmitir»: el acto de transmitir. Es una transmisión. Pero el modo habitual de comprender esta palabra versa sobre su contenido. ¿Qué es lo que se transmite? ¿Qué es lo que se transmite de generación en generación? La definición clásica de la Tradición es «lo que se ha creído siempre y en todas partes» (Conmonitorio de San Vicente de Lerins). «Lo que» designa aquí el objeto. Pero ahora es como si se pasara del objeto al sujeto, no fijándose sino en quién transmite.

Por lo cual, nos hablan de «tradición viva», por que el que transmite, cuando transmite, está vivo. Ahora bien, la vida se mueve y cambia. Los Papas cambian… y, por consiguiente, la tradición cambia, pero sigue siendo la tradición. Se trata de la misma tradición, pero que cambia. La Iglesia ha considerado también este sentido, pero de un modo completamente secundario. No se refiere a esto cuando habla de la Tradición, sino a lo que se denomina el depósito de la fe, el conjunto de verdades que Dios ha confiado a la Iglesia para que lo transmita de generación en generación, para que las almas se salven. Se trata del contenido. Por esta razón, con la definición de la infalibilidad en el concilio Vaticano I, la Iglesia enseña que el Espíritu Santo fue efectivamente prometido a San Pedro y a sus sucesores, es decir, a los Papas; pero no fue prometido de tal modo que, mediante una nueva revelación, los Papas enseñasen algo nuevo. Fue prometido para que, con la ayuda del Espíritu Santo, San Pedro y los Papas conserven santamente y transmitan fielmente algo que no cambia, esto es, el depósito revelado.


¿Dónde está el verdadero problema de la Iglesia?

Ahí estamos. Esto es lo que intentamos hacer; ya que efectivamente hay un gesto de Roma hacia nosotros, hay que reconocerlo, un gesto sorprendente después de las discusiones doctrinales en las que se comprobó que no estábamos de acuerdo. En efecto, se trata de una situación parecida a la de dos personas que se encuentran, discuten y llegan a la conclusión de que no están de acuerdo. ¿Entonces, qué estamos haciendo? Roma nos dice: ¡ustedes tienen que aceptar! Y nosotros respondemos: no podemos. Por lo cual, lo que decidimos hacer, además de responderles que no podemos, es decirles: ¿no podrían ustedes mirar las cosas de un modo un poco distinto? ¿no podrían ustedes intentar comprender que no es la Fraternidad la que constituye un problema? Hay efectivamente un problema en la Iglesia, pero no es la Fraternidad; nosotros no somos un problema sino porque les estamos diciendo a ustedes que hay un problema. Así que les pedimos que se ocupen del verdadero problema. Estamos dispuestos, y no deseamos sino una cosa: atacar precisamente el verdadero problema.

Ustedes se dan cuenta de que humanamente no hay mucha esperanza de que acepten cambiar su postura. ¿Tal vez los sinsabores de la Iglesia? El hecho de que actualmente se está manifestando de un modo mucho más claro el desastre y la infertilidad: ya no hay vocaciones. Es algo espantoso. Estaba viendo hace unos momentos el número de Hermanas de la Caridad, aquellas hermanas que estaban por todas partes en Francia: creo que ya no quedan en toda Francia sino 3 de entre 30 y 40 años; e igualmente 3 de entre 40 y 50 años; la mayor parte, es decir unas 200, se sitúan entre 70 y 80 años, o entre 80 y 90 años. Algunas ya tienen más de 100 años, y resulta que numéricamente son más que las que tienen 20, 30, 40 ó 50 años. Y si consideramos el conjunto de 20 a 50 años, tan sólo hay una más que las que tienen 100 o más años: 9 contra 8. ¡Las hermanas que en todas partes en el campo se ocupaban de todas las obras caritativas! Se acabó. Y este es un ejemplo entre miles. Veamos los sacerdotes, desde el punto de vista que se quiera: es una Iglesia que está muriendo y desapareciendo. Es algo que debería hacer reflexionar. Pensamos y esperamos que algunos empiezan a reflexionar, pero tenemos la impresión de que no basta. Por supuesto, hace falta una gracia. Hay que rezar.

¡Recen! Recen para que Dios libere realmente a la Iglesia y para que la Santísima Virgen haga algo. Ella es la que prometió que al fin triunfaría su Corazón Inmaculado, para sacar a la Iglesia de este desastre. Para nosotros, que estamos implicados en esta gran batalla por la Iglesia, hoy resulta un honor extraordinario poder ser miembros de esta Fraternidad. Por ello, le pedimos a la Santísima Virgen ser dignos miembros de esta Fraternidad. Vivamos según sus estatutos, fielmente. Observen ustedes el reglamento del seminario, como se les pide, de todo corazón, poniendo en ello la gran caridad que nos piden los Estatutos de la Fraternidad. Se la hemos de pedir a la Santísima Virgen, para que realmente, cada día, agrademos a Dios y nos santifiquemos, y mediante ello, podamos ganar almas para Dios, las almas que se nos confían, para la mayor gloria de Dios, y el honor de la Santísima Virgen y de la Iglesia

jueves, 15 de diciembre de 2011

Sacerdote o servidor o perro de satanas



Respuesta de un sacerdote italiano progresista a la tradición católica y atención no solo a la tradición, sino veladamente a la jerarquía católica y a los grupos supuestamente conservadores, entiéndase Opus Dei y otros...
Si la Iglesia se transforma en lo que desea este "sacerdote lunático" que desgraciadamente no es el único, sino que estos estan en Europa y américa, recordemos el caso de los "padres" D Alessio y su grupúsculo herético Angelleli y el "Cura Reales" en Mendoza, que por lo que se sigue ejerciendo tranquilamente su ministerio a pesar de haber aprobado como sacerdote públicamente el "matrimonio igualitario". En fin si esta es la "iglesia" del futuro, las puertas del infierno verdaderamente están muy cerca. Pero confiemos en la promesa del Señor, estos perros servidores de satanás, que solo son consagrados para servir mejor a su amo infernal, se pudran con el perro de satan en el infierno. Desde ya como dije en anterior post, de triunfar esta posición en la Iglesia, ahi no dudaría ya un instante en saber donde esta la verdad, por eso creo que Monseñlor Fellay esta pensando muy bien lo que hará, pues quien no nos asegura que este pequeño grupo de lunáticos pro "libertad" orgiásticos servidores de satanás no hagan de las suyas, siempre con al bandera de ese Concilio que para lo único que sirvió fue para poner a la Santa Madre Iglesia de rodillas, ya no frente a Dios, sino frente a sus enemigos, llámense masones liberales, comunistas ,socialistas, anarquistas, paganizantes, blasfemos, eucumenistas, herejes, ateos, gnósticos, deistas y toda esa canallada inmunda e impía. Bien harían los obispos, aunque no fueran tradicionalistas, de sacar a esas lacras, que son lobos disfrazados y que pervierten a los fieles con sus enseñanzas falsas y su libertad idolatrada como una diosa... Recordad a la Revolución Francesa, bajo la primera Republica, gobernada por el impío, ateo, masón Robespierre y sus secuaces, una ramera fue endiosada como la diosa razón" y llevada en procesión desde los altares de Notre Dame por todo París y a quienes osaban no rendirle culto, bueno murieron como mártires de Cristo Rey.
Cualquier "sacerdote" que opine lo que opina este del cual no se el nombre, solo dice un sacerdote italiano, merece el repudio no solo de los fieles católicos tradicionalistas, mal llamados lefrevrianos pues no son una secta y no todos pertenecen a la FSSPX, en fin deberían ser sacados de su ministerio. Al santo padre Pio, lo apartaron tantas veces de su ministerio y a este perro blasfemo como tantos otros se los deja seguir cacareando en sus homilías llenas de veneno satánico. Adoradores de ídolos, la libertad es puesta como si fuera Dios... Transcribo con asco las palabra de este perro que es "sacerdote" de la nueva "iglesia" Dios nos libre de estos perros de satanás. estos sacerdotes, son los que nos llevan a según sus palabras radicalizarlos en realidad es un juego de palabras pues los herejes, radicales y cismáticos son ellos y no la Tradición. JL Ventrice.

No entiendo por qué la Iglesia Católica es casi obligado a transigir para llegar a aquellos que se han rebelado contra la apertura del Concilio Vaticano II. Me pregunto si, a pesar de todo, los documentos del Consejo fueron en su mayor parte en el cajón cerrado, no se han aplicado en la vida pastoral de las comunidades cristianas en general, lo que sucederá cuando la Iglesia se renueve radicalmente? Entonces no sólo a los lefebvrianos, sino también a los católicos o seguidores de Pontifex.roma protesta Messainlatino.it dando un portazo! Lo que todos se van! Hacer que sus conventículos! A quién le importa!
Ya la jerarquía de la iglesia está cerrada a la humanidad, imaginar en qué condición se si hay otros idiotas, los lunáticos super-fundamentalistas, ciegos y mudos!
La Iglesia ya sufre por el cierre de muchos en manos de los movimientos eclesiales que se combinan todos los colores, y que los muertos están arrastrando en la pista!
BASTA!
¡Que el Espíritu Santo barrer toda la basura, desbloquear las cadenas de su iglesia y su rostro fuera de la cárcel!
La Iglesia está perdiendo credibilidad en todas partes, las personas se están alejando : sería una locura ceder en los valores humanos que los fundamentalistas les gustaría intercambiar con las cenizas de un pasado ya no existe?
BASTA!
libre de la Iglesia de Cristo por los necrófilos!
lefebvristas, o se convierte al evangelio radical de Cristo, o quedarse donde está, en el cementerio!
Y tú también, cuatro idiotas que disparar mierda todo el día en sus sitios, tienen el valor de elegir: o bien dejar de deshonrar a la Iglesia (véase Pontifex.roma) o para detenerlo (ver Messainlatino.it) o se van fuera, engañando a aquellos que quieren.
La Iglesia ya no puede postergar: el despegue de su peso muerto, ya no se aferra a los restos del avión, se derriten las velas, y frente al mar de la libertad.
algo que sería suficiente del Concilio Vaticano II para recuperar el aliento. Yo no digo mucho, por lo menos algo. Tenemos el coraje de sacar lo mejor de un consejo que ha sido silenciado por la jerarquía siempre en busca de un compromiso. ¿Quién está ahí están, y el otro la libertad de salir. De repente, la Iglesia de despegar!

de información privilegiada del Vaticano
12/12/2011

lunes, 12 de diciembre de 2011

Preambulo Doctrinal, se aceptara , no se aceptara ...



Sant Michael ora pro nobis
12.XII.2011

Las noticias sobre el preámbulo Doctrinal que Roma ofreció a la FSSPX, parecen no ser muy buenas en relación a la regularización canónica de la Fraternidad.
Monseñor Feilla en su Homilía de la Inmaculada Concepción del 8 de Diciembre en el Seminario de Econe Suiza, ha dejado trascender que la Fraternidad no aceptara ningún acuerdo con la Santa Sede, si esto implica reconocer el Concilio Vaticano II, para después poder tratar los temas espinosos, o que se podrían llegar a reformar a futuro. La FSSPX, se advierte en la Homilía de Monseñor Feilla no estaría dispuesta de ningún modo a aceptar el Concilio Vaticano II, como Concilio Dogmático, para la Tradición es un Concilio Pastoral y por ende todas las falsas interpretaciones que los progresistas han sacado de el, son una ruptura con la tradición de la Iglesia. Para la tradición Católica no existe ninguna posibilidad de aceptar la hermenéutica de la continuidad pues el Concilio a los ojos de la Tradición ha roto con dicha continuidad de la tradición apostólica.
La respuesta de la Fraternidad de San Pío X a la propuesta de la Santa Sede, entregado a su superior general, Monseñor Bernard Fellay, que se espera en los próximos días, da señales que no parecen anunciar una respuesta positiva a la aceptación de la "preámbulo doctrinal ", elaborado por el Vaticano.
Como puede verse, no hay nada esencialmente nuevo, desde el momento de la entrevista concedida por Fellay a DICI el 28 de noviembre. Pero lo mas probable es que el preámbulo sea rechazado, si la condición es reconocer el Concilio Vaticano II.
Se sabe también que dentro de la FSSPX hay muchos sacerdotes y fieles, que no aceptan la union con Roma, si esta va acompañada de cualquier concesión al espíritu del Vaticano II, que para ellos ha roto definitivamente con la tradición y enseñanzas de la Iglesia. a demás de ser el directo responsable de todos los males, abusos litúrgicos y falta de vocaciones que la Iglesia pos conciliar ha tenido después del Concilio Vaticano II.
Es mi humilde opinión como simple seglar, que por un lado la tradición perderá una gran oportunidad de poder entrar a debatir dentro de la Iglesia, aclaro la FSSPX, siempre se considero parte de la Iglesia, pero hay un grave problema que no podrá saltear sin realmente ya y definitivamente llegar al cisma definitivo y este llegara cuando deban por necesidad nombrar nuevos obispos, sin la autorización del Romano Pontífice, esto llevaría nuevamente a la excomunión y por ende a la declaración de cismática a la FSSPX, a todos sus sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles… a demás de poder tambien excomulgar a todos quienes participen en la Misa Tradicional que rezen las sacerdotes de la Fraternidad.
Pues seguramente se alegara, que los fieles que desean rezar el santo sacrificio de la Misa, lo pueden hacer libremente a partir del Motu Propio Summorum Pontificorum. También los que participamos de la Misa Tridentina, sabemos bien de las trabas y dimes y diretes que al mayoría de los obispos, sacerdotes y religiosos han puesto a la liberación de la Misa Tridentina.
Pienso humildemente que esta oportunidad de ser rechazada tajantemente, no solo traerá consecuencias a la FSSPX, sino a toda la lucha que muchos seglares venimos llevando acabo por la restauración del Rito tridentino, se que las objeciones doctrinales van mas allá de la forma de rezar la Santa Misa, hay cuestiones mucho mas profundas que el Rito Litúrgico en si mismo.
Comprendo plenamente la posición tradicionalista, pero también comprendo que el Papa esta muy solo en esta lucha por la restauración de la Santa Misa de Siempre por supuesto, según la optica del Vaticano, en pie de igualdad al Novas Ordus Misale... A demás de aceptando el nefasto ecumenismo y otras cosas del modernismo-progresismo que tanto daño le hicieron y le hacen a nuestra santa madre Iglesia.
Quizás para los fieles de la FSSPX, sea fácil decir que no seguir en su postura y hasta romper definitivamente con Roma como lo hicieran hace ya mucho tiempo los llamados viejos católicos, un pequeño grupo que definitivamente al no aceptar la doctrina de infalibilidad Papa entre otros aspectos del Concilio Vaticano I, se ha separado definitivamente de Roma.
Pero para muchos católicos, como yo un simple seglar, formado después del Concilio Vaticano II, que ama la Tradición y la Misa de Siempre, pero que le es imposible concebir dicha tradición separada de Roma y de Pedro… Pues como dijo Nuestro Señor Tu eres Pedro y sobre esta Piedra edificare mi Iglesia… Y como me dijo un gran amigo… Si Pedro se equivoca y yo lo sigo, se que estoy siguiendo la orden de Cristo y por lo tanto estoy en el camino de la salvación. Ahora bien, como tradicionalista creo que Monseñor Lefrevre tenia razón, pero si en los misteriosos designios de Dios, el esta equivocado y sigo a un falso profeta, estoy seguro en el camino de la perdición.
Y como reza la tradición dentro de la Iglesia esta la salvación fuera de la Iglesia no… a pesar de lo que se diga en el Concilio Vaticano II… Entonces como católico se me plantea un grave dilema… ¿A quien sigo a la FSSPX defensora de la Tradición pero que no obedece al Papa, aunque reza por el y me consta, o al Papa a pesar que no comparto algunas de las consecuencias nefastas del Concilio Vaticano II, como el ecumenismo, la mundanizacion de la Iglesia, el Antropocentrismo creciente. etc.
En fin también esta el temor y si gana una posición dentro de la Iglesia, como la que defienden los cismáticos sacerdotes austriacos y otros, donde instan directamente a la desobediencia al Papa.
O si tras nuestro amado Benedicto XVI, llega al Trono de Pedro un Papa que acepte las propuestas de estos cismáticos modernistas… A donde vamos… Verdaramente reina la confusión en mi alma, como simple fiel… ¿Quién tiene la razón? ¿Dónde esta la verdad? ¿tengo que aceptar la Misa Nueva con todos los abusos litúrgicos que existen? Esos abusos serán proclamados verdades de fe, dogmas de la Iglesia porvenir…???
Verdaderamente me queda y creo que muchos de nos desde nuestras diferentes posturas, siempre defendiendo a la tradición bimilenaria de la Iglesia, nos queda abandonarnos a la Divina Providencia, rezar para que se haga la Divina voluntad de Dios, rezar para que el Espiritu Santo, ilumine a toda la Iglesia de sana Doctrina y encontremos un camino, para salir de esta gran tempestad que azota a nuestra Santa Madre Iglesia, dentro de un mundo decadente, paganizante y francamente apostata, hostil a toda la cristiandad. José Luis Ventrice.
Rezo sinceramente para que la FSSPX entre en comunión plena con Roma, se le den estatutos especiales que preserven la sana Doctrina Tradicional y que así se pueda ir discutiendo no una sino mil veces todos los puntos oscuros y falsas interpretaciones que se han dado después del Concilio Vaticano II. Yo como un simple seglar no soy quien para decir si el Concilio fue bueno o es malo, lo que veo son los frutos y ellos para mi no son nada buenos.

domingo, 11 de diciembre de 2011

252 Cardenales y Obispos han rezado o rezan la Misa Tridentina

252 Cardenales y Obispos
Relación de Cardenales y Obispos que han oficiado o asistido a actos litúrgicos con la Forma Extraordinaria del Rito Romano, tras la entrada en vigor del motu proprio Summorum Pontificum.

ALEMANIA: Cardenal Brandmüller (Presidente Emérito del Pontificio Consejo de Ciencias Históricas). Obispos Dick (Obispo Auxiliar Emérito de Colonia), Hanke (Obispo de Eichsttät), Laun (Obispo Auxiliar de Salzsburgo), Mixa (Obispo de Augsburgo), Ostermann (Obispo Auxiliar Emérito de Münster) y Overbeck (Obispo de Essen).

ARGENTINA: Obispos Baseotto (Obispo Emérito Castrense de Argentina), Laise (Obispo Emérito de San Luis), y Sánchez Sorondo (Canciller de la Pontificia Academia de Ciencias).

AUSTRALIA: Cardenal Pell (Arzobispo de Sidney). Arzobispos Coleridge (Arzobispo de Camberra), Hart (Arzobispo de Melbourne), e Hickey (Arzobispo de Perth). Obispos Elliot (Obispo Auxiliar de Melbourne), Grech (Obispo de Sandhurst, +2010), Jarret (Obispo de Lismore), Porteus (Obispo Auxiliar de Sidney) y Prowse (Obispo de Sale).

AUSTRIA: Cardenal Stickler (Archivero Emérito de la Santa Sede, +2007).

BÉLGICA: Arzobispo Leonard (Arzobispo de Bruselas y Primado de Bélgica). Obispo Harpigny (Obispo de Tournai).

BENIN: Obispo N´Koue (Obispo de Natitingou).

BRASIL: Arzobispos Pena (Arzobispo de Niterói), Taveira Correa (Arzobispo de Belem do Pará) y Tempesta (Arzobispo de Río de Janeiro). Obispos Areas Rifán (Obispo de la Administración Apostólica San Juan Marían Vianney), Bergamin (Obispo de Nova Iguaçu), Canindé Palhano (Obispo de Senhor do Bomfim), Da Silva (Obispo Auxiliar Emérito de Fortaleza), Fontes de Matos (Obispo de Palmira dos Indios), Guimaraes (Obispo de Garanhuns), Lopes de Faria (Obispo Emérito de Diamantina,+2009), Paixao (Obispo Auxiliar de Salvador-Bahía), Pestana Filho (Obispo Emérito de Anápolis,+2011), Romer (Obispo Auxiliar Emérito de Río de Janeiro), Silva Matthes (Obispo Emérito de Franca), Sivieri (Obispo de Propriá-Sergipe), Soares da Costa (Obispo Auxiliar de Aracaju), y Stringhini (Obispo de Franca).

CANADÁ: Arzobispos Roussin (Arzobispo de Vancouver, Emérito en 2009), Miller (Arzobispo de Vancouver), Prendergast (Arzobispo de Ottawa). Obispos Blais (Obispo Auxiliar de Quebec), y Lemay (Obispo Auxiliar de Quebec).

CHILE: Cardenal Medina Estévez (Prefecto Emérito del Culto Divino). Arzobispo Piñera Carvallo (Arzobispo Emérito de La Serena). Obispo González Errázuriz (Obispo de San Bernardo).

CHINA: Cardenal Zen (Arzobispo Emérito de Hong-Kong).

COLOMBIA: Cardenal Castrillón Hoyos (Presidente Emérito de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei).

CROACIA: Obispo Pozaic (Obispo Auxiliar de Zagreb).

DINAMARCA: Obispo Kozon (Obispo de Copenhagen).

ESLOVAQUIA: Arzobispo Bezák (Arzobispo de Trnava).

ESLOVENIA: Cardenal Rodé (Prefecto para la Vida Consagrada).

ESPAÑA: Cardenales Cañizares Llovera (Prefecto para el Culto Divino), Martínez Sistach (Arzobispo de Barcelona), Herranz Casado (Presidente Emérito del Consejo de Textos Legislativos), y Navarrete Cortés (Rector Emérito de la Universidad Gregoriana, +2010). Arzobispo Ureña Pastor (Arzobispo de Zaragoza). Obispos: Fernández González (Obispo de Córdoba), Iceta Gavicagogeascoa (Obispo de Bilbao), Yanguas Sanz (Obispo de Cuenca).

ESTADOS UNIDOS: Cardenales Baum (Penitenciario Mayor Emérito), Burke (Prefecto de la Signatura Apostólica), Egan (Arzobipo Emérito de Nueva York), Foley (Gran Maestre de la Orden del Santo Sepulcro), George (Arzobispo de Chicago), Levada (Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe), O' Malley (Arzobispo de Boston). Arzobispos Brunett (Arzobispo de Seattle), Carlson (Arzobispo de Saint Louis), Di Noia (Secretario para el Culto Divino), Hugues (Arzobispo Emérito de Nueva Orleans), Kevin (Arzobispo Emérito de Southwark), Myers (Arzobispo de Newark), Nienstedt (Arzobispo de Sain Paul y Minneapolis), Pilarczyk (Arzobispo Emérito de Cicinnati), Vigneron (Arzobispo de Detroit) y Wenski (Arzobispo de Miami) Obispos Backer (Obispo de Birmingham), Boyea (Obispo de Lansing), Bevard (Obispo de Saint Thomas), Blair (Obispo de Toledo, Ohio), Bruskewitz (Obispo de Lincoln), Burbidge (Obispo de Raleigh), Callahan (Obispo de LaCrosse), Conley (Obispo Auxiliar de Denver), Cordileone (Obispo de Oakland), Corrada (Obispo de Tyler), D´Arcy (Obispo de Fort Wayne-South Bend), Daniels (Obispo de Grand Falls), Dewane (Obispo de Venice), Di Lorenzo (Obispo de Richmond), DiMarzio (Obispo de Brooklynn), Doran (Obispo de Rockford), Etienne (Obispo de Cheyenne), Farrell (Obispo de Dallas), Finn (Obispo de Kansas City), Foley (Obispo Emérito de Birmingham), García (Obispo de Monterey), Hermann (Obispo Auxiliar de Saint Louis), Hurley (Obispo de Grand Rapids), Keleher (Obispo Emérito de Kansas City), Kicanas (Obispo de Tucson), Madera Uribe (Obispo Emérito de Fresno), Matano (Obispo de Burlington), McFadden (Obispo de Harrisburg), McManus (Obispo de Worcester), Morlino (Obispo de Madison), Murphy (Obispo de Rockville Centre), Nevares (Obispo Auxiliar de Phoenix), Olmsted (Obispo de Phoenix), Perry (Obispo Auxiliar de Chicago), Provost (Obispo de Lake Charles), Reiss (Obispo Auxiliar de Detroit), Rhoades (Obispo de Harrisburg), Ricken (Obispo de Green Bay), Sample (Obispo de Marquette), Serratelli (Obispo de Paterson), Silva (Obispo de Honolulu), Slattery (Obispo de Tulsa), Timlin (Obispo Emérito de Scranton), Tobin (Obispo de Providence), Waltersheid (Obispo Auxiliar de Pittsburg), y Van Johnston (Obispo de Springfield, Missouri).

FILIPINAS: Arzobispo Lagdameo (Arzobispo de Jaro). Obispos Escaler (Obispo Emérito de Ipil), De Gregorio (Administrador de la Prelatura de Batanes), Hobayan (Obispo Emérito de Cazarman), y Tobias (Obispo de Novaliches).

FRANCIA: Cardenales Barbarin (Arzobispo de Lyon), Ricard (Arzobispo de Burdeos), y Ving-Trois (Arzobispo de París y Presidente de la Conferencia Episcopal Francesa). Arzobispos Bacqué (Nuncio en Holanda), D´Ornellas (Arzobispo de Rennes), Le Gall (Arzobispo de Toulouse), Madec (Arzobispo Emérito de Toulon), Maillard (Arzobispo de Bourges), y Thomazeau (Arzobispo de Montpellier). Obispos Aillet (Obispo de Bayona), Aumonier (Obispo de Versalles), Bagnard (Obispo de Belley-Ars), Batut (Obispo Auxiliar de Lyon), Boivineau (Obispo de Annecy), Brouwet (Obispo Auxiliar de Nanterre), Centène (Obispo de Vannes), De Dinechin (Obispo Auxiliar de París), Delmas (Obispo de Angers), Dubost (Obispo de Evry), Dufour (Obispo de Limoges), Fikart (Obispo Auxiliar Emérito de París), Fort (Obispo de Orleans), Fréchard (Obispo Emérito de Auch), Gaidon (Obispo Emérito de Cahors, + 2011), Guillaume (Obispo Emérito de Saint-Dié), Kalist (Obispo de Limoges), Kratz (Obispo Auxiliar de Estrasburgo), Lebrun (Obispo de Saint-Etienne), Mathieu (Obispo de Saint-Dié), Pansard (Obispo de Chartres), Rey (Obispo de Frejus-Toulon), Riocreux (Obispo de Pontoise), Scherrer (Obispo de Laval), Séguy (Obispo Emérito de Autun), y Wintzer (Obispo Auxiliar de Poitiers).

GABÓN: Arzobispo Mvé Engone (Arzobispo de Libreville). Obispo Madega (Obispo de Port-Gentil).

HAITÍ: Arzobispo Gayot (Arzobispo Emérito de Cap-Haitien, +2010).

HUNGRÍA: Obispos Farhat (Nuncio en Austria), y Varga Lajos (Obispo Auxiliar de Vác).

ITALIA: Cardenales Antonelli (Arzobispo de Florencia, emérito en 2008), Bagnasco (Arzobispo de Génova), Bartolucci (Maestro de Capilla Emérito de la Capilla Sixtina), Caffarra (Arzobispo de Bolonia), De Paolis (Prefecto de Asuntos Económicos), Piovanelli (Arzobispo Emérito de Florencia), Poggi (Bibliotecario Emérito de la Santa Sede, +2010), Scola (Arzobispo de Venecia). Arzobispos Accerbi (Prelado de la Orden de Malta), Appignanesi (Arzobispo Emérito de Potenza), Bassetti (Arzobispo de Perugia), Berloco (Nuncio Apostólico de Su Santidad en Bélgica), Betori (Arzobispo de Florencia), Boccardo (Arzobispo de Spoleto-Norcia), Brugnaro (Arzobispo de Camerino-San Severino), De Magistris (Penitenciario Mayor Emérito), y Molinari (Arzobispo de L´Aquila). Obispos Ambrosio (Obispo de Piacenza), Cancian (Obispo de Città di Castello), Fisichella (Presidente de la Academia Pontificia para la Vida), Giovanetti (Obispo de Fiesole), Giusti (Obispo de Livorno), Lambiasi (Obispo de Rimini), Miglio (Obispo de Ivrea), Mistrorigo (Obispo Emérito de Treviso), Oliveri (Obispo de Albenga-Imperia), Rabitti (Obispo de Ferrara), Ravignani (Obispo Emérito de Trieste), Reali (Obispo de Porto-Santa Rufina), Scanavino (Obispo de Orvieto), y Tardelli (Obispo de San Miniato).

IRLANDA: Arzobispo Martin (Arzobispo de Dublin). Obispos Magee (Obispo de Cobh), y Moriarty (Obispo Emérito de Kildare y Leighlin).

KAZAJSTAN: Obispo Schneider (Obispo Auxiliar de Astana).

LIECHTENSTEIN: Arzobispo Haas (Arzobispo de Vaduz).

LITUANIA: Obispo Bartulis (Obispo de Siauliai).

MÉXICO: Arzobispo Suárez Inda (Arzobispo de Morelia).

MONACO: Arzobispo Barsi (Arzobispo de Mónaco).

NIGERIA: Cardenal Arinze (Prefecto Emérito de la Congregación para el Culto Divino). Obispos Ochiagha (Obispo Emérito de Orlu), y Tochukwu Ukwuoma (Obispo de Orlu).

NUEVA ZELANDA: Obispo Meeking (Obispo Emérito de Christchurch).

PAISES BAJOS: Obispo Pont (Obispo de Haarlem-Amsterdam).

PARAGUAY: Obispo Livieres (Obispo de Ciudad del Este).

POLONIA: Cardenal Nycz (Arzobispo de Varsovia). Arzobispos Golebiewski (Arzobispo de Wroclaw), y Zscysinski (Arzobispo de Lublin). Obispos Balcerek (Obispo Auxiliar de Pozna), Depo (Obispo de Zamosc-Lubaczow), Dziuba (Obispo de Lowicz), Gorny (Obispo de Rzeszów), Malysiak (Obispo Auxiliar Emérito de Cracovia), Mizinski (Obispo Auxiliar de Lublin), Pieronek (Obispo Auxiliar Emérito de Sosnowieck), y Szkodon (Obispo Auxiliar de Cracovia).

PUERTO RICO: Obispo Torres Oliveira (Obispo Emérito de Ponce).

REINO UNIDO: Cardenal O´Brien (Arzobispo de Edimburgo y Primado de Escocia). Arzobispos Conti (Arzobispo de Glasgow), Kevin (Arzobispo Emérito de Southwark), y Longley (Arzobispo de Birmingham). Obispos Arnold (Obispo Auxiliar de Westminser, Londres), Doyle (Obispo de Northampton), Gilbert (Obispo de Aberdeen), Hopes (Obispo Auxiliar de Westminster, Londres), Kenney (Obispo Auxiliar de Birmingham), McGough (Obispo Auxiliar de Birmingham), McMahon (Obispo de Nottigham), Moran (Obispo de Aberdeen), Sherrington (Obispo Auxiliar de Westminster), Stack (Obispo Auxiliar de Westminster, Londres) y Williams (Obispo Auxiliar de Liverpool).

REPÚBLICA CHECA: Obispo Baxant (Obispo de Litomerice).

RUSIA: Arzobispo Pezzi (Arzobispo de la Diócesis de María Madre de Dios).

SRI LANKA: Cardenal Ranjith (Arzobispo de Colombo).

SUIZA: Obispos Farine (Obispo Auxiliar de Lausana), Genoud (Obispo de Lausana y Friburgo, +2010), Huonder (Obispo de Chur), y Perisset (Nuncio en Alemania).

+ los obispos de la FSSPX: De Galarreta, Fellay, Tisier de Mallerais y Williamson

Este sábado 17 de diciembre son beatificados en Madrid 23 mártires de 1936


Este sábado 17 de diciembre son beatificados en Madrid 23 mártires de 1936

!Viva Cristo Rey y Maria Reina! Ejemplos a seguir por la Santa Madre Iglesia y la Restauración de la Tradición. Pidamos a todos estos mártires por la purificación de la Santa Madre Iglesia y por toda la cristiandad en estos momentos de crisis. JL Ventrice

Escrito por Ecclesia Digital
domingo, 11 de diciembre de 2011
La gran mayoría de ellos fueron asesinados muy jóvenes y todos, excepto un laico, pertenecían a la Congregación de los Oblatos Misioneros de María Inmaculada

Este sábado 17 de diciembre, a las 12 horas, la catedral de la Almudena de Madrid acoge la celebración de beatificación de 23 mártires de 1936. Son los llamados Mártires Oblatos de Pozuelo. Tan solo uno de los 23 nuevos beatos no era religioso de la Congregación de los Oblatos de María Inmaculada. La celebración será presida por el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, que representará al Papa Benedicto XVI. Concelebrarán el cardenal Antonio María Rouco, arzobispo de Madrid y presidente de la CEE, y otros obispos y sacerdotes.



1.011 mártires de este periodo ya en los altares



Con la beatificación el próximo sábado 17 de diciembre de 2011 de 23 mártires (5 sacerdotes religiosos, 1 diácono, 3 subdiáconos, 4 religiosos de votos perpetuos, 9 religiosos de votos temporales y 1 laico), el número de mártires de este período histórico (1931-1939) que están ya en los altares es de 1.001, incluidos los once mártires ya canonizados.

Las primeras beatificaciones tuvieron lugar el 29 de marzo de 1987 cuando Juan Pablo II beatificó en Roma a las tres mártires carmelitas descalzas de Guadalajara (Sor Mª Pilar, Sor Mª Angeles y Sor Teresa del Niño Jesús).

De los 1.001 mártires españoles ya glorificados (incluidos los de 17 de diciembre de 2011), 6 son obispos, 75 sacerdotes seculares o diocesanos, 864 religiosos, 1 diácono y 1 subdiácono seculares y 54 seglares, incluido un seminarista. La celebración de beatificaciones más numerosas tuvo lugar el 8 de octubre de 2007 en Roma con la beatificación de 498 mártires: 2 obispos, 24 sacerdotes diocesanos, 1 diácono y 1 subdiácono, 8 seglares (Uno era seminarista) y 462 religiosos (98 agustinos, 62 dominicos, 59 salesianos, 58 hermanos de La Salle, 47 maristas, 31 carmelitas descalzos, 29 franciscanos, 23 adoratrices 16 carmelitas descalzas, 9 dominicas, 9 trinitarios, 4 carmelitas misioneras, 4 misioneros de los Sagrados Corazones, 3 misioneras Hijas del Corazón de María, 2 franciscanas Hijas de la Misericordia, 1 dominica contemplativa, 1 carmelita de la caridad, 1 trinitaria de clausura y 1 carmelita de la presentación).

Los once santos son Nueve hermanos de la Salle y un padre pasionista, asesinados en Turón (Asturias) el 9 de octubre de 1934, entre los que se halla el hermano Marciano José, de El Pedregal (Filomeno López López) y San Pedro Poveda Castroverde, fundador de la Institución Teresiana y sacerdote, martirizado en Madrid el 28 de julio de 1936. Poveda fue canonizado en Madrid por Juan Pablo II el 4 de mayo de 2003 y los otros diez santos mártires, en Roma, también por Juan Pablo II, el 21 de noviembre de 1999.



La causa de los mártires de Pozuelo



A causa de su fama de martirio, se instituyó la investigación diocesana en la curia arzobispal de Madrid el 11 de mayo de 1999. Al mismo tiempo, en noviembre del mismo año, se instituyó la investigación diocesana rogatoria ante la curia arzobispal de Barcelona y se abrió la fase apostólica o romana. La Congregación vaticana para las Causas de los Santos reconoció la validez de ambas investigaciones el 16 de junio del 2000. Preparada la positio, conforme a las normas vigentes, se discutió si de verdad habían sufrido martirio. El 23 de junio de 2010 tuvo lugar, con resultado positivo, el congreso de consultores teólogos.

La congregación de cardenales y obispos en la sesión ordinaria del 11 de enero de 2011 confirmaron que la muerte de estos 23 Siervos de Dios había sido un verdadero martirio sufrido por amor a Cristo y fidelidad a su Iglesia. El 2 de abril de 2011 el Santo Padre Benedicto XVI proclamó el decreto de martirio.

El 17 de diciembre de 2011, con ocasión de los 150 años de la muerte de San Eugenio de Mazenod, fundador de los Misioneros Oblatos y 200 años de su ordenación sacerdotal, la Iglesia los presentará a todos los fieles como auténticos mártires cristianos, mediante la ceremonia de beatificación, que tendrá lugar en la catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid.

De este modo los Misioneros Oblatos ven cumplido un sueño que acariciaban: poder subrayar en el 150º aniversario de la muerte de su Fundador, San Eugenio de Mazenod, así como los 200 años de su ordenación sacerdotal, mediante un evento de relieve para recordar que el camino emprendido por San Eugenio y sus primeros compañeros, hace ahora 195 años, es también hoy un camino de santidad, como lo demuestran otras 12 Causas más llegadas a Roma y algunas que se hallan aún en la etapa diocesana.



Estos 23 nuevos beatos mártires



Estos son los 22 religiosos oblatos y un laico que son beatificados este sábado 17 de diciembre en la catedral de la Almudena de Madrid: Juan Antonio Pérez Mayo, Manuel Gutiérrez Martín, Cecilio Vega Domínguez, Juan Pedro Cotillo Fernández, Pascual Aláez Medina, Francisco Polvorinos Gómez, Justo González Lorente, Cándido Castán San José (laico), José Vega Riaño, Serviliano Riaño Herrero, Francisco Esteban Lacal, Vicente Blanco Guadilla, Gregorio Escobar García, Juan José Caballero Rodríguez, Publio Rodríguez Moslares, Justo Gil Pardo, Ángel Francisco Bocos Hernández, Marcelino Sánchez Fernández, José Guerra Andrés, Daniel Gómez Lucas, Justo Fernández González, Clemente Rodríguez Tejerina y Eleuterio Prado Villarroel.

Los ocho primeros fueron martirizados en Madrid el 24 de julio de 1936. El mayor de ellos, el laico, casado y padre de dos hijos Cándido Castán, tenía 42 años y el menor, Pascual Aláez, 19. Las edades de los otros seis oscilaban entre los 29 y los 21 años.

El 7 de noviembre fue fusilado en Paracuellos de Jarama, José Vega, sacerdote y formador del Seminario, de 31 años, y ese mismo día en Soto de Aldovea fue fusilado Serviliano Riaño, profeso temporal, 20 años.

Veinte días después llegó el turno de la muerte a otros trece religiosos Oblatos. El procedimiento fue el mismo para todos. No hubo acusación, no hubo juicio, no hubo defensa, no hubo explicaciones Solo se sabe que el 28 de noviembre de 1936 fueron sacados de la cárcel, conducidos a Paracuellos de Jarama y allí ejecutados. El mayor de ellos, Vicente Blanco, superior del seminario, tenía 54 años y el más joven, Clemente Rodríguez, profeso temporal, 18. El resto de las edades iban desde los 5 a los 20 años.

Todos ellos murieron haciendo profesión de fe y perdonando a sus verdugos. De los 22 Oblatos que, a pesar de las torturas psicológicas durante el cruel cautiverio, ninguno apostató, ni decayó en la fe, ni lamentó haber abrazado la vocación religiosa.



¿Quiénes son los misioneros oblatos?



Es una congregación misionera e internacional, fundada en Aix de Provenza (Francia) en 1816. Su fin específico es la evangelización de los pobres, con dedicación y amor preferencial hacia los más abandonados. Actualmente tiene más de 4.000 miembros que ejercen su ministerio de 68 países en los cinco continentes. Las misiones más recientes se encuentran en Colombia, Venezuela, Cuba, Angola, Guinea-Bissau, Ucrania, Bielorrusia, Turkmenistan, Vietnam y China continental. Cuentan en sus filas con un cardenal, 44 arzobispos y obispos, 3064 sacerdotes, 369 hermanos, religiosos consagrados no sacerdotes, y unos 800 jóvenes oblatos en primera formación.

El carisma de San Eugenio no se limita al ámbito de esos 4.000 Oblatos. La “familia oblata” es mucho más amplia. Hay unos 40 Institutos fundados por Oblatos o estrechamente relacionados con ellos. A esos hay que sumar varios miles de laicos “asociados” al carisma y a la misión de la Congregación.



Mártires todavía no en los altares



El número de víctimas martirizadas en aquellos años, según el estudio de investigación histórica de Antonio Montero, publicado en 1960 ascendía a 6.832, de los cuales 4.184 pertenecen al clero secular, 12 son obispos, 1 administrador apostólico y varios seminaristas; 2.365 son religiosos y 238 son religiosas

A tenor de la continuación sobre estos estudios, realizados a propósito de la preparación del catálogo de los mártires cristianos del siglo XX, pedida por el Papa Juan Pablo II, en el marco del Gran Jubileo del Año 2000, el historiador Vicente Cárcel Ortí, habla de diez mil mártires españoles asesinados en el citado período. Los datos se desglosan así: doce obispos, un administrador apostólico, cerca de siete mil sacerdotes, religiosos y religiosas, y en torno a tres mil seglares, la mayoría de ellos pertenecientes a la Acción Católica.

En Roma, en la Congregación para las Causas de los Santos ya hace cuatro años estaba entregada la ponencia de 48 Causas, con 863 mártires. Está en fase de estudio. Estas Causas en sus fases diocesanas se incoaron en 1950, 1960 y 1969.

Otras 50 Causas están todavía en fase diocesana o recién entregadas la correspondiente Congregación vaticana. Al no ser finalizada la ponencia, no se puede precisar el número de mártires para quienes se postula su beatificación.

Hay también un tercer grupo, el más numerosos, constituidos por aquellos mártires o mejor «testigos de la fe» de aquellos años, cuya Causa todavía no se ha iniciado. En algunas diócesis y Congregaciones se están dando los pasos previos para su apertura. Por su parte, la Oficina para las Causas de los Santos de la CEE ha abierto la base de datos «Testigos de la Fe» para tener constancia de ellos.