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miércoles, 1 de enero de 2014

1 de Enero de 2014 Santa Maria Madre de Dios

BAJO TU AMPARO

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies nuestras súplicas en las necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita. Amén.

Santa Maria Reina ruega por nosotros.

Para meditar a fin de año o comienzos de este


LECTURA DEL LIBRO DEL ECLESIASTÉS 3, 1-9
Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo:
Su tiempo el nacer,
y su tiempo el morir;
su tiempo el plantar,
y su tiempo el arrancar lo plantado.
Su tiempo el matar,
y su tiempo el sanar;
su tiempo el destruir,
y su tiempo el edificar.
Su tiempo el llorar,
y su tiempo el reír;
su tiempo el lamentarse,
y su tiempo el danzar.
Su tiempo el lanzar piedras,
y su tiempo el recogerlas;
su tiempo el abrazarse,
y su tiempo el separarse.
Su tiempo el buscar,
y su tiempo el perder;
su tiempo el guardar,
y su tiempo el tirar.
Su tiempo el rasgar,
y su tiempo el coser;
su tiempo el callar,
y su tiempo el hablar.
Su tiempo el amar,
y su tiempo el odiar;
su tiempo la guerra,
y su tiempo la paz.
¿Qué gana el que trabaja con fatiga? 

PUNTOS PARA LA MEDITACIÓN
1).-Termina un año más de tu existencia. Dios te ha dado la vida, condicionada por dos coordenadas de las que nadie se puede evadir: tiempo y espacio. Tu vida, tu hoy, tu presente, el lugar donde vives, con las circunstancias sociales, económicas, familiares y laborales, con tu vida de relación… es el lugar y el tiempo que Dios ha querido para ti, para que realices aquello para lo que te ha creado: conocerlo, amarlo y servirlo.
No tienes otro tiempo, no tiene otro espacio… es este, hoy, ahora. El pasado se fue, el futuro no sabes si lo tendrás, solo tienes el hoy… No sabes si vas a durar veinte años más o si mañana ya no abrirás los ojos. “CARPE DIEM”. ¡Aprovéchalo! ¡No dejes pasar la oportunidad que Dios te brinda para conocerlo, amarlo y servirlo!
Dios te ha dado la vida para aprovecharla, para ponerte de su parte o para rechazarlo, para escogerlo a él o hacer tu vida a tu manera, para ser santo o para condenarte para siempre.
Para el cristiano el tiempo es más que oro: en él se juega nuestra felicidad, nuestra eternidad.
2).-Fin de año: corazón agradecido. Un año lleno de gracias espirituales y materiales. Piensa en ellas, en las veces que has participado en los sacramentos, especialmente en la Eucaristía y en la Penitencia, en todas las veces que el Señor te ha dado fuerza para superar las tentaciones, también los sufrimientos, la enfermedad, los problemas… Por todos los momentos de oración, de intimidad con el Señor, de gozo espiritual… Da gracias por toda los bienes recibidos durante este año: por tu pertenencia a la Iglesia,  por haber recibido su enseñanza, por el nuevo Papa, por el bien recibido por los sacerdotes y los consagrados, por el bien que nos han hecho los hermanos de la comunidad, del grupo o de la parroquia… Da gracias por la salud, el pan de cada día, el trabajo… Gracias por la familia, por los amigos, por el amor, el cariño, el apoyo y la ayuda de los que te quieren… Da gracias…  También por las dificultades, que sin duda, Dios la permite para fortalecer tu fe. También gracias por los deseos y anhelos de santidad, de conversión, de penitencia…. Da gracias…
3).- Fin de año: corazón arrepentido.  Párate, reflexiona, haz examen de conciencia. Piensa en tu vida…  Reconoce que has pecado, que nos ha luchado con todas tus fuerzas, que has sido débil y perezoso… que te has dejado llevar por tus pasiones, malos sentimientos y deseos… Que nos has llegado a la sangre en la lucha contra el pecado… Pide perdón por todo ello, por los pecados cometidos durante este año de palabra, de obra, de pensamiento… Recuérdalos, te ayudarán a tener un verdadero dolor por haber ofendido al Señor…  Pide perdón también por todo el bien que has dejado de hacer por tu pereza o desidia, por desánimo o tu falta de entusiasmo…
Pide perdón también por aquellos pecados que has cometido y no te das cuenta, pero ofenden igualmente al buen Dios. Pide perdón por los pecados más graves: la falta de caridad hacia el prójimo. “Quien dice que ama a Dios y aborrece a su hermano es un mentiroso”…
4).-Fin de año: corazón necesitado. Un año termina y otro empieza. Ahora es el tiempo de nuestra salvación. Pide, sí, pide. Reconócete necesitado de ayuda, que no eres autosuficiente, que si falta Dios en tu vida eres pobre, muy pobre, paupérrimo. Pide gracias, pide bendiciones, pide ayuda para ti, para los tuyos, para la Iglesia, para todos los hombres de buena voluntad, para todo el mundo, para los pobres pecadores… En la medida en que somos conscientes de nuestra mendicidad, crece nuestra conciencia de que no podemos vivir sin Dios.


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