martes, 4 de agosto de 2009

5 de Agosto Santa Maria Madonna della Neve.





NUESTRA SEÑORA DE LAS NIEVES
Los libros litúrgicos actuales la titulan a esta fiesta: Dedicación de la Basílica de Santa María. Y dicen de ella algo que sintetiza la historia y leyenda que vamos a recordar: "Después del Concilio de Efeso (431) en el que la Madre de Jesús fue proclamada Madre de Dios, el Papa Sixto III (432-440) erigió en Roma, sobre el Monte Esquilino, una Basílica dedicada a la Santa Madre de Dios, basílica que fue llamada más tarde "Santa María la Mayor". Es la Iglesia más antigua dedicada en Occidente a la Virgen María".
Así contaba el breviario hasta la última reforma litúrgica la historia de esta festividad: En tiempos del Papa Liberio, a mediados del siglo IV, vivía en Roma una familia noble y muy rica. Tan rica que, por más limosnas que como ejemplares cristianos entregaban a los pobres, no se agotaban nunca. Por ello cierto día los dos esposos acudieron a la Virgen María suplicándole que les inspirase el modo más del agrado suyo y de su Hijo de hacer uso de sus riquezas. La Virgen vino en ayuda de Juan Patricio y su esposa mientras dormían. En sueños, y por separado, se les manifestó la Virgen María indicándoles que era su deseo que levantasen un templo en su honor en el lugar que ella les indicase. Era la noche del 4 al 5 de agosto en una Roma que es sumamente calurosa durante este tiempo pleno verano Boreal. Debían edificarlo sobre el Monte Esquilino y en aquella parte donde apareciera todo nevado.
Los dos esposos se dirigen para contarle la visión al Papa Liberio. El Papa había tenido también la misma visión que ellos. El Sumo Pontífice organiza una Procesión y todos se dirigen cantando himnos al Señor y a su Madre la Virgen María hacia el lugar indicado. Al llegar allí todos quedan admirados al contemplar aquellas maravillas. Aparecía un gran trozo de monte acotado por la nieve fresca y blanquísima. El pueblo canta de alegría y allí, en el corazón de Roma, levantan una magnífica Basílica en honor de Santa María, que dedicarían cuatro años después. Así surge la advocación de Nuestra Señora de las Nieves, Santa María del Pesebre o Santa María La Mayor, Basílica Liberiana, como se le llama.
Tiene esta Basílica recuerdos especiales que la ligan con España: A la entrada se encuentra una estatua del rey Felipe IV; el artesonado -que es maravilloso- fue decorado con el primer oro traído por los españoles de América.

Oración a Nuestra Señora de las Nieves

AMADA NUESTRA SEÑORA DE LA NIEVES
ESCUCHA MI ORACIÓN Y MI PLEGARIA
ACUDO A TI EN ESTE MOMENTO
CUANDO ESTOY TRISTE Y APURADO
BIEN SE QUE LO QUE PIDO
PARECE IMPOSIBLE,
PERO CON LA FE QUE TENGO EN TI
SE QUE PUEDES CONOCER
TODO LO QUE SE TE PIDE.
NO TE PIDO POR ORGULLO,
MAS BIEN ES POR NECESIDAD.
ESTOY AQUÍ DE TODO CORAZÓN
Y CON LAS MANOS ABIERTAS.
TE PIDO QUE EN LO QUE
JUSTICIA MEREZCA,
EN JUSTICIA RECIBA.
Santa María de las Nieves, la Virgen Blanca, Madonna della Montagna,
SOBRE LA BASÍLICA DE SANTA MARÍA
SOBRE LA VIRGEN BLANCA O SANTA MARÍA DE LAS NIEVES


¡Salve María!

HIMNO DE ALABANZA:

Vos navegáis, alma mía, por el mar del pensamiento,
do sois de contrarios vientos combatida cada día;
para no temer la fortuna mirad siempre aquella Estrella
del norte, pues, sin ella no habréis bonanza ninguna.

Y para más la obligar decidle por oración
esta devota canción: ‘Ave, la Estrella de la mar,
Madre de Dios creadora siendo Virgen de contino,
puerta dichosa , camino del cielo, y emperadora...

Mostraos, Virgen, ser madre a los tristes que padecen,
tome por Vos nuestras preces el que siendo vuestro Padre,
por nosotros quiso ser vuestro hijo, y, siendo Dios,
se hizo, dentro de vos, hombre para padecer...

Sea alabanza, por tanto, a Dios Padre Creador,
y a Cristo, muy gran Señor, con el Espíritu Santo;
una honra a todos tres sin dar ventaja a ninguno;
pues todo lo que es de uno, y de todos ellos es.
Alabanza Española

Palabra creadora
Apocalipsis 21, 1-5:
“Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque la primera tierra y el primer cielo han pasado, y el mar ya no existe. Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por Dios, arreglada como una novia que se adorna para su esposo. Y escuché una voz potente que decía desde el cielo: Esta es la morada de Dios con los hombres: acampará entre ellos. Ellos serán su pueblo y Dios estará con ellos. Enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor. Porque el primer mundo ha pasado. Y el que estaba sentado en el trono dijo: “Ahora hago el universo nuevo”.

Esta visión, aplicada la Virgen María, Madre de Dios encarnado, nos hace contemplar a la Virgen-Madre como morada nueva, única, fecunda, prometedora. Ella será la Madre de Jesús que lo renovará todo en el Espíritu.

Evangelio según san Lucas 11, 27-28:
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a las gentes, una mujer de entre el gentío levantó la voz diciendo: ¡Dichoso el vientre que te llevó en su seno y los pechos que te criaron! Y Jesús respuso: -Mejor; ¡Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen!

Esa mujer, llamada en el Apocalipsis a ser morada de Dios, nueva Jerusalén, madre fecunda, es María de Nazaret, madre de Jesús, esposa de José. ¡Dichosa ella, por elegida y llena de gracia! ¡Salve, María!

Momento de reflexión:
Imagen de la Virgen de las Nieves

Quienes hemos recibido el don de la fe en Dios, en Cristo, en María, somos afortunados. Nosotros, creyentes, podemos permitirnos el lujo de comunicaros con Dos, con Cristo, con María, mediante un lenguaje íntimo, lleno de sentido espiritual.

Los no creyentes (a los que deseamos fe sincera) no pueden disfrutar de ese don, a ellos las palabras del Misterio de amor de Dios les resbalarán infecundas. Convoquémoslos a nuestra oración.

Nosotros, afortunados hijos, podemos jugar filialmente con en expresiones de fe y amor, porque sabemos que somos escuchados cuando cantamos a Dios, nuestro Padre, y lo vemos tras cien rostros graciosos; cuando cantamos a Cristo, nuestro Redentor, en su gozo, luz, dolor y gloria; y cuando honramos a María, Madre de Jesús, y le dedicamos noventa palabras de amor y agradecimiento por su fidelidad.

¿Cómo la cantamos y damos gracias en esta liturgia? Hoy, Señora, te llamamos María, la Virgen de las Nieves. Y en esa palabra e imagen descubrimos y ponemos

tu pureza, tu ternura, tu amor, tu cercanía, poder, bendición, fuerza protectora.

¡Bendita seas, blanca paloma, gracia inmaculada, belleza materna, Oh Virgen milagrosa Madonna della Neve!
Santa María, blanca como la nieve, ruega por nosotros.
Santa María, blanca como paloma, haznos vivir en amor puro.
Santa María, gloria de nuestra raza, ayúdanos a ser felices en el amor.
Santa María, Blanca como la Nieve, bendice nuestras familias.

Con esos sentimientos marianos podemos meditar hoy en la nueva alianza de amor que, según el texto de Jeremías, Dios quiere establecer con nosotros. Y podemos también preguntarnos qué pensamos de Jesús de Nazaret.

En cuanto a lo primero, alianza de amor, apreciemos lo que significa María en el proyecto de ‘Nueva Alianza’. Ella es una fecunda realidad. Según nuestra fe, María es la tomada de entre nosotros mediadora en esa sublime Alianza de Dios y del hombre a través del misterio de la encarnación del Hijo de Dios en su seno virginal. ¡Ave, María!

En cuanto a lo segundo, pulsemos bien nuestros sentimientos íntimos y seamos sinceros. ¿Podemos decir nosotros con firme persuasión, con inquebrantable confianza y fe, que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios? Si lo hacemos, felices de nosotros.
FLUVIUM
Descubrir la Voluntad de Dios y vivirla

Celebramos la fiesta de la Dedicación de la basílica de Santa María, y tomamos ocasión de los versículos de san Lucas que nos ofrece la Liturgia de la Iglesia, en la Misa de esta fiesta, para meditar en la singular alabanza que Jesús hace de su Madre. Pues, aunque pareciera que Nuestro Señor rectifica a la mujer que desea proclamar de modo expreso y públicamente la excelencia de María, el Señor más bien declara –del mejor modo posible, por cierto– la razón profunda por la que Ella, su Madre, merece, antes que ninguna otra persona, esa alabanza.

No es su maternidad, en el sentido biológico de la expresión –el vientre que te llevó y los pechos que te criaron–, tal como expresa la mujer del pueblo, la razón profunda de la excelencia de la Madre de Dios. Sin duda, el cuerpo de María ha sido el más perfecto de los cuerpos humanos, después del de su Divino Hijo. La maravilla de María está ante todo en su espíritu, pues no es lo corporal lo que caracteriza de modo específico al ser humano. Siendo María toda la hermosura y plenitud física que puede ser pensada en una mujer, sin embargo, si es en verdad la bendita entre todas mujeres, según proclama de ella Isabel, su prima, se debe a que es la llena de Gracia, en palabras de Gabriel.

La Gracia de Dios, que Santa María tiene en plenitud, supone una sintonía con el Creador máxima en Nuestra Madre: la mayor identificación y unión con Dios que es posible en una criatura. Santa María debe su excelencia, no tanto a lo que –podríamos decir– tiene como propio de Ella misma. Cualquier cualidad personal de María, siendo humana, y corporal en este caso, posee un valor necesariamente relativo por ser criatura. La Madre de Dios es ciertamente maravillosa, pero ante todo en su alma: su ser está en todo momento de máxima unión con Dios. Su entendimiento, su imaginación, su memoria, sus afectos, sus ilusiones, todo su esfuerzo...; en suma, toda su capacidad de pensar y de amar, se dirige de continuo a Él. Lo demás del mundo, siendo efecto de la creación divina, María lo contempla como realidades que manifiestan la gloria de Dios o, si son personas, con capacidad de darle gloria en el ejercicio de su libertad. Las cosas en sentido estricto –lo únicamente material– propiamente no pueden ser buenas o malas, ya que no tienen capacidad moral al no ser libres; las personas, en cambio, nos definimos respecto a Dios en cada momento por nuestras acciones libres. Según sea nuestro comportamiento, somos buenos o malos.

La alabanza de Jesús corresponde, por tanto, antes que nada a su Madre. Bienaventurados más bien los que escuchan la palabra de Dios y la guardan, dice el Señor. María "escuchaba" de continuo la voz de su Creador. A cada paso se le manifiesta su querer nítidamente, porque no tiene más interés que descubrir la voluntad de Dios para sí misma, para el mundo, para los hombres. Su exquisita sensibilidad sobrenatural, siendo la llena de Gracia, le hace captar ante todo lo que Dios espera en cada instante: en aquello que le afecta personalmente de modo directo, y en las otras situaciones del mundo de las que tiene noticia. María es la que escucha a Dios por antonomasia. La que descubre el querer divino –siempre amoroso por lo demás– para cada instante: nada la distrae de Dios, y así puede agradarle en todo.

Descubrir la Voluntad de Dios, de nuestro Creador y Señor, reclama del hombre un empeño por identificarse con esa Voluntad con todas las fuerzas. Nada de lo que reconocemos como querer divino nos debe resultar indiferente. El buen cristiano vibra en deseos de ver establecida la voluntad divina por todas partes: hágase tu Voluntad en la tierra como en el cielo, rezamos muy frecuentemente. Nos consume la impaciencia, mientras no son las cosas a nuestro alrededor como las quiere Dios; y pedimos perdón por los que no saben valorar ese Señorío y Amor divinos que debe establecerse de modo universal.

Conocemos por la fe que el destino del mundo es inseparable de un triunfo clamoroso y glorioso de Dios ante toda la creación. Diríamos, entonces, que la Voluntad de Dios está llamada a triunfar indudablemente: es omnipotente, como Dios mismo. Por otra parte y en otro sentido, la Voluntad de Dios ha quedado encomendada, en algunos aspectos, como una tarea para el hombre. Decimos, por esto, que debemos cumplir la Voluntad de Dios. Ya que gozamos de capacidad de opción en tantas manifestaciones del comportamiento humano, debemos configurar nuestra vida, entendida como tarea con la que nos vamos adecuando segundo a segundo, con ese querer divino que podemos descubrir. Así, pues, a cada paso, levantando los ojos del espíritu hacia Dios, descubrimos lo que espera de nosotros hoy y ahora, lo que más le agrada entre las varias opciones que se nos presentan. Amarle consiste, desde luego, en escoger aquello que nos "pide", aunque tal vez nos pueda costar.

Si a María nada la distrae de Dios; si, persuadida de su pequeñez y de la grandeza del Creador, únicamente piensa en Él, y en el mundo que debe manifestar su gloria, de modo particular en la vida de los hombres; otro tanto sucede con su querer. La Madre de Dios es, asimismo, la que guarda por antonomasia la divina palabra, la Voluntad de Dios. He aquí la esclava del Señor, declaró ante el arcángel, manifestando así lo que sería el programa de su completa existencia. La vida de María se consuma, pues, plenamente en la condición que su divino Hijo exige a los Bienaventurados, que escuchan la palabra de Dios y la guardan.

Sigamos el consejo de san Josemaría: Invoca a la Santísima Virgen; no dejes de pedirle que se muestre siempre Madre tuya: "monstra te esse Matrem!", y que te alcance, con la gracia de su Hijo, claridad de buena doctrina en la inteligencia, y amor y pureza en el corazón, con el fin de que sepas ir a Dios y llevarle muchas almas.
Dedicatoria Final:

Hermanos en Cristo y amigos míos, quiero compartir con Ustedes, la alegría inmensa y la gratitud que le debo a mi Padre Giussepe Ventrice, a mis Abuelos Paternos Carmela Grillo de Ventrice y Giusseppe Ventrice; por la Devoción a nuestra Señora que trajeran de su aldea natal Zaccanapoli, tierra de mis ancestros, en la cima del Monte Poro, desde donde se ve la inmesidad del Mar Tirreno.
Les agradezco a ellos que hoy ya están cantando, con la gracia de nuestro Señor, las honras a la Madre de Dios, en su advocación de Santa Maria Madonna della Neve; en la Patria Celestial, donde si mi Madre Maria, a quien me enseñaron a honrar y venerar, me permite con su celestial intercesión cantare con ellos alabanzas a Nuestra Señora, por todos los siglos.
Te pido Madre Santa, por mi familia, por la familia de todos mis amigos, por sus queridos difuntos para que estén contigo en la Gloria del Reino de Cristo.
Te pido también Maria por la Patria de mis antepasados Italia y España, para que devuelvas la fe a las que la han perdido, triunfes sobre los herejes, infieles e impíos y hagas brillar por siempre la luz de la única y verdadera fe la Católica, Apostólica y Romana.
Te pido por las intenciones del Santo Padre Benedicto XVI y por la causa de la Restauración plena y en pie de igualdad del Rito de San Pío V o Misa de san Gregorio Magno, permite la unidad de todos los que defendemos la santa tradición y castiga a los impíos que profanan tu templo.
Santa Madre de Dios Maria bajo la advocación de Santa María de las Nieves, a ti encomiendo mis suplicas, la de mis amigos, parientes, superiores y bienhechores. En especial te pido por los buenos sacerdotes y para que nos envíes más buenos, fieles y santos sacerdotes, religiosos y religiosas, fieles a la verdad y a la liturgia piadosa.
Por ultimo Santa madre te doy gracias por todas las cosas buenas que me has dado en estos años. Gracias santa Maria.

Las imágenes siguientes son: Imagen del Nuestra Señora de las Nieves. Zaccanapoli, Calabria Italia; templo de nuestra Señora de las Nieves, Pila Bautismal de 1686, que procede de un templo más antiguo de la desaparecida ciudad Griega de Aramoi, destruida por los infieles turcos, de esta ciudad Greco Bizantina de Asia Menor, proceden los habitantes de las actuales aldeas de Zacanapoli, Zungri y Zambrone.
¡Viva Santa Maria Madonna della Neve!

José Luis Ventrice.

jueves, 18 de junio de 2009

Letanias de Nuestro Señor Jesuscristo Sacerdote y Victima


LETANÍAS DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, SACERDOTE Y VÍCTIMA





Señor ten piedad…. Señor ten piedad

Cristo ten piedad ….. Cristo ten piedad

Señor ten piedad ….. Señor ten piedad

Cristo óyenos….. Cristo óyenos

Cristo escúchanos …. Cristo escúchanos



Dios, Padre celestial …. Ten piedad de nosotros

Dios Hijo, Redentor del mundo “

Dios, Espíritu Santo “

Trinidad Santa, un solo Dios “

Jesús, Sacerdote y Víctima “

Jesús, Sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec “

Jesús, Sacerdote que Dios envió a evangelizar a los pobres “

Jesús, Sacerdote que en la última cena instituiste el sacrificio perenne “

Jesús, Sacerdote siempre vivo para interceder por nosotros “

Jesús, Pontifice a quien el Padre ungió con el Espíritu Santo y la virtud “

Jesús, Pontífice entresacado de los hombres “

Jesús, Pontífice constituido a favor de los hombres “

Jesús, Pontífice de nuestra confesión “

Jesús, Pontífice más alto que la gloria de Moisés “

Jesús, Pontífice del verdadero tabernáculo “

Jesús, Pontífice de los bienes futuros “

Jesús, Pontífice santo, inocente y sin pecado “

Jesús, Pontífice fiel y misericordioso “

Jesús, Pontífice divino y lleno de celo por las almas “

Jesús, Pontífice de eterna perfección “

Jesús, Pontífice que por tu sangre llegaste a los cielos “

Jesús, Pontífice que nos enseñaste un camino nuevo “

Jesús, Pontífice que nos amaste y que lavaste nuestros pecados con tu sangre “

Jesús, Pontífice que te entregaste a Dios como hostia de oblación “

Jesús, Hostia de Dios y de los hombres “

Jesús, Hostia santa e inmaculada “

Jesús, Hostia mansueta “

Jesús, Hostia pacífica “

Jesús, Hostia de propiciación y de alabanza “

Jesús, Hostia de reconciliación y de paz “

Jesús, Hostia para llegar a Dios con toda confianza “

Jesús, Hostia viviente para siempre “



Sé propicio ………. ten compasión de nosotros, Jesús

Sé propicio……….. escúchanos, Jesús



Del temor a la vocación sacerdotal ……. Líbranos, Jesús

Del pecado de sacrilegio “

Del espíritu de lascivia “

De los pensamientos impuros “

Del pecado simoníaco “

De la indigna dispensación del ministerio “

Del amor al mundo y a sus vanidades “

De la indigna celebración de tus Misterios “

Por tu eterno sacerdocio “

Por la santa unción con la que fuiste consagrado sacerdote por Dios Padre “

Por tu espíritu sacerdotal “

Por el ministerio con el que clarificaste a tu Padre “

Jesús, por tu sacrificio cruento hecho una vez para siempre “

Por tu sacrificio renovado cada día en los altares “

Por aquella tuya potestad, que reviste invisiblemente a tus sacerdotes “



Para que conserves en la santa religión al universo orbe sacerdotal …. Te rogamos, escúchanos

Para que los pastores apacienten tu grey según tu corazón “

Para que los llenes de tu espíritu sacerdotal “

Para que los labios sacerdotales proclamen tu ciencia “

Para que envíes obreros que fielmente cultiven tu mies “

Para que te dignes multiplicar los dispensadores de tus misterios .”

Para que perseveren siempre en tu voluntad “

Para que perseveren en su ministerio con docilidad, sean prontos a donarse y constantes en la oración “

Para que por ellos se promueva el culto al Santísimo Sacramento .”

Para que quienes han sido fieles al ministerio reciban el premio eterno “



Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo… Ten piedad de nosotros

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo… Escúchanos Señor

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo…. Ten piedad de nosotros.



Jesús, Sacerdote…. Óyenos

Jesús, Sacerdote…. Escúchanos



Oremos. Oh Dios, Santificador y Guía de tu Iglesia, suscita en Ella, mediante tu Espíritu, idóneos y fieles dispensadores de tus misterios, para que, bajo tu protección, con su ministerio y con el ejemplo, acompañen a todos los cristianos hacia el camino de la salvación. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.



Oh Dios, que mandaste escoger entre aquellos discípulos que oraban y ayunaban a Saulo y a Bernabé para el ministerio por ti escogido, haz lo mismo ahora con tu Iglesia orante y tu, que conoces nuestros corazones, muéstranos a quienes eliges para tu ministerio. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén,







Litaniae Jesus Christi Sacerdotis et Victimae





Kyrie, eleison ...... Kyrie, eleison

Christe, eleison ...... Christe, eleison

Kyrie, eleison ...... Kyrie, eleison

Christe, audi nos ...... Christe, audi nos

Christe, exaudi nos ...... Christe, exaudi nos

Pater de caelis, Deus, ...... miserere nobis

Fili, Redemptor mundi, Deus, ..... miserere nobis

Spiritus Sancte, Deus, ...... miserere nobis

Sancta Trinitas, unus Deus, ...... miserere nobis

Iesu, Sacerdos et Victima, ...... miserere nobis

Iesu, Sacerdos in aeternum secundum ordinem Melchisedech, ..... miserere nobis

Iesu, Sacerdos quem misit Deus evangelizare pauperibus, .... miserere nobis

Iesu, Sacerdos qui in novissima cena formam sacrificii perennis instituisti, ..... miserere nobis

Iesu, Sacerdos semper vivens ad interpellandum pro nobis, ..... miserere nobis

Iesu, Pontifex quem Pater unxit Spiritu Sancto et virtute, .... miserere nobis

Iesu, Pontifex ex hominibus assumpte, ..... miserere nobis

Iesu, Pontifex pro hominibus constitute, .... miserere nobis

Iesu, Pontifex confessionis nostrae, ..... miserere nobis

Iesu, Pontifex amplioris prae Moysi gloriae, .... miserere nobis

Iesu, Pontifex tabernaculi veri, ... miserere nobis

Iesu, Pontifex futurorum bonorum, ..... miserere nobis

Iesu, Pontifex sancte, innocens et impollute, .... miserere nobis

Iesu, Pontifex fidelis et misericors, ..... miserere nobis

Iesu, Pontifex Dei et animarum zelo succense, ..... miserere nobis

Iesu, Pontifex in aeternum perfecte, ...... miserere nobis

Iesu, Pontifex qui per proprium sanguinem caelos penetrasti, ..... miserere nobis

Iesu, Pontifex qui nobis viam novam initiasti, ..... miserere nobis

Iesu, Pontifex qui dilexisti nos et lavisti nos a peccatis in sanguine tuo, ...... miserere nobis

Iesu, Pontifex qui tradidisti temetipsum Deo oblationem et hostiam, ....... miserere nobis

Iesu, Hostia Dei et hominum, ....... miserere nobis

Iesu, Hostia sancta et immaculata, ...... miserere nobis

Iesu, Hostia placabilis, ..... miserere nobis

Iesu, Hostia pacifica, ..... miserere nobis

Iesu, Hostia propitiationis et laudis, ..... miserere nobis

Iesu, Hostia reconciliationis et pacis, ..... miserere nobis

Iesu, Hostia in qua habemus fiduciam et accessum ad Deum, ..... miserere nobis

Iesu, Hostia vivens in saecula saeculorum, ...... miserere nobis

Propitius esto! ...... parce nobis, Iesu

Propitius esto! ..... exaudi nos, Iesu

A temerario in clerum ingressu, ..... libera nos, Iesu

A peccato sacrilegii, ..... libera nos, Iesu

A spiritu incontinentiae, ..... libera nos, Iesu

A turpi quaestu, ...... libera nos, Iesu

Ab omni simoniae labe, ...... libera nos, Iesu

Ab indigna opum ecclesiasticarum dispensatione, ...... libera nos, Iesu

Ab amore mundi eiusque vanitatum, ....... libera nos, Iesu

Ab indigna Mysteriorum tuorum celebratione, ....... libera nos, Iesu

Per aeternum sacerdotium tuum, ...... libera nos, Iesu

Per sanctam unctionem, qua a Deo Patre in sacerdotem constitutus es, ...... libera nos, Iesu

Per sacerdotalem spintum tuum, ...... libera nos, Iesu

Per ministerium illud, quo Patrem tuum super terram clarificasti, ...... libera nos,

Iesu Per cruentam tui ipsius immolationem semel in cruce factam, ...... libera nos, Iesu

Per illud idem sacrificium in altari quotidie renovatum, ...... libera nos, Iesu

Per divinam illam potestatem, quam in sacerdotibus tuis invisibiliter exerces, ...... libera nos, Iesu

Ut universum ordinem sacerdotalem in sancta religione conservare digneris, ...... Te rogamus, audi nos

Ut pastores secundum cor tuum populo tuo providere digneris, ..... Te rogamus, audi nos

Ut illos spiritus sacerdotii tui implere digneris, ..... Te rogamus, audi nos

Ut labia sacerdotum scientiam custodiant, ...... Te rogamus, audi nos

Ut in messem tuam operarios fideles mittere digneris, ..... Te rogamus, audi nos

Ut fideles mysteriorum tuorum dispensatores multiplicare digneris, ..... Te rogamus, audi nos

Ut eis perseverantem in tua voluntate famulatum tribuere digneris, ..... Te rogamus, audi nos

Ut eis in ministerio mansuetudinem, in actione sollertiam et in orationem constantia concedere digneris, ... Te rogamus, audi nos

Ut per eos sanctissimi Sacramenti cultum ubique promovere digneris, ...... Te rogamus, audi nos

Ut qui tibi bene ministraverunt, in gaudium tuum suscipere digneris, ...... Te rogamus, audi nos

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, ...... parce nobis, Domine

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, ...... exaudi nos, Domine

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, ...... miserere nobis, Domine

Iesu, Sacerdos, ...... audi nos

Iesu, Sacerdos, ...... exaudi nos.

Oremus

Ecclesiae tuae, Deus, sanctificator et custos, suscita in ea per Spiritum tuum idoneos el fideles sanctorum mysteriorum dispensatores, ut eorum ministerio el exemplo christiana plebs in viam salutis te protegente dirigatur. Per Christum Dominum nostrum. Amen.

Deus, qui ministrantibus et ieiunantibus discipulis segregari iussisti Saulum et Barnabam in opus ad quod assumpseras eos, adesto nunc Ecclesiae tuae oranti, et tu, qui omnium corda nosti, ostende quos elegeris in ministerium. Per Christum Dominum nostrum. Amen.






ORACIÓN PARA L’AÑO SACERDOTAL



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Señor Jesús:



En San Juan María Vianney Tu has querido dar a la Iglesia la imagen viviente y una personificación de tu caridad pastoral.



Ayúdanos a bien vivir en su compañía, ayudados por su ejemplo en este Año Sacerdotal.



Haz que podamos aprender del Santo Cura de Ars delante de tu Eucaristía; aprender cómo es simple y diaria tu Palabra que nos instruye, cómo es tierno el amor con el cual acoges a los pecadores arrepentidos, cómo es consolador abandonarse confidencialmente a tu Madre Inmaculada, cómo es necesario luchar con fuerza contra el Maligno.



Haz, Señor Jesús, que, del ejemplo del Santo Cura de Ars, nuestros jóvenes sepan cuánto es necesario, humilde y generoso el ministerio sacerdotal, que quieres entregar a aquellos que escuchan tu llamada.



Haz también que en nuestras comunidades – como en aquel entonces la de Ars – sucedan aquellas maravillas de gracia, que tu haces que sobrevengan cuanto un sacerdote sabe “poner amor en su parroquia”.



Haz que nuestras familias cristianas sepan descubrir en la Iglesia su casa – donde puedan encontrar siempre a tus ministros – y sepan convertir su casa así de bonita como una iglesia.



Haz que la caridad de nuestros Pastores anime y encienda la caridad de todos los fieles, en tal manera que todas las vocaciones y todos los carismas, infundidos por el Espíritu Santo, puedan ser acogidos y valorizados.



Pero sobre todo, Señor Jesús, concédenos el ardor y la verdad del corazón a fin de que podamos dirigirnos a tu Padre celestial, haciendo nuestras las mismas palabras, que usaba San Juan María Vianney:



“Te amo, mi Dios, y mi solo deseo

es amarte hasta el último respiro de mi vida.

Te amo, oh Dios infinitamente amable,

y prefiero morir amándote

antes que vivir un solo instante si amarte.

Te amo, Señor, y la única gracia que te pido

es aquella de amarte eternamente.

Dios mío, si mi lengua

no pudiera decir que te amo en cada instante,

quiero que mi corazón te lo repita

tantas veces cuantas respiro.

Ti amo, oh mi Dios Salvador,

porque has sido crucificado por mi,

y me tienes acá crucificado por Ti.

Dios mío, dame la gracia de morir amándote

y sabiendo que te amo”. Amen.