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domingo, 28 de febrero de 2016

¿INMINENTE RECONOCIMIENTO DE ROMA A LA FSSPX?

De una conferencia dada por el Obispo argentino-español de la Fraternidad de San Pío X (FSSPX), Alfonso de Galarreta, en Versalles, el 17 de enero de 2016:
¿Hacia un reconocimiento unilateral de la Sociedad (FSSPX)?
En la segunda parte de su conferencia, y más allá de las propuestas de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el Obispo de Galarreta confesó públicamente que cree que el Papa pronto conferirá status a la Sociedad de San Pío X.
“Yo pienso más bien, y este es el otro aspecto de las cosas, que este papa que dice a quien quiere escucharlo que nosotros somos católicos, que dice y repita que la Fraternidad es católica, que somos católicos, que nunca nos va a condenar y que es necesario arreglar nuestro “asunto”. Yo pienso que -él ha comenzado en esta vía- cuando él vea que no hay entendimiento con la Congregación de la Fe, yo creo que él va a anular toda condición doctrinal, teórica, práctica, o lo que sea… Él dará sus propios pasos hacia el reconocimiento de la Fraternidad. Ya ha comenzado; él simplemente continuará. Aquí yo no digo que yo lo desee, yo digo lo que preveo. Yo preveo, yo pienso que el papa irá en el sentido de un reconocimiento unilateral de la Fraternidad, y más bien por la vía de los hechos que por una vía de derecho o legal, canónico”.
Mons. De Galarreta admite que “este reconocimiento de hecho tendrá un efecto bueno, benéfico: es una apertura apostólica bastante extraordinaria, esto tendrá un efecto extraordinario”. Pero agrega que habría dos riesgos: el de crear una división interna y el de condicionar la predicación en ciertas circunstancias. Y se preguntó: “Esto requeriría una sabiduría extraordinaria y prudencia, una gran firmeza y claridad. ¿Somos capaces de esto?”
El prelado argentino respondió pidiendo a su audiencia que mantenga una confianza sobrenatural frente a estas eventualidades:
“Si es lo que nos manda la Providencia, tendremos las gracias necesarias para superar las dificultades y lidiar con ellas como es debido, pero por supuesto, sólo en tanto y en cuanto no es producto de nuestra voluntad sino que es impuesto sobre nosotros. Si nuestras ideas son claras, siempre podemos sacar provecho y extraer lo bueno. Pero en este caso hipotético, – les estoy dando mi opinión en base a conjeturas, ¿cierto? – en este caso creo que tendremos las gracias necesarias para perseverar y hacer el bien que debemos hacer en nuestra Santa Madre Iglesia. Dios no nos negará ni dejará de darnos los medios para perseverar en la fe y en el buen combate, si permanecemos en la fe, la esperanza, la caridad, en la fuerte profesión de la fe, en nuestra santificación diaria.”


“NO MORIREIS” Génesis 3, 4
MONS. DE GALARRETA: “CREO QUE EL PAPA IRÁ EN EL SENTIDO DE UN RECONOCIMIENTO UNILATERAL”.
DICI [Nuestros comentarios en color rojo]
26-02-2016
Mons. Alfonso de Galarreta dio una conferencia en Bailly, cerca de Versalles, el 17 de enero de 2016. Expuso la situación actual de la Iglesia e informó a su auditores del estado actual de las relaciones entre Roma y la FSSPX. Él dirigió la comisión de teólogos de la FSSPX durante las conversaciones doctrinales con Roma, entre 2009 y 2011. He aquí los extractos más significativos de su conferencia, transcritos por DICI.
Una agravación de la crisis de la fe que suscita reacciones públicas
En una primera parte, Mons. de Galarreta constata que en Roma se desarrolla “una voluntad de sacar todas las conclusiones contenidas en los principios del concilio Vaticano II”. Las ideas conciliares del ecumenismo, de la libertad religiosa y de la colegialidad, estando ya adquiridas, según las autoridades romanas, es la moral que ahora está atacada por una forma de evolucionismo: “Esto ya es verdadero para el dogma, para la verdad (según los progresistas); esto ya es verdadero para el ecumenismo, la libertad religiosa, la colegialidad, todo el espíritu liberal revolucionario… entonces ¿por qué no para la moral también? En el fondo, era una incoherencia no aplicar la evolución a la moral igualmente”, esta última es llevada entonces a adaptarse también “en función de la vida del hombre, las costumbre, las leyes, la evolución de las cosas…”.
Sin embargo, el prelado argentino reconoce que, frente a este desastre, una reacción se manifiesta: “Ahora es en la Iglesia actual, oficial, que empieza a haber reacciones. Y las reacciones se profundizan, pues algunos se dan cuenta que por lo menos hay un problema doctrinal, un problema de fe. Ellos se dan cuenta que también hay un problema en el magisterio conciliar y posconciliar. Ellos comienzan a plantearse preguntas y, aspecto muy importante, ellos comprenden que para oponerse a esta ruptura total con la Tradición es necesario actuar, y oponerse necesariamente a las autoridades que son quienes difunden estos errores. Es así que vemos cardenales, obispos, sacerdotes, laicos que comienzan a reaccionar, y en el buen sentido e incluso con mucho sentido común, algunas veces con mucha firmeza”.[Los famosos “brotes primaverales” de Mons. Fellay… Pero la verdad es que la destrucción de la Iglesia no se detiene ni se frena, sino que sucede todo lo contrario]
Una doble proposición romana: doctrinal y canónica
Enseguida Mons. de Galarreta indica que una proposición de prelatura personal [que la proposición hable de una prelatura personal, es un dato que no se sabía] fue hecha por la Congregación para la Doctrina de la Fe, en verano de 2015, acompañada de una proposición de declaración doctrinal [idem]. E hizo saber que el “Superior general envió los dos textos romanos a todos los superiores mayores y a algunos teólogos de la Fraternidad, así como a los obispos, para que se hiciera un análisis, para que diéramos nuestra opinión”.
Respecto a la proposición de declaración doctrinal, el obispo argentino reconoce: “lo que vemos en la declaración doctrinal, es que ya no está la profesión de fe del cardenal Ratzinger. Las autoridades romanas nos piden la profesión de fe de Pio IV, es decir, la profesión de Fe del concilio de Trento. Luego, en la precedente proposición, había un párrafo sobre la libertad religiosa. Suprimieron esta exigencia. El ecumenismo se suprimió. Para la misa nos pedían reconocer la validez y la legitimidad. Ahora nos piden reconocer la validez de los nuevos sacramentos, de la nueva misa, según la edición típica, la edición latina original. Lo que la Fraternidad siempre ha reconocido. Miren, ellos eliminan las condiciones para tratar de llegar”. [Es falso que la FSSPX siempre haya reconocido la validez de los nuevos sacramentos (1)]
Luego, Mons. de Galarreta indica que el Superior general ha querido responder a la oferta romana de reconocer a la Fraternidad “tal cual es”, por una respuesta previa que no es imprecisa: “Mons. Fellay nos dijo: “antes de responder a esta proposición de la Congregación de la Fe, les voy a escribir, de manera muy exhaustiva, para precisar bien cómo somos nosotros y cómo actuamos, qué predicamos, qué hacemos, qué no hacemos, y lo que no estamos dispuestos a hacer”, -con el fin de saber si la Fraternidad es aceptada “tal cual es” verdaderamente. [La verdad es que la FSSPX de hoy no es lo que fue. La verdad es que se va extinguiendo en ella progresivamente el espíritu de Mons. Lefebvre, de tal modo que, a estas alturas, la Neo-FSSPX no represente un peligro real para Roma porque la Fraternidad es cada vez más cobarde y “políticamente correcta”. La prueba irrefutable de ello está en el constante silencio traidor de Mons. Fellay respecto del Papa Francisco, gran demoledor de la fe y de la Iglesia.]
El prelado argentino expresa entonces sus reservas por una razón doctrinal de fondo: “Ellos quieren sobretodo y siempre hacernos aceptar, por lo menos vagamente, al menos en principio, el concilio Vaticano II y sus errores”. Y agrega que esta voluntad romana se reencuentra, en el plan práctico, en la proposición canónica: “Siempre hay, de una manera o de otra, una sumisión respecto a los dicasterios romanos, o respecto a los obispos”. Lo que lo lleva a afirmar que, personalmente, él rechazaría las proposiciones romanas: “Para mí, un acuerdo con la Roma actual está excluido”. [Entiéndase bien: acá dice que no aceptaría un “acuerdo” bilateral, pero más adelante dice que un “reconocimiento” unilateral no se puede rechazar]. Precisa que se trata de un rechazo prudencial dictado por las circunstancias -en la ausencia de garantías necesarias a la vida de la Fraternidad-, y se quiere distinguir de aquellos que hacen de este rechazo un absoluto:
 “Nosotros no rechazamos, ustedes lo ven, de manera absoluta y teórica la posibilidad de un acuerdo con Roma. Esto es lo que nos distingue de la “Resistencia”. Para ellos es un principio. Es una cuestión doctrinal: “Usted no puede admitir la posibilidad de un acuerdo con Roma sin ser liberal”. [Pues el principio expresado por el capítulo general del 2006 era que no puede haber acuerdo con Roma mientras ella permanezca liberal. Sólo una congregación infectada de liberalismo puede considerar aceptable la posibilidad de hacer acuerdos bilaterales de paz con Roma liberal y apóstata, o someterse a ella en caso de “reconocimiento unilateral”] Esta no es nuestra posición. Hay que decirlo de nuevo: esa no era la posición de Mons. Lefebvre. Él firmó un protocolo de acuerdo con Roma. Y en ese momento, incluso cuando rompió después el protocolo, Monseñor dijo: “es porque no hay las condiciones necesarias para nuestra supervivencia, para nuestra protección. Porque ellos quieren engañarnos, porque ellos no quieren darnos la Tradición, porque ellos quieren llevarnos al Vaticano II. Es porque no hay las condiciones. Él dijo: “Si me hubieran dado las condiciones, las condiciones que puse, hubiera firmado”. Esto lo dijo Mons. Lefebvre después de las consagraciones. Y precisó: “si firmé un protocolo de acuerdo, es porque no había nada contrario a la fe”. Ni en el contenido, ni en el hecho de firmar. Es evidente. Por lo tanto nosotros continuamos en esta línea”. [En cuanto a las relaciones con Roma, la última voluntad de Mons. Lefebvre está el el libro que es su testamento espiritual: “Itinerario Espiritual”. En él dice clara, categórica e inequívocamente: “Todo sacerdote que quiere permanecer católico tiene el estricto deber de separarse de esta Iglesia conciliar, mientras ella no recupere la tradición del Magisterio de la Iglesia y de la fe católica.”]
¿Hacia un reconocimiento unilateral de la Fraternidad?
En una segunda parte, y más allá de las proposiciones de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Mons. De Galarreta confía públicamente que piensa que el papa puede próximamente conferir un estatus a la FSSPX:
 “Yo pienso más bien, y este es el otro aspecto de las cosas, que este papa que dice a quien quiere escucharlo que nosotros somos católicos, que dice y repita que la Fraternidad es católica, que somos católicos, que nunca nos va a condenar y que es necesario arreglar nuestro “asunto”. Yo pienso que -él ha comenzado en esta vía- cuando él vea que no hay entendimiento con la Congregación de la Fe, yo creo que él va a anular toda condición doctrinal, teórica, práctica, o lo que sea… Él mismo hará pasos en el sentido de un reconocimiento de la Fraternidad. Ya ha comenzado, simplemente él va a continuar. Aquí yo no digo que yo lo desee, yo digo lo que preveo. Yo preveo, yo pienso que el papa irá en el sentido de un reconocimiento unilateral de la Fraternidad, y más bien por la vía de los hechos que por una vía de derecho o legal, canónico”.
Mons. De Galarreta reconoce que “este reconocimiento de hecho tendrá un efecto bueno, benéfico: es una apertura apostólica bastante extraordinaria, esto tendrá un efecto extraordinario”. [Efecto tan extraordinario como el de la apertura al mundo del Vaticano II. Aceptar someterse a los herejes liberales y modernistas que gobiernan hoy la Iglesia no es otra cosa que un suicidio. Según datos del Anuario Pontificio de 2015, hay 5.173 obispos en la Iglesia, contra 3 de la FSSPX (0.05%); hay 415.348 sacerdotes contra unos 600 de la FSSPX (0.1%); y hay 1254 millones de católicos, de los cuales la FSSPX no aporta más de 20.000 (0.001%). ¿Cómo alguien en su sano juicio puede pensar que la FSSPX podrá resistir a esa aplastante mayoría de liberales? Eso es loca y suicida temeridad] Pero agrega que habría dos riesgos: el de crear una división interna y el de condicionar la predicación en ciertas circunstancias. [Si Mons. de Galarreta prevé que existirán esos riesgos es porque también se prevé que el “reconocimiento” conllevará la sujeción de la FSSPX a Roma. Entonces, atención: no se tratará de un verdadero “reconocimiento unilateral a cambio de nada”, sino de un acuerdo bilateraldisfrazado de reconocimiento unilateral, exctamente como sucedió con Campos. En cuanto a los “riesgos” en particular, todos saben que desde del mismo año 2012 en muchos Prioratos no se critica más al Papa ni al Vaticano II. ¿Qué se puede esperar para después del reconocimiento? En cuanto a la división interna: ella existe desde el 2012 y sólo puede empeorar con el reconocimiento] Y de interrogarse: “Será necesaria una sabiduría, una prudencia extraordinaria, una firmeza, una claridad muy grande. ¿Somos capaces de eso?”. [Esa sabiduría, esa prudencia extraordinaria, esa firmeza y esa claridad muy grande, están en las olvidadas palabras de Mons. Lefebvre: “Todo sacerdote que quiere permanecer católico tiene el estricto deber de separarse de esta Iglesia conciliar, mientras ella no recupere la tradición del Magisterio de la Iglesia y de la fe católica.”]
El prelado argentino responde pidiendo conservar una confianza sobrenatural frente a estas eventualidades: “Si la Providencia nos envía esto, es allí que tendremos las gracias necesarias para superar las dificultades y para lidiarlas como se necesite, pero por supuesto en la medida en que no sea producida por nuestra voluntad, donde se nos imponga. [Notemos la falacia: la Providencia divina envía un reconocimiento. Luego, ese reconocimiento que viene de Dios, no del demonio, nos obliga a someternos a Roma, y Dios nos ayudará en esa situación impuesta, no voluntaria. Rechazar ese reconocimiento es rechazar la voluntad divina] Si tenemos las ideas claras, siempre podemos aprovechar para el bien. Pero en este caso hipotético -yo les doy mi opinión sobre conjeturas, ¿verdad?- en este caso pienso que tendremos las gracias necesarias para perseverar y para hacer el bien que debemos hacer en la Santa Iglesia. [Grandísima presunción. La FSSPX, tentando a Dios, se lanza del pináculo del templo esperando que los ángeles la sostengan pues está escrito que te ha encomendado a sus ángeles, los cuales te tomarán en sus manos para que tu pie no tropiece en alguna piedra.]El Buen Dios jamás nos renegará, no dejará de darnos los medios para perseverar en la fe y en el verdadero combate, si permanecemos siempre en la fe, en la esperanza, en la caridad, en la fuerza de la confesión de la fe, en la santificación cotidiana”. [Dios no ayuda a los que lo traicionan. Dom Rifán también decía que Roma efectuaba un puro “reconocimiento” y que no existía ningún “acuerdo”, y que el Vaticano daba todo y no pedía nada. Los Sacerdotes de Campos se rindieron en masa. Ni uno sólo queda en el combate contra el liberalismo; ni siquiera uno (2)]
El miedo a los riesgos y la confianza en la Providencia divina
Y concluye después de haber planteado una objeción: “Entonces ustedes me dirán: “¡en este caso, hay un riesgo!” Sí, por supuesto. En la vida hay muchos riesgos, en una guerra todavía más. Estamos en guerra. [La finalidad de la guerra es someter al adversario. Si se acepta someterse a Roma sólo porque ella decreta un “reconocimiento unilateral”, la guerra se pierde en ese mismo instante. Tal sometimiento es rendición y suicidio] Por lo tanto será lo que el Buen Dios quiera. Pero yo tengo confianza en la Providencia, y tengo una confianza total en el amor de Nuestro Señor Jesucristo por la Santa Iglesia. [El amor de Cristo por la Iglesia está fuera de todo cuestionamiento. No se trata de eso; se trata de que la FSSPX no goza de las promesas de indefectibilidad de las que sí goza la Iglesia. La FSSPX puede ser destruida; la Iglesia no] Entonces en la medida que nosotros no lo busquemos, incluso si esto sucede, yo creo que no hay que inquietarse. [No morireis.” Génesis 3, 4] Nada cambia. Es el mismo combate que continúa, la misma línea. Simplemente, se trata de aprovechar estos espacios de la libertad que nos son dejados. En una guerra si el enemigo abandona las trincheras, hay que tomarlas; si se retira, hay que avanzar. Usted no se quedará donde está bajo pretexto de que hay riesgos. [¡Vean cómo retrocede Francisco y cómo avanzan los anti liberales en la Iglesia!] Hay que decir las cosas prudentemente, y después es necesario el valor. [¿Es prudente y valeroso el que se somete al enemigo?] Y sobre todo en nosotros es necesaria la confianza en Dios. [Una cosa es la confianza y otra es la presunción] Es el combate por Dios. Es el combate de Dios. [¿Cómo tiene le descaro de hablar de “combate” si está dispuesto a subyugar su congregación a los enemigos internos de la Iglesia? Pues bien: ahora el “combate” de los tradicionalistas consiste en someterse a Roma hereje y a aliarse con los liberales llamados “conservadres” a fin de luchar en contra de los liberales llamados “progresistas”. “Nada ha cambiado en la FSSX”] Nuestra confianza está en Él y en la Santísima Virgen María”.
 “Personalmente yo no estoy inquieto en lo absoluto respecto al futuro de la Fraternidad o de la Tradición [“No morireis”]; por el contrario, respecto al futuro de la sociedad, de nuestras naciones antaño católicas o incluso de la Iglesia oficial, sí, yo estoy inquieto y pesimista. Se prevé que esto evolucionará para peor. Ahora bien, es justamente cuando llegamos a una situación mucho más desesperada, extrema, que está la intervención de la Divina Providencia, la intervención de Dios que tiene sus medios divinos. [El reconocimiento de Francisco, gran destructor de la Iglesia y el Papa más escándalos de toda la historia ¡es una intervención divina!] Nuestro Señor es siempre el amo de los acontecimientos, de la historia. Y no solamente en general, sino en lo particular. Por lo tanto, si el Evangelio nos dice que no hay un solo cabello de nuestra cabeza que caiga… que todos los cabellos de nuestra cabeza están contados, que no hay ni una pluma que caiga sin el permiso de Dios (cf. Mat 10, 29-30), creo que hay que permanecer muy tranquilos. [“No morireis”] Es así que conservamos un juicio equitativo sobre las realidades objetivas, y que se conserva una actitud no solamente equilibrada, sino católica, cristiana y santa. Esta es la sabiduría que nos transmitió Mons. Lefebvre, esta actitud católica. Nosotros podemos conservar ahora esta línea en la situación actual de la Santa Iglesia, así como ante todas las eventualidades que se presentarán dentro de poco”.
"Si es para el Bien de la Santa madre Iglesia y no se sede un apice al modernismo y al nefando Concilio Vaticano II y sus frutos podridos. Todo va bien pues somos catolicos y formamos parte de la Iglesia, le guste o nop les guste a los modernistas, a los sedevacantistas y a la nefanda resistencia en cabezada por Williamson o por, curas vagabundos como Ceriani y otros que le siguen, que traicionaron la obra de Moseñor Lefrevre." Gott mit uns!

Vete y no peques mas, atención y cuidado con la falsa misericordia, nos puede llevar a la perdición.



"CUIDADO CON LA FALSA MISERICORDIA 
RECUERDA SUS PALABRAS "VETE Y NO PEQUES MAS"

Padre:
 "Por no haber amado la verdad, Dios le enviará poderes de engaño..." Hay una gran masa de fieles con los cuales ya ni se puede dialogar porque está corrompidos en su entendimiento...
Un fiel que se reconoce pecador:
Es verdad, muchos fielesy algunos con buenas intenciones, pues creen que defendiendo cualquier cosa, están defendiendo la justicia y la verdad de Dios, son engañados o se dejan engañar , a veces para justificar sus propios pecados. Que lindo seria para un diabetico comer todos los dulces que pueda sin que le trajera consecuencia, para una persona con colesterol o alta presión ponerle sal y sal a todas las comidas, sin que eso le traiga consecuencias, para el lujurioso y adultero, andar de aquí para aya, rompiendo los votos del santo matrimonio, para el que ver pornografía, no tener que verla con sentimientos e culpa,. sino pensar que ve un espectáculo y que con esas cosas nos e ofende a Dios, el que no va a Misa jamas, no santifica las fiestas, y se va de juega, vacaciones etc, Dios no se ofende, su misericordia nos perdona aunque le abandonemos y ni siquiera le dediquemos una ora por semana, que aceptemos las blasfemias proferidas contra Dios y contra la Iglesia, por pastores y fieles... Lobos y cabras, disfrazados de pastores y de ovejas, padre verdaderamente la Iglesia, nuestra Iglesia, de la que todos formamos parte, seglares y religiosos, clérigos y frailes, monjes y monjas... Esta en gran medida podrida, gangrenada por la lepra, es como una leprosa, gangrenada, mal oliente por sus pústulas infectas, pero que se mira en el espejo del mundo y se ve radiante como una joven virgen. Cuanto mal que todos en menor o mayor medida con nuestros propios vicios y pecados privados, con los vicios y pecados generales que dejamos pasar o somos igualmente participes, negando el Reinado Social de nuestro Señor Jesucristo dejamos, hacer, dejamos pasar... Ya estamos muy enfermos de la herejia modernista, estamos muy enfermos del consumismo materialista, de falsas ideologías mundanas. No que remos volar alto como las águilas, sino que buscamos el vuelo rastrero de la perdiz. Buscamos nuestra propia comodidad, nuestra auto indulgencia, nuestra propia misericordia.... Nos dejamos misericordiar, por cualquier papanatas y seguimos al pastor mas indolente, pues como el canto de la sirena, es el que nos deja pasar nuestros pecaditos, que después cada vez por su uso y abuso, se hacen mas y mas grandes, hasta que no podamos pasar por la puerta de camino al cielo y vayamos alegres, esperando no la justicia de dios sino una falsa misericordia con la que nos auto convencemos de que podemos pecar y que pequemos mas fuerte como decía el gran hereje, que festejara Bergoglio en Suecia en este Octubre.... Podres de notros ovejas sin pastor u ovejas que muerden a su pastor, ovejas transformadas en perros rabiosos y pastores transformados en lobos rapaces. Nunca como ahora necesitamos buenos y santos varones, buenos y santos pastores que nos guíen a las aguas mansas, por el recto camino... Pobres de nosotros si seguimos a los vendedores de ilusiones, a los nuevos mercaderes del templo, que ya no venden palomas para el sacrificio, sino que venden nuestras almas para inmolar a satanás. Y muchos pastores y fuieles convencidos de que esta bien lo que hacen, servir al mundo, congraciarse con el mundo, vivir y gozar el mundo...Pues Dios es amor, y como el mundo al amor de Dios lo ha transformado en una mercancía barata, tambien esperamos que Dios nos perdone, los latigazos, la corona de espinas, los tormentos y la cruz que sufrió por nuestros pecados, por nada, no debemos nada a cambio de nuestra salvación, todos somos salvos y solo vivimos para engordar como cerdos, enviciarnos y regodearnos en nuestra montaña de bosta y miserias, Dios nos perdona todo. Horrible. Dios este con nosotros. Gott mit uns!

jueves, 4 de febrero de 2016

04/02/2016

Un amor no correspondido: En la sinagoga de Roma, una invitación rechazada…

Pasada la polvareda mediática que provocó la visita de Francisco a la sinagoga de Roma hace algo más de dos semanas, ya comienzan a vislumbrarse los puntos débiles del empeñado esfuerzo del Obispo de Roma por construir el diálogo interreligioso con los hebreos.
El punto más frágil fue destacado por el vaticanista Sandro Magister que simplemente citó las palabras de Riccardo Di Segni, el Rabino Jefe de Roma. He aquí sus palabras pronunciadas al momento de dar la bienvenida a Francisco en el templo judío:

“No recibimos al Papa para discutir de teología. Cada sistema es autónomo, la fe no es objeto de intercambio y de tratamiento político”. (Chiesa, 23.1.2016)

El mismo Magister observó que este “NO” fue preventivo. Efectivamente, al hacer Francisco uso de la palabra convidó en vano a Di Segni y a los demás judíos presentes a “profundizar” el “diálogo judeo-católico” de “dimensión teológica”. Fue su leitmotiv pues a renglón seguido volvió a insistir por segunda vez sobre este “espinoso” tema para el mundo judaico:

“Precisamente desde un punto de vista teológico, es evidente el vínculo inseparable entre los cristianos y los judíos”. (Discurso en la visita a la Sinagoga de Roma, 17 de enero de 2016)

¿Qué pensar de esta rotunda afirmación de Francisco? ¿Es tan evidente este vínculo? A juzgar por las palabras que el Rabino Jefe de Roma ya había proferido, parece claro que es justamente este “punto de vista teológico” la “bomba” que los judíos de todos los cuadrantes no quieren y ni siquiera piensan entrar a “desactivar”. ¿Para qué arriesgarse a sufrir una “explosión teológica”?
Como se puede comprobar fueron temas que entre los judíos no levantan susceptibilidades. A decir verdad, el convite hecho por el actual Obispo de Roma se asemeja a una comida de amigotes donde un invitado había quedado en llevar la entrada y el plato principal y se olvidó de que sus anfitriones sólo comen… kosher. ¿Qué hacer ahora con el jamón de Jabugo y las tablas de ibéricos, con el cocidito madrileño? ¡¡Qué gafe!!, decimos nosotros recurriendo a un galicismo. ¡Qué macana! Diría un argentino de modo más criollo… Pero no hay problemas, pese a esta “macana” los comensales muy educados le han explicado que el plato principal no lo comen, pero sí algunos dulces y pasteles. Di Segni fue muy claro; sólo algunos dulces:
“Recibimos al Papa para confirmar que las diferencias religiosaspara mantener y respetar, no deben, empero, ser justificación para el odio y la violencia, sino que por el contrario tiene que haber amistad y cooperación y que las experiencias, los valores, las tradiciones, las grandes ideas que nos identifican debe ser puestas al servicio de la comunidad”. (Discurso íntegro en italiano de Riccardo Di Segni)
 
O sea, señor invitado… no nos venga con esas cosas indigestas como lo es la teología católica… ¡hablemos sólo de repostería! Esperemos que los pastelillos no estén hechos con manteca de cerdo…
Se constata así que a pesar de los besos y abrazos dados por el máximo representante de la Iglesia Católica a los miembros de la comunidad judaica que lo recibió, la cosa es bastante más profunda de lo que parece a primera vista. Puesta así la cuestión, contra todas las expectativas de Francisco y su convite al diálogo teológico judeo-católico, el Rabino jefe de Roma con ese sencillo pero rotundo “NO” dejó claro que él y la comunidad que dirige NO desean “discutir de teología” con los católicos. “Las diferencias religiosas” se deben “mantener y respetar”, dijo. Para encastillarse en esta postura, recordemos que De Segni argumentó: “cada sistema es autónomo”. A buen entendedor estas tres palabras y el verbo bastan. De Segni, al hablar de “sistemas autónomos” puso de relieve algo evidente. El catolicismo da Fe en Jesús de Nazaret como el Cristo, el Mesías Redentor, Hijo de Dios encarnado. Por el contrario, el judaísmo rechaza tal testimonio pues el Mesías aún no ha venido al mundo. Luego se trata de una “autonomía” religiosa que De Segni y la parte judía que él representa no están dispuestos a negociar. Y para que nadie tenga duda de esta cerrazón, el Gran Rabino de Roma finalmente sentenció: “la fe no es objeto de intercambio y de tratamiento político”. En otras palabras para De Segni, la fe judaica que aún espera la llegada del Mesías es tan noble y elevada que no es pasible de un “intercambio” y un “tratamiento político”… ¿Cómo no ver en el uso de las expresiones “intercambio” y “tratamiento político” un algo de peyorativo? ¿En qué grado fue este uso peyorativo? ¿Mucho? ¿Poco? ¿Lo habrá entendido Francisco?
Una clave de lectura teológica y exegética
Este cerrarse al diálogo teológico judeo-católico propuesto por Francisco, pone de relieve dos aspectos teológicos esenciales que se leen en el Nuevo Testamento. En primer lugar, la “piedra angular rechazada” que corresponde a la figura simbólica que el propio Jesús, citando el Salmo 118,22-23, aplicó para sí mismo en la Parábola de los “Viñadores Infieles”. Los jefes de los Sacerdotes y fariseos que oyeron esta parábola entendieron perfectamente que era para ellos el recado (Mt 21,33-46; Mc 12,1-12; Lc 20,9-19). Se trata de la misma “piedra angular rechazada” que luego San Pedro, como parte de su proclamación kerigmática, les reprochará a todos los miembros del Sanedrín (Hech 4,11).
En segundo lugar, Jorge Mario Bergoglio, el Obispo de Roma, contra todos sus objetivos dialogantes, con su invitación a los judíos para conversar desde “el punto de vista teológico”, llevó a todos ellos a “tropezar” una vez más con la “piedra” y la “roca de escándalo” de la cual también nos habla San Pedro en su Primera Carta 2,8 y el mismo San Pablo en su Epístola a los Romanos 9,30-33. Ambos Apóstoles citando estas figuras simbólicas desde el pasaje mesiánico del profeta Isaías 8,14, las aplicaron a Cristo Jesús. De este modo mostraron la culpa y el extravío de Israel que no admitió la Fe que viene por el Hombre y el Dios verdadero que muere en el Calvario y resucita al tercer día. San Pablo a este propósito es muy elocuente:
“¿Qué diremos, pues? Que los gentiles, que no buscaban la justicia, han hallado la justicia – la justicia de la fe – mientras Israel, buscando una ley de justicia, no llegó a cumplir la ley. ¿Por qué? Porque la buscaba no en la fe sino en las obras. Tropezaron contra la piedra de tropiezo, como dice la Escritura: He aquí que pongo en Sión piedra de tropiezo y roca de escándalo; mas el que crea en él, no será confundido” (Rm 9, 30.33).
Recemos y pidamos por los Judíos para que finalmente dejen de rechazar la “Piedra Angular”; tropezar con la “Roca de Escándalo” y de buen corazón acojan a Cristo Jesús como el Mesías, tal como Alphonse Marie Ratisbonne, el ex rabino de Roma, Eugenio Zolli, Santa Edith Stein y tantos otros judíos desconocidos para los hombres pero no para el Señor. Solamente así el pueblo elegido encontrará una vía segura de salvación.
¿Seguirá Francisco insistiendo en el diálogo teológico judeo-católico? ¿Asistiremos a una mutilación por parte de Francisco de las verdades de Fe enseñadas por el Magisterio de la Iglesia para congraciarse con los judíos? ¿Qué le responderán los judíos? Estemos atentos y muy atentos…
"Los católicos no deben tratar de convertir a los judíos"
del Antipapa Francisco.

A propósito de la doctrina tradicional de la Iglesia sobre los judíos


Las siguientes palabras de Santo Tomás de Aquino demuestran una vez más a qué se refiere el Catolicismo hablando de los pérfidos:
"Pues los judíos veían en Él todas las señales que los profetas dijeron que iba a haber [...] pues veían con evidencia las señales de la Divinidad de Él, mas por odio y envidia hacia Cristo, las tergiversaban; y no quisieron confiar en las palabras de Éste, con las cuales se confesaba Hijo de Dios" (cfr. Summa Theologica, 3 p., qu. 47, art. 5).
Pero, más claro de lo que resulta en la siguiente parábola, como Cristo lo expresa, no puede estar:
"Y comenzó a contar al pueblo esta parábola: Un hombre plantó una viña y se la arrendó a unos labradores y salió de viaje por bastante tiempo. Y en el momento adecuado envió a los labradores un siervo para que le diesen del fruto de la viña. Pero los labradores, tras apalearlo, lo despidieron vacío. Y volvió a enviar a otro siervo; pero ellos, apaleándolo y ultrajándolo, lo despidieron vacío. Y volvió a enviarles un tercero, pero ellos también a ese, tras herirlo, lo echaron.

Pero dijo el Señor de la viña: '¿qué voy a hacer? Enviaré a mí hijo el amado; quizás a él lo respetarán'. Sin embargo, al verle los labradores, razonaban entre sí diciendo: 'Éste es el heredero; vamos a matarlo para que la herencia sea nuestra.' Y arrojándolo fuera de la viña, lo mataron.
¿Qué hará, pues, con ellos, el Señor de la viña? Vendrá y hará perecer a esos labradores y entregará la viña a otros. " (Lc. 20, 9-16)
Fuente: Acotaciones filológicas y hermenéuticas al Oremus et pro Iudaeis, Por Guillermo-C-H Pérez Galicia

Fariseísmo ¿de los cristianos tradicionales?

04/02/2016
Fariseísmo ¿de los cristianos tradicionales?

fariseos
Andrea Greco
Escrito por Andrea Greco
El Papa ha dicho: “Los cristianos obstinados en el ‘siempre se ha hecho así’, ‘éste es el camino’, ‘ésta es la senda’— pecan: pecan de adivinación. Es como si fueran a ver a una adivina: ‘Es más importante lo que se ha dicho y que no cambia; lo que siento yo – por mi parte y de mi corazón cerrado – que la Palabra del Señor’. También es un pecado de idolatría la obstinación: el cristiano que se obstina, ¡peca! ¡Peca de idolatría!”, sobre lo cual ya se han hecho muchos y sesudos análisis. Sólo queremos aquí, si cabe, aportar algo más acerca del fariseísmo. Porque esa es, sin dudas, la acusación que se nos dirige. Si no, no es posible entender que el suave y blando “¿Quién soy yo para juzgar?” aplicado a los gays, se transforme en el “pecan, pecan de adivinación… pecan de idolatría” dirigido a los católicos tradicionales.
¿Para qué hablar, para qué gastar estas líneas en escribir? No sería, tal vez, más sencillo y tranquilizador meter la cabeza bajo la tierra como el avestruz y dejar pasar?
Con profundo dolor, en cuanto ellas puedan aplicarse a las situaciones que nos llevan a escribir estas líneas, hacemos nuestras las palabras de Alberto Caturelli en la conclusión de su libro La Iglesia Católica y las catacumbas hoy, cuando expresa:
“¿Por qué escribí este libro?… he vuelto a repasar la doctrina de la tradición de siempre sobre el sacerdocio común de los laicos (…) han de dar testimonio de Él en todo lugar y circunstancia (Lumen gentium, II,10) (…) En la situación actual del mundo su misión [la del laico] se vuelve dolorosísima: el mundo odia al laico católico quien sufre un asedio casi insoportable desde fuera y desde dentro de la Iglesia militante. Por eso he ido escribiendo este libro como testimonio de esa experiencia. Desde el mundo acontece lo que siempre es de esperar: las puertas se cierran, el acoso constante en la Universidad, en el trabajo y en la vida social; las dificultades que provienen de mis propias debilidades y pecados; desde dentro, el progresismo ‘teológico’ infiltrado en la Iglesia, el mutismo hostil, los celos, la persecución silenciosa, el abatimiento y la confusión de ovejas en soledad… el sufrimiento callado”[1].
Ahora parece que esa persecución ya no es silenciosa sino abierta y declarada.
Está claro que, también para nosotros, sería más sencillo, tranquilo y “falsamente prudente” dedicarnos a nuestros problemas cotidianos y despreocuparnos de los problemas de la Iglesia. Seguramente eso disminuiría el asedio que vivimos desde el mundo desde dentro. Pero creemos que como laicos estamos comprometidos con la vida eclesial.
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También ha dicho el Papa Francisco “El afán de poder y de tener no conoce límites”(Evangelii Gaudium). Percibimos un abuso de autoridad o intento de manipulación de los creyentes. Se intenta paralizar a los cristianos fustigándolos, se procura sembrar el miedo entre los creyentes al mismo tiempo que se es laxo y condescendiente con el pecado y las conductas reñidas con el Evangelio de Cristo.
Probablemente lo más grave sea justamente este abuso de autoridad en acto o por omisión[2], a propósito de lo cual traemos a colación el texto de Alberto Caturelli sobre el iscariotismo, un duro texto que sirve para mostrar los peligros que se ciernen sobre una Iglesia que no quiere confrontar con el mundo, prefiere castigar con severidad puertas adentro para mostrar toda su blandura puertas afuera.
“Como un gas impalpable que penetra en la Iglesia por alguna grieta (como denunciaba Pablo VI) el iscariotismono quiere “confrontaciones” ni recios testimonios (sí, sí; no, no) sino compromisos equívocos, “ponderados” y “prudentes”… que le permitan seguir viviendo “en paz”con el mundo.
No le preocupa “traer las ovejas perdidas a la Casa del Padre” (que podría costarle hasta el no deseado martirio) sino trasquilar sus ovejas, hacer de ellas obsecuentes cortesanos y desempeñar hasta el fin su papel de mercenario entregado al mundo. El pastor se alía con el Lobo. El iscariotismo acentúa la “enfermedad” radical del hombre, bajo el pretexto de ofrecerle una “mejor calidad de vida” terrena, le lleva a la muerte segunda y a padecer la lepra mortal de la opulencia.
El Iscariote ha sustituido el compromiso con Cristo por la “ética del discurso” (como dicen ciertos “filósofos” actuales) que se funda en el “consenso”… Los iscariotes de la Iglesia y el mundo no se atreven a oponerse a “las mayorías”[3].
Pero volvamos al fariseísmo del que se nos acusa. En el Evangelio se nos presenta la parábola de la oración del publicano y el fariseo. Explica el Padre Leonardo Castellani que:
“El Evangelista al principio de la parábola los define: “unos hombres que se tenían a sí mismos por santos y despreciaban a los demás”; es decir, soberbia religiosa. Queda enten­dido que no siempre fueron así los fariseos: fue un ceto social que se corrompió. En tiempo de Jesucristo eran así. Antes de Jesucristo habían sido la fracción política que mantuvo la tradición nacionalista y antihelenística de los Macabeos. Después de Cristo, fueron el espíritu que inspiró el Talmud y organizó la religión judaica actual: puesto que la destrucción y la Diáspora, que acabó con los Saduceos, no acabó con los fariseos. Es­tos son indestructibles”[4].
Esta es pues la acusación que pesa sobre los católicos tradicionalistas: fariseísmo, soberbia religiosa, tenerse por santos despreciando a los demás.
Y ciertamente que es una acusación importante si, como dice Castellani:
“Toda la biografía de Jesús de Nazareth como hombre se puede resumir en esta fórmula: Fue el Mesías y luchó contra el fariseísmo; o quizás más brevemente todavía:Luchó con los Fariseos.
La vida de Cristo no fue un idilio ni un cuento de hadas ni una elegía, sino un drama. No hay drama sin antagonista. El antagonista de Cristo fue el fariseísmo, vencedor en apariencia, derrotado en realidad.
Sin el fariseísmo, toda la historia de Cristo fuera cambiada; y también la del mundo entero. Su Iglesia no hubiera sido como es ahora, y el mundo todo hubiese seguido otro derrotero, con Israel a la cabeza: triunfante y no deicida y errante; derrotero enteramente inimaginable para nosotros.
Sin el fariseísmo, Cristo no hubiera muerto en la cruz; y la Humanidad no sería esta Humanidad; ni la Religión, esta Religión. El fariseísmo es el gusano de la religión; y parece ser un gusano ineludible, pues no hay en este mundo fruta que no tenga gusano, ni institución sin su corrupción específica”.
Así nos explica Castellani que el fariseísmo es la soberbia religiosa; y como tal  es la corrupción más grande de la verdad más grande: “la verdad de que los valores religiosos son los más grandes”. El hilo es sumamente delgado porque los valores religiosos son los más grandes pero el problema es que “en el momento en que nos los adjudicamos, los perdemos; en el momento en que hacemos nuestro lo que es de Dios, deja de ser de nadie, si es que no deviene propiedad del diablo”. Por esto es que el gesto religioso, cuando toma conciencia de sí mismo, se vuelve mueca. Sin embargo, nos advierte Castellani: “No quiere decir que uno debe ignorar que es un gesto religioso; quiere decir que su objeto debe ser Dios y no yo mismo”. Por lo tanto, la clave está en el móvil, la intención, el objeto de nuestras oraciones y gestos. Para demostrarlo Castellani nos explica las actitudes del publicano y el fariseo. El publicano decía: “Oh Dios, apiádate de mí, pecador”. El fariseo pensaba: “Estoy rezando: conviene que rece bien porque yo soy yo; y hay que dar buen ejemplo a toda esta canalla”. “No oréis a gritos, como los fariseos, ni digáis a Dios muchas cosas, como los paganos; vosotros cerrad la puerta y orad en lo escondido; y vuestro Padre, que está en lo escondido, os escuchará”. Todos los cristianos hemos de estar en guarda permanentemente para no caer en este tipo de fariseísmo.
Sin embargo hay más.
Castellani a renglón seguido nos dice:
“Decía don Benjamín Benavídez que el fariseísmo, tal como está descrito en los Evangelios, tiene como siete grados: 1- la religión se vuelve exterior y ostentatoria; 2- la religión se vuelve rutina y oficio; 3- la religión se vuelve negocio o “granjería”; 4- la religión se vuelve poder o influencia, medio de dominar al pró­jimo; 5- aversión a los que son auténticamente reli­giosos; 6- persecución a los que son religiosos de ve­ras; 7- sacrilegio y homicidio. Esto me fue dicho, aho­ra recuerdo, en San Juan, la noche de Navidad de 1940, tres o cuatro años antes del Terremoto, cuando yo sa­bía teóricamente que existía el fariseísmo, pero toda­vía no me había topado con él en cuerpo y alma… De modo que en suma, el fariseísmo abarca desde la sim­ple “exterioridad” (añadir a los 613 preceptos de la Ley de Moisés como 6.000 preceptos más y olvidarse de lo interior, de la misericordia y la justicia) hasta la “cruel­dad”(es necesario que Este muera, porque está ha­ciendo mucho prodigios y la gente lo sigue; y que mue­ra del modo más ignominioso y atroz, condenado por la justicia romana) pasando por todos los escalones del fanatismo y la hipocresía. Este es el pecado contra el Espíritu Santo, el cual de suyo no tiene remedio. Aquel que no vea la extrema maldad del fariseísmo (que realmente es fácil de ver) que considere solamen­te esto: “la religión suprimiendo la misericordia y la justicia”. ¿Puede darse algo más monstruo?”
En el año de la misericordia: ¿la misericordia es para algunos? ¿Y la justicia?
O sea que esa noción de fariseísmo de la que hablábamos se refiere al primero y segundo grado de este terrible mal, sin embargo hay mucho más…
El abuso y afán de poder está en el fondo del resto de los grados del fariseísmo. Castellani lo sufrió en carne propia: la persecución religiosa dentro de la propia orden jesuítica al punto de ser suspendido y expulsado de la Orden. Castellani sabe de lo que habla pues cuando nos dice que “El fariseísmo, siendo la corrupción específica de la religión, ha existido y existirá siempre; y de vez en cuando demanda víctimas humanas … en el fin de la Iglesia, el fariseísmo se volverá de nuevo tan espeso, que demandará para su remedio la segunda Venida de Cristo“…
Cuáles son las señales del fariseísmo… la hipertrofia de la “disciplina”, los medios convertidos en fines, la tortuosidad y disimulo en el obrar, las pasiones como la codicia y la vanidad vestidas de religión, la rigidez implacable, el chantaje por medio de las cosas sacras, la ignorancia completa de la persona humana, el atropello a la naturaleza y a la ley natural, la falta de misericordia y de justicia substituida por “mandatos de hombres” muertos y metálicos. Y las pruebas supremas: el desprecio a la vida, el odio a la inteligencia, y los sacrificios humanos.
Por lo tanto, tengamos cuidado no sea que la acusación se convierta en un bumerang.
Andrea Greco de Álvarez
[1] Caturelli, Alberto. La Iglesia Católica y las catacumbas de hoy, Buenos Aires: Gladius, 2006, p. 331.
[2] Canon 1389, C.D.C., 1389  § 1.    Quien abusa de la potestad eclesiástica o del cargo debe ser castigado de acuerdo con la gravedad del acto u omisión, sin excluir la privación del oficio, a no ser que ya exista una pena establecida por ley o precepto contra ese abuso. 2.    Quien por negligencia culpable, realiza u omite ilegítimamente, y con daño ajeno, un acto de potestad eclesiástica, del ministerio u otra función, debe ser castigado con una pena justa.
[3] Caturelli, Alberto. La Iglesia Católica y las catacumbas de hoy, Buenos Aires: Gladius, 2006, p. 327
[4] Castellani, Leonardo. El Evangelio de Jesucristo. Buenos Aires, Theoria, 1963, p. 279-285. El resto de las citas de Castellani pertenecen a este texto
Fuente: http://adelantelafe.com/
El Antipapa nos ama... sirviendo a herejes, cismáticos, ateos, infieles... siendo el mason en la cumbre de la Iglesia... Lobo con olor a oveja... ¿A quien engaña? Recen por el para que renuncie súbito!!!.